De Portada

Los fans criollos de la NBA

Cada vez son más los aficionados uruguayos que se apasionan por el básquetbol made in USA.

Marcelo Alexandre en su tienda del Centro montevideano.
Marcelo Alexandre en su tienda del Centro montevideano.
Santiago Chávez cumplió su sueño en Washington.
Santiago Chávez cumplió su sueño en Washington.
Rodrigo Fernández Viera, un fanático de la NBA en Maldonado.
Rodrigo Fernández Viera, un fanático de la NBA en Maldonado.
Carlos Tanco y Martín Osimani en su programa por Vera+.
Carlos Tanco y Martín Osimani en su programa por Vera+.

LUIS PRATS

Sus charlas son una extraña mezcla de palabras en español e inglés: "fenómeno", "draft", "qué crack", "free agent", "dale", "dunk"… Su perfil es muy variado: se los encuentra entre profesionales, estudiantes, empleados, guardas de ómnibus, periodistas y, por supuesto, entre jugadores de básquet locales (consagrados o anónimos). Por lo general tienen entre 20 y 30 años, pero los hay más veteranos.

Algunos vieron sus partidos en vivo y llenaron las redes sociales con su foto en el estadio. Para otros eso sigue siendo el sueño de su vida. Hay quienes se interesan también por el torneo criollo pero otros encuentran demasiado aburrido todo lo que no lleve la mágica sigla EnBiEi y el famoso logo con la silueta de Jerry West.

Su existencia es la demostración del triunfo del plan de globalización llevado adelante desde hace casi 30 años por los dirigentes de la liga: los fanáticos uruguayos de la NBA cada vez son más y forman parte de una legión internacional que constituye por lo menos la mitad de la audiencia total de la National Basketball Association, la principal liga mundial de básquet, con base en Estados Unidos, aunque también tiene un equipo canadiense. El All Star Game 2016 —partido de exhibición anual entre jugadores seleccionados por el público— por ejemplo, fue visto en directo por 150 millones de personas a través de señales de cable en todo el mundo.

Estos fanáticos siguen varios partidos a la semana, aunque se emitan tarde de noche (la diferencia horaria con Estados Unidos a menudo no los ayuda). Si no es por televisión, los miran en su computadora. Y también están al día con las noticias de cada equipo, manejan las estadísticas tan habituales en los deportes norteamericanos y llaman a los jugadores por sus nombres de pila. Se juntan para ver las finales. Y si bien la mayoría se declara hincha de algún equipo, a diferencia de muchos futboleros se apasionan también cuando juegan colores ajenos. Forman grupos de WhatsApp, juegan sus ligas de fantasía, están atentos a los tuits. Respiran básquet.

El mejor.

"Es el mejor deporte del mundo, ejecutado por los mejores jugadores del mundo; eso es, en esencia, la NBA. Antes era básquetbol estadounidense, hoy hay cien jugadores internacionales: franceses, italianos, argentinos, australianos, brasileños, croatas, serbios, eslovenos, hay hasta un letón", comenta Carlos Tanco.

El periodista y humorista es uno de esos fanáticos. El básquet siempre fue omnipresente en su familia. "Recuerdo ver NBA en Canal 10, tarde. También resúmenes de las finales de 1986 Boston-Houston, los Celtics de Bird-McHale-Parrish… Mi madre era hincha de ellos. Lo único que pude coleccionar alguna vez en mi vida fueron tarjetas de la NBA, en la época de los Lakers de Magic, los Bad-Boys de Detroit y el inicio de la era Jordan", cuenta. Hoy Tanco ejerce esa afición como comentarista en el programa Verabasket, que se emite semanalmente por la señal de Antel Vera+. Allí, junto al basquetbolista Martín Osimani realizan "un análisis lúdico-didáctico de la NBA apoyado por imágenes explicativas, estadísticas, y algunos intentos de entretenimiento semi-humorístico", según explica.

"La NBA es la aproximación más certera al aficionado medio que tiene el básquetbol como deporte —asegura Tanco—. Su contenido, calidad narrativa, visual, deportiva, lo hacen perfecto para atraer gente al básquetbol. Creemos en los dioses del básquetbol y nuestra misión es evangelizar".

Pese a tu entusiasmo, nunca vio un partido en el lugar de los hechos, o sea en Estados Unidos. "¿Eso me convierte en algo así como un estafador, no? Me hago acordar a alguien que conocí en la radio que tenía un programa de reggae y nunca había ido a Jamaica", bromea, aunque aclara que vio a jugadores internacionales de la NBA en vivo, en Londres 2012.

De chico, Tanco era hincha de los Lakers, por Magic Johnson, y después con Kobe Bryant volvió a seguirlo. "Pero como todos en el mundo del básquetbol, estoy fascinado con los Golden State Warriors y Stephen Curry, claro. Osimani alguna vez me dijo: Vivimos en el mundo de Curry. Me parece una definición perfecta para el último año y medio", comenta.

Y agrega en el análisis: "Los GSW tienen un juego colectivo que empieza en la ventaja que consigue Curry o los espacios que él genera, o la atención que llega hasta la psicurrycosis, pero el equipo es más que eso, es un mecanismo de movimiento en alta velocidad y con una precisión absurda, hacen cosas hermosas en ataque, y defienden con intensidad e inteligencia".

Redes.

En Facebook existe el grupo "NBA Fanáticos Uruguay", hoy con 343 miembros y cada día más adherentes.

"El grupo tiene poco tiempo, hace unos meses se me ocurrió crearlo para que más fanáticos como yo pudiéramos cambiar opiniones, novedades, fotos y videos de la maravillosa NBA", dice su inspirador, Rodrigo Fernández Viera, conocido por todos como Chino. Se pueden encontrar allí desde bromas hasta rumores de transferencias de jugadores, así como análisis de los fanáticos sobre determinadas jugadas y debates sobre si tal o cual atleta es mejor.

Como muchos, Fernández comenzó a seguir la NBA a través del programa Supersport de Mario Uberti por Canal 4. "Al llegar a casa la televisión por cable me emocioné porque vería más de la NBA. El primer día hice zapping para recorrer todos los canales que tenía ahora a mi disposición, llegué a ESPN y justamente estaban pasando la final de 1996 entre los Chicago Bulls y los Seattle SuperSonics, cuando Michael Jordan y los suyos lograron su cuarto título. Ese día se radicó en mí la locura (enfatiza la palabra) por esta liga y se convirtió en mi pasión", evoca.

Curiosamente, en contra de lo que el 99% de la gente hubiera hecho en aquel momento, en vez de seguir a los Bulls se hizo fanático de los SuperSonics y su jugador favorito no fue Jordan sino Gary Payton, el base armador de los SuperSonics.

Fernández también llevó adelante un par de blogs sobre su pasión e integra un grupo de WhatsApp, cuyos miembros compiten en una Fantasy League: cada uno tiene su propio equipo con jugadores reales de la NBA y suman puntos según la actuación de cada uno. Eso lleva a que estén prácticamente todo el día hablando del tema.

"Trato de ver todos los días al menos un partido, la mayoría de las veces por Internet pero también por TV. Casi siempre en instancias definitivas o bien las finales solemos juntarnos y, picada mediante, verlo en un lindo grupo de amigos", cuenta Chino.

"Es un gran sueño poder presenciar algún día un partido de la NBA en persona y si bien aun no tengo planes de poder realizarlo en el futuro próximo, te puedo asegurar que un día lograré hacer mi sueño realidad. Aunque sea cuando ya peine canas, pero será realidad", augura.

En radio.

El Chino vive en Maldonado, igual que su amigo Nicolás Larrosa, con quien compartió un programa radial sobre básquet, en el cual inevitablemente hablaban un buen rato sobre la NBA. Y con él comparte el sueño de viajar a ver a sus ídolos en vivo.

Nicolás empezó a ver los partidos por Canal 4 en 1995, cuando tenía ocho años. "Nunca antes había visto básquet. Ahora juego pero no miro el de acá, no me llama la atención. La NBA es show, es totalmente diferente a todo. Además del juego, están las porristas, la pantalla del beso, la gente en las tribunas, todo el tiempo estás compenetrado. Acá, durante el intervalo, no hay nada para hacer, es aburrido. En fútbol, si juega Nacional lo miro, pero si no, prefiero siempre la NBA", enfatiza.

Es seguidor de los Orlando Magic y hasta lamenta si pierden. Reconoce que cuando termina la temporada se pone ansioso, aunque enseguida llegan las noticias del draft (sistema de incorporación de jugadores) y mantiene intacta su fascinación.

Algunos ejemplos de su fanatismo: tiene varias camisetas de equipos estadounidenses, especialmente las que usó Shaquille ONeal, y "como cinco aplicaciones de celular" sobre la NBA. Dedica largo rato a participar en foros de aficionados, lo cual le sirve para practicar el inglés. Y considera "básico" mirar los partidos en inglés, salvo cuando comenta el coach Carlos Morales en ESPN en español, cuyos conceptos le interesan especialmente.

Pajaritos.

"¿NBA las 24 horas? Intento, pero tengo que trabajar", contesta, un poco en broma pero más en serio, Santiago Chávez, seguidor de la liga desde El Pinar. Miraba el básquet norteamericano con su padre en televisión abierta, luego se dedicó a jugar y dejó un poco de lado la pantalla, pero volvió allá por 2010 y desde entonces se convirtió en un hábito diario.

A diferencia de otros, no es hincha en particular de ningún equipo, aunque sí contra de Los Angeles Lakers. "En general miro todo y voy eligiendo según me guste o no me guste", explica. "Veo más NBA que fútbol. Solo si juega Uruguay o si es algún clásico. Me llama la atención el deporte en sí, por todo el show. Escucho programas de radio en inglés, me interesa lo que comentan. Además de los partidos, las decisiones de los coaches, las negociaciones, el draft, todo me interesa. Mi novia me dice que le saque los pajaritos al celular, porque permanentemente me llegan noticias por Twitter", comenta.

Santiago juega en una liga amateur, pero le resulta difícil imitar a los astros de la televisión. Por ejemplo, trata de hacer el lanzamiento con una pierna sola de Dirk Nowitzki.

Es bioquímico y trabaja en la Facultad de Ciencias. Eso le permitió viajar con una beca a Washington y ver allí un partido de los Wizards, frente a Oklahoma. Entonces se le ocurrió realizar un pequeño recuerdo y a la vez homenaje: llevó la camiseta de su equipo en la Liga de Bienestar Universitario, el Cosa, cuyo diseño recuerda a una desaparecida franquicia de la NBA, los Supersonics de Seattle. El año que viene piensa ir con su novia en el viaje de Arquitectura y tratará de ver más.

Comercio.

En el caso de Diego Alexandre, la pasión por el básquet y la NBA se convirtió también en un proyecto comercial. Jugó al básquet en Uruguay y se crió mirando la NBA de los tiempos de Jordan. Después se radicó en España, pero como trabaja importando mercadería desde Estados Unidos, viaja frecuentemente hacia ese país, la meca del básquet. Y entonces cumplió su sueño de ver personalmente partidos de la NBA.

"El primero que vi fue Miami Heat-Bobcats, el 3 de marzo de 2014", recuerda con precisión cronológica. "Fue algo increíble. LeBron James hizo 61 puntos esa noche, su récord en un partido", se entusiasma. "Los americanos son los número uno en el mundo en vender shows. Un partido es algo fantástico".

Un día decidió abrir una tienda temática en Uruguay. Tiendas Alexandre funciona desde hace un año en la muy montevideana galería Trocadero, atendida por su hermano Marcelo. "Tenemos la ilusión de que llegue a ser algo serio algún día, aunque no es fácil con la subida del dólar. La idea es algo que me apasiona: lograr que el básquet llegue más a la gente", sostiene.

Marcelo (en la foto de portada), en tanto, comenta que importan todos los productos desde Estados Unidos: las camisetas de los equipos, pantalones, remeras y gorras. Traen talles grandes, que se venden bien entre basquetbolistas, obviamente.

En vivo.

El abogado Fernando Jiménez de Aréchaga pertenece al selecto grupo de los que pudieron concretar el anhelo de ver la NBA en vivo. "Tengo una hija que vive con su marido y dos nietas en Estados Unidos. Por eso y por razones de trabajo viajo con cierta asiduidad. Y si coincide con la actividad de la NBA me gusta ver partidos en vivo. He estado en el Toyota Center de Houston, en el ATT Center de San Antonio, en el American Airlines de Miami y ahora, en diciembre pasado, cuando nació mi segunda nieta en Washington, fui a dos partidos de los Wizards en el Verizon Center".

En su caso, se apasionó por el básquet siguiendo a su padre, que llegó a jugar en el Trouville de la mejor época. Y cuando empezaron a llegar la NBA por TV, su afición se disparó. Hoy mira todos los partidos que puede pese a que muchas veces terminan demasiado tarde, especialmente los del Oeste, "la conferencia con los mejores equipos", según la define. También sigue los resultados on line. Ante la disyuntiva de fútbol o NBA, hace zapping según la importancia de los partidos.

Es hincha de los San Antonio Spurs y admirador de Manu Ginóbili: "Impresionante lo que ha logrado, pese a que ya está en el ocaso de su carrera. Y de los nuevos, ¡Stephen Curry es una fiera!", comenta.

¿Cómo explica esa pasión? "Por su espectacularidad, el respeto por las hinchadas contrarias, la alegría con el que lo vive el público, los entretenimientos en las pausas. Es una fiesta", asegura.

Periodistas.

El recorrido con los NBA fans termina aquí cerca: como es inevitable, también se encuentran seguidores en la redacción de El País. Y no se trata de periodistas de Ovación precisamente: Diego Ferreira y Fabián Tiscornia, atentos siempre a las noticias empresariales y económicas, no dejan de informarse muy frecuentemente sobre la NBA.

Un par de veces al día, Ferreira consulta Twitter para saber qué pasa con los New Yok Knicks, su equipo, o enterarse de las novedades del resto de los equipos. Por ejemplo, sigue a Mr.NBA, un misterioso tuitero uruguayo siempre con lo último. De niño le insistió mucho a la madre para que le comprara unos championes Converse con el logo de los Bulls. Y ya grande, se dio el gusto de ver a los Knicks en el Madison Square Garden frente a Milwaukee Bucks. "Fue el espectáculo deportivo que más disfruté en mi vida", define.

Tiscornia aprovechó la cobertura de una asamblea del FMI en Washington para ir a ver a los Wizards. Este año sacó el League Pass, un abono que por unos 400 pesos al mes permite seguir por Internet todos los partidos. Y hay para elegir, porque durante los más de ocho meses de temporada hay encuentros prácticamente todos los días. Por lo menos cinco veces a la semana, luego del cierre de sus páginas, enciende la computadora y se conecta al mundo mágico de la NBA.

Fundada por 11 equipos en 1946.

La National Basketball Association (NBA) es la principal liga de este deporte en el mundo. Reúne a 29 equipos de Estados Unidos y uno de Canadá. Fue creada en 1946 por un grupo de propietarios de estadios cerrados, que querían dar un uso continuado a sus instalaciones. Hasta 1949 se llamó Basketball Association of America (BBA), pero al fusionarse con otra liga, la NBL, pasó a llamarse como hoy. Los comienzos fueron duros, con apenas once equipos, que un año después se redujeron a ocho. Recién a partir de 1950 comenzó a admitir jugadores negros.

Famosos que también son hinchas.

El actor Jack Nicholson es uno de los famosos con mayor fanatismo por la NBA y, en particular, por Los Angeles Lakers. Se lo suele ver en las primeras filas de la platea cuando juega su equipo e incluso reclama en sus contratos una cláusula que obligue a suspender el rodaje de una película si coincide con el horario de un partido.

La actriz Hillary Swank también es fan de los Lakers y los sigue tanto en Los Ángeles como de visitante.

El actor Billy Cristal siempre fue hincha del otro equipo de Los Angeles, los Clippers, incluso de la época en que perdían siempre.

El director de cine Spike Lee, hincha rabioso de los New York Knicks, una vez se peleó con un jugador rival, Reggie Miller de Indiana Pacers, durante los playoffs de 1994.

El golfista Tiger Woods es aficionado de los Orlando Magic, aunque dejó de concurrir cuando estalló su escándalo matrimonial hace algunos años.

La actriz Eva Langoria es hincha de los San Antonio Spurs y hasta se casó con uno de sus jugadores, Tony Parker. Después se divorciaron, pero ella no dejó de concurrir a los partidos.

Un cuidado y ambicioso plan de expansión internacional.

La sigla NBA se instaló como marca global hace unos 30 años. Hasta entonces, los conocedores del básquet, que era oficialmente amateur en el resto del mundo, sabían de la existencia de una mítica liga profesional en Estados Unidos, pero pocos habían podido ver sus partidos. La ampliación de los mercados televisivos con el satélite y el video ayudaron a la difusión a partir de la década de 1980, pero la propia NBA dio un paso decisivo con un cuidadoso plan de expansión internacional que sigue dando resultados. Incluso se volvió un torneo internacional, con presencia de muchos de los mejores jugadores europeos, sudamericanos y hasta chinos, volviendo habitual algo que antes era un sueño imposible incluso para los cracks.

Un hecho fundamental fue la formación del Dream Team para participar en el torneo de básquet de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Hasta ese momento, las selecciones de Estados Unidos para los torneos internacionales eran confiadas a jugadores universitarios o de ligas menores, pero el acuerdo con el Comité Olímpico Internacional permitió que compitieran las estrellas de la NBA. Resultó un éxito rotundo, porque además en aquel equipo estaban algunos de los mejores de todos los tiempos, como Michael Jordan, Magic Johnson o Larry Bird, la demostración más perfecta del estilo espectacular de juego que predomina en la NBA. La liga, además, programa desde 1990 partidos de pretemporada en el exterior e incluso de temporada regular, para que otros públicos puedan ver a sus figuras en vivo.

Hace tiempo se habla de una posible nueva división de la NBA con equipos europeos, pero es un proyecto a largo plazo.

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