Urbanismo

Esculturas a cielo abierto

A lo largo y ancho del Uruguay hay un diverso muestrario de arte en tres dimensiones para apreciar sin límite de tiempo ni de espacio.

La Mano, en Punta del Este, tan cuestionada como popular.
La Mano, en Punta del Este, tan cuestionada como popular.
Monumento a los caídos en el mar, de Eduardo Díaz Yepes, en la Plaza Virgilio.
Monumento a los caídos en el mar, de Eduardo Díaz Yepes, en la Plaza Virgilio.
El Parque de las Esculturas, en los alrededores del exedificio Libertad.
El Parque de las Esculturas, en los alrededores del exedificio Libertad.
El Viejo Vizcacha, de José Luis Zorrilla, en la Plaza Varela.
El Viejo Vizcacha, de José Luis Zorrilla, en la Plaza Varela.
El árbol de la vida, de Mario Lorieto, en Avenida Italia y Bolivia.
El árbol de la vida, de Mario Lorieto, en Avenida Italia y Bolivia.
La gran función, de Ricardo Pascale, en Colonia del Sacramento.
La gran función, de Ricardo Pascale, en Colonia del Sacramento.
Eutrapelia, de Octavio Podestá, en la Ciudad Vieja.
Eutrapelia, de Octavio Podestá, en la Ciudad Vieja.
Monumento a Luis Batlle Berres, un clásico de Montevideo.
Monumento a Luis Batlle Berres, un clásico de Montevideo.
El Paseo de las Esculturas, en el World Trade Center del Buceo.
El Paseo de las Esculturas, en el World Trade Center del Buceo.

DANIELA BLUTH

A priori en las antípodas, en Uruguay ocurre con las artes plásticas un fenómeno similar al que tiene lugar en el fútbol. Un país con poco más de tres millones de habitantes con una cantidad y calidad de artistas que, desde hace dos siglos, sorprende dentro y fuera de fronteras. Aunque la pintura es la principal manifestación artística y los museos el lugar indiscutido para apreciarla, la realidad demuestra que las propias ciudades, plazas y parques también pueden oficiar como una gran galería a cielo abierto. Sin pagar entrada y sin límite de tiempo.

El Parque de Esculturas que rodea el exedificio Libertad es, por unanimidad, el ejemplo más claro de un enclave cargado de obras significativas. Inaugurado en 1996, fue diseñado por los arquitectos Enrique Benech y Marcelo Danza y reúne obras de los escultores Manuel Pailós, Pablo Atchugarry, Germán Cabrera, Gonzalo Fonseca, Francisco Matto, Jorge Abbondanza y Octavio Podestá, entre otros.

Sin embargo, víctima del vandalismo y la falta del mantenimiento, hoy muchas de esas esculturas están oxidadas, a punto de derrumbarse o completamente destruidas. "Es un cúmulo de obras de primer nivel pero es una vergüenza el estado en el que están", opina el arquitecto Mariano Arana. El exintendente capitalino recuerda que, hace unos años, tuvo que pedirle a algunos visitantes del Parque que cuidaran la escultura en madera Formas, de Francisco Matto, a la que se le estaban cayendo los pedazos. La crítica Alicia Haber coincide en que "es una falta grave de los gobiernos no haberlo preservado".

En los últimos años han surgido comisiones y propuestas para restaurar las obras o incluso mudar su ubicación, pero nada se ha hecho al respecto. "Qué cuesta trasladar esas obras a otro parque o a la rambla", reclama, enfática, la arquitecta y diseñadora Gabriela Pallares. "Yo soy fan de sacar el arte de los museos. Si estas esculturas las pusieras como mojones a lo largo de la rambla, con pocos recursos y con cosas que ya están se puede armar algo bueno. Y seguro que iría a verlas mucha más gente de la que va hoy", opina.

Más allá de los enojos puntuales, Arana se sigue sorprendiendo con el nivel del arte de las calles de Montevideo. De su larga lista de artistas predilectos, a la cabeza está José Luis Zorrilla de San Martín, con obras diseminadas en todos los barrios de la capital. Descontando esculturas "maravillosas" como El Obelisco a los Constituyentes de 1830 y el Monumento al Gaucho, dos íconos indiscutidos de la ciudad, Arana destaca dos piezas menos imponentes pero también valiosas: la Fuente de los Atletas, premiada con la Medalla de Plata en el Salón de Otoño de 1925 en París y emplazada en el Parque Rodó y la escultura del Viejo Vizcacha, en la Plaza Varela, que en bronce plasma la imagen de un paisano sentado con una cabeza de vaca.

Haber, por su parte, opina que en Montevideo "hay demasiadas" esculturas ecuestres y que "habría que incrementar la presencia de arte contemporáneo", tanto en la capital como en el interior. En esa línea, en su lista de recomendaciones incluye obras modernas y actuales. Además del conjunto del Parque de las Esculturas, destaca el valor del Monumento a Luis Batlle Berres, de Román Fresnedo Siri, una parábola de treinta y tres metros de alto en hormigón armado revestido en fulget que "se eleva abstracta y lejos de todo compromiso figurativo".

En una línea menos monumental, entre sus preferidas está la obra Eutrapelia, de Octavio Podestá, ubicada en un espacio urbano denominado Paseo de las Artes Rincón, en plena Ciudad Vieja. Y cierra sus recomendaciones con la escultura La gran función, que Ricardo Pascale hizo para colocar en el predio que balconea el Río de la Plata en el Teatro Bastión del Carmen de Colonia. La obra fue inaugurada en 2000 y refaccionada en 2009.

Una clásica postal montevideana es la que tiene como protagonista el monumento A los caídos en el mar, del escultor español Eduardo Díaz Yepes, instalada en la Plaza Virgilio de Punta Gorda desde 1960. Gran fanático de Yepes —yerno de Joaquín Torres García, casado con su hija Olimpia—, Arana destaca esta obra por su clara impronta contemporánea: "No tiene filiación figurativa sino un contenido expresionista muy convincente", dice. También hay "obras formidables" de Yepes en el Cementerio del Buceo, que al igual que el Central o el del Norte son grandes vidrieras de arte local y extranjero.

En 2012, la instalación de la escultura denominada Greetingman, donada por el gobierno de Corea e instalada en la rambla del Buceo, generó polémica no solo en ámbitos políticos y artísticos, sino también entre los propios vecinos. Como su nombre lo indica, Greetingman es un hombre que saluda, en este caso con una reverencia, como lo indica la tradicional oriental. Tiene seis metros de altura y fue realizado por el artista Yoo Youngho en aluminio y pintado de color celeste.

Haber opina que en Uruguay es frecuente que se acepten regalos del exterior "por razones diplomáticas sin pasar por una comisión de control estético y urbanístico". Eso, agrega, determina que en la ciudad haya varias obras que no son "estéticamente válidas".

Discutida pero atractiva

Aunque muchos cuestionan su calidad artística, la obra La Mano, sobre la Playa Brava de Punta del Este, es una de las esculturas a cielo abierto más populares del país. Fue realizada en 1982 por el artista chileno Mario Irrazábal en el marco un encuentro internacional de escultura moderna. Tardó seis días en completarla.

La memoria hecha arte

Aunque no son esculturas en el sentido estricto, tanto el memorial del Holocausto del pueblo judío (rambla del Parque Rodó) como el memorial en recordación a los desaparecidos de la dictadura uruguaya (parque Vaz Ferreira del Cerro) son dos propuestas arquitectónicas que suman valor artístico a Montevideo. "Con el quiebre de dos volúmenes, el del Holocausto utiliza lenguaje contemporáneo y muestra el horror y el dolor del pueblo judío", explica la crítica de arte Alicia Haber sobre el trabajo de Gastón Boero, Fernando Fabiano y Sylvia Perossio. La obra en homenaje a los desaparecidos es un "proyecto brillante" que exhibe los nombres de 174 detenidos desaparecidos inscriptos en un doble muro vidriado, enmarcado en metal y apoyado en una estructura de cemento. Fue obra de los arquitectos Ruben Otero y Marta Kohen.

MONUMENTO A LOS CAÍDOS EN EL MAR

Dirección: Plaza de la Armada, Punta Gorda.

Perfil: La obra, que simboliza a un navegante que muere aferrado a su barco, fue una iniciativa del Club Naval luego del accidente sobre el Banco Inglés en agosto de 1954, donde murieron ocho marinos militares. Fue inaugurada en 1960.

PARQUE DE LAS ESCULTURAS

Dirección: Luis A. de Herrera 3350.

Perfil: Inaugurado en 1996 y rodeado de flores y árboles autóctonos, fue una apuesta a realizar un parque con esculturas de diversas épocas, representativas del patrimonio artístico nacional. Hoy está en pésimo estado de conservación.

VIEJO VIZCACHA

Dirección: Plaza Varela, Pocitos.

Perfil: En la mayoría de sus obras, José Luis Zorrilla de San Martín recrea momentos épicos e históricos del país. Pero también supo plasmar algunos personajes de leyenda, como el Viejo Vizcacha, cuya escultura se inauguró en 1930.

ÁRBOL DE LA VIDA

Dirección: Avenida Italia y Bolivia.

Perfil: Emplazada en un cruce emblemático y transitado, esta escultura de hierro y a gran escala del artista Mario Lorieto es un ícono del ingreso a la ciudad. También hay una obra suya en el Parque de las Esculturas.

LA GRAN FUNCIÓN

Dirección: Teatro Bastión del Carmen, Colonia del Sacramento.

Perfil: Maestro de las esculturas de gran tamaño, Ricardo Pascale hizo esta obra en espiral de madera en el año 2000. La pieza mide 4,10 m de altura, 7,20 de largo y 80 cm de ancho.

EUTRAPELIA

Dirección: Rincón y Treinta y Tres

Perfil: Conocido por crear a base de materiales de desechos y por incorporar el movimiento a la escultura tradicional, Octavio Podestá tiene varias obras montevideanas. Eutrapelia le pone color a una esquina gris de la Ciudad Vieja.

MONUMENTO A LUIS BATLLE BERRES

Dirección: Br. Artigas y Luis A. de Herrera.

Perfil: Fue concebido como homenaje a Luis Batlle Berres y realizado por el arquitecto Román Fresnedo Siri. Su forma de parábola y sus más de 30 metros de alto traducen la pieza abstracta en un gesto heroico que hoy es un ícono.

PASEO DE LAS ESCULTURAS DEL WTC

Dirección: Luis A. de Herrera y 26 de marzo.

Perfil: Inaugurado en 2009 tras un concurso, las obras se amplían y renuevan periódicamente. Entre los artistas contemporáneos que tienen esculturas allí están Bernardo Cardarelli, Raúl Sampayo, Gustavo Genta y Pablo Atchugarry.

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