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Las estrellas en clase

Desde Lady Gaga a Vicky Xipolitakis, los famosos se han convertido en objeto de estudio de varias universidades del mundo. Pero ¿cuál es el sentido de analizarlos?

Famosos son estudiados en universidades
Famosos son estudiados en universidades

En la Universidad de Buenos Aires, Argentina, estudian a Vicky Xipolitakis o a Marcelo Tinelli. En la Universidad de Copenhague, Dinamarca, ofrecen una materia que se llama "Bayoncé, género y raza". También habían estudiado a la cantante norteamericana en la de Nueva Jersey y en la de Texas. En la Universidad de Ovideo, España, estudiaron a Madonna y a David Bowie. En el Skidmore College, Nueva York, se dictó un curso sobre Miley Cyrus. Ahora, ¿por qué estudiar a estos personajes?, ¿qué valor tiene su carrera como para ser llevada al salón de clase?, ¿por qué discutir sobre ellos? Y, finalmente, ¿cómo conviven con los grandes pensadores y teorías que se estudian en las universidades?

Analizarlos a ellos es entendernos a nosotros, dice Alejandro Seselovsky, periodista y profesor de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires. Es que, no se trata de evaluar o discutir sobre lo artístico de sus productos — que, digamos, queda a gusto del consumidor — sino reflexionar acerca del valor cultural, social y antropológico que estas figuras tienen para la sociedad actual. Es decir, analizar las letras de Beyoncé o los videos de Cyrus, entender por qué Xipolitakis dice bowling cuando en realidad quiere referirse al bullying, o por qué hace 28 años que Marcelo Tinelli tiene al aire uno de los programas de mayor audiencia de Argentina y países vecinos, es entender a la sociedad contemporánea. Es, en definitiva, entendernos a nosotros y a nuestro tiempo.

Xipolitakis y el error.

La vedette argentina agradeció públicamente a los alumnos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) por estudiarla. Incluso, propuso ir para que la interrogaran personalmente. A la rubia le pareció fascinante. Pero, ¿cómo derivó Vicky Xipolitakis en el salón del profesor y sociólogo Pablo Alabarces en el Seminario de Cultura Popular de la carrera de Comunicación Social? Un texto de Seselovsky, titulado Victoria Jesús, se convirtió en parte de las lecturas obligatorias del curso. Es que, en ese texto publicado en Agenda Buenos Aires, el periodista —también colaborador de El País— menciona y analiza los motivos que llevaron a Xipolitakis a transformarse en una estrella. Y, a partir de allí se pregunta: ¿qué pasó en la sociedad para que una vedette, haya pasado de ser una persona que mantenía la ilusión de la belleza perfecta, a ser alguien que baja las escaleras y se le quiebra un taco?, ¿qué pasó en nosotros que ahora pagamos una entrada para ver cómo Vicky Xipolitakis se cae de una escalera, cómo se equivoca o cómo se le sale la peluca?, o aún más, ¿qué pasó que ahora lo que nos deleita es el error y no la (supuesta) perfección? En este sentido, dice Seselovsky, "estos personajes se vuelven importantes para el cientista social porque hablan de cómo consumimos. Son importantes porque producen hechos culturales que bien observados y bien leídos entregan nudos de sentidos para comprender mejor quiénes somos. Mirarlos es mirarnos".

Así, hay algo que es claro: estos personajes, que son elegidos por las masas y que en su elección los construyen y los elevan, no son importantes por su arte, sino por su valor social. "Hoy una vedette, para que compremos una entrada y vayamos a verla al teatro, tiene que romper un taco mientras baja la escalera. Eso es un éxito. Por eso tiene valor estudiar a Xipolitakis, porque nos desnuda a nosotros como cultura", resume el periodista, que ha escrito y estudiado a más de uno de estos personajes, Ricardo Fort, por ejemplo.

Beyoncé, sexo y género.

Explorar la música y trayectoria de esta cantante estadounidense implica indagar en políticas de género, sexo y raza. De esta forma, en el curso Politicizing Beyoncé (Politizando a Beyoncé) de la universidad norteamericana Rutgers, comparaban sus canciones con lecturas del canon feminista negro, desde Alice Malsenior hasta Sojourner Truth. Por otra parte, en la Universidad de Texas, en un curso especializado en literatura afroamericana y feminismo, los alumnos "exploran los marcos teóricos, históricos y literarios del feminismo afro, que ocupan un lugar destacado en Lemonade" (álbum de la cantante), según el diario Clarín. En el programa del curso de la Universidad, explican: "Abundan los símbolos relativos a la diáspora africana, como en el videoclip de Hold Up, donde Beyoncé se asemeja a la diosa del agua Oshun, una figura histórica africana que representa la fertilidad femenina, la compasión y la sensualidad".

Entonces, entender por qué Beyoncé canta que si fuera un chico tomaría una cerveza con los chicos, iría detrás de las chicas y saldría con quien quisiera (por su canción If i were a boy), implica captar la lógica y postura femenina actual frente a las relaciones.

La sociología de Miley Cyrus.

Los estudiantes pueden aprender mucho de Miley, dijo Carolyn Chernoff, profesora de la universidad Skidmore, de Nueva York. De esta forma, en el curso denominado La sociología de Miley Cyrus: raza, clase, género y medios de comunicación, los alumnos estudiaron la conversión de la estrella de Disney admirada por los más chicos en una chica "mala", a través del análisis de sus canciones, sus videos y sus movimientos, haciendo una analogía con otras famosas (Britney Spears, por ejemplo).

El curso se dictó en 2014, un año después de que la cantante hiciera su polémica presentación en los premios MTV. A partir de allí, el curso se centró en el cambio radical de imagen de Cyrus y analizaron la manera en la que las mujeres y sus cuerpos están representados en la sociedad. "Ofreceremos un mejor entendimiento de cómo los problemas sociales juegan un papel importante en los medios, de forma que, incluso los más triviales, tienen un reflejo en los problemas culturales, de raza, clase y desigualdad social", había dicho en su momento Chernoff. "Miley ha originado un debate sobre la apropiación de lo poco usual, la estratificación del género o de la mercantilización de la infancia", agregó.

En todos los casos, hay algo que queda claro: no se trata de juzgar el arte de estas figuras, sino de poner la mirada crítica en ellas, que están donde están porque la gente los elige, los consume y los hacen funcionar como estrellas. Si no los eligen —si no los elegimos nosotros—, digamos, mueren.

Fama, extravagancia y rock llevados a la universidad.

En 2011 los estudiantes de la Universidad de Carolina del Sur tuvieron un curso que se tituló Lady Gaga y la sociología de la fama. El docente a cargo, Matthieu Deflem, es un fanático empedernido de la cantante de ropas extravagantes y se dedica a estudiar la cultura popular desde la década de los 60, pero también es especialista en derecho y terrorismo desde hace más de 20 años.
"La fama de Lady Gaga es un fenómeno actual que repercutirá en los intereses de los estudiantes", argumentó en su momento el docente, hoy de 54 años, en la promoción del curso. De esta forma, antes de empezar a dictarlo Deflem se reunió con Lady Gaga cinco veces y la vio en el escenario casi 30. Para él, su ascenso fulgurante hasta convertirse en una estrella internacional es único en la actualidad. "La influencia de Internet y de las nuevas tecnologías fue particularmente pertinente", dijo el profesor. Es que, el primer álbum de la cantante, en 2008, que incluye uno de sus mayores éxitos, Poker Face, vendió más de 15 millones de ejemplares en el mundo.
El hombre que vendió el mundo (The Man Who Sold the World), es el nombre del tercer disco de David Bowie, de una de sus canciones, pero también fue el de un curso realizado por la Universidad de Oviedo, España. La materia se dictó durante el 2014, estuvo a cargo del docente Eduardo Viñuela, y fue parte del programa de Extensión Universitaria, donde ya se habían estudiado otras grandes figuras de la música, como Nick Cave.
"Pocas figuras de la historia del rock han representado e influido tanto en los cambios de este repertorio como David Bowie. Especialmente en una época compleja en la que esta música había dejado a un lado el sentido lúdico orientado al baile del rock & roll y se adentraba en los terrenos de exploración formal y conceptual de finales de los sesenta". Así decía el programa del curso. Allí no solo se discutió de forma cronológica el contenido de los discos de Bowie, sino que también se analizaron las condiciones de producción de su música, es decir, el contexto social, las circunstancias políticas y económicas de cada período del músico británico.

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