DR. PABLO PERA PIROTTO | EN CONSULTA

Los efectos de la toxina botulínica

El cuidado de la imagen personal se ha convertido en algo muy importante para nuestra sociedad, que valora el tener una apariencia que se encuentre dentro de los cánones socio culturales actuales.

Es por eso que han proliferado los tratamientos estéticos no solo en nuestro país, sino en todo el mundo. En este sentido es importante no perder de vista que el objetivo debe ser potenciar ciertos aspectos o corregir aquello que no resulte armónico, pero sin alterar la esencia de los rasgos que identifican a una persona.

De ahí la importancia de tener una consulta con un médico especialista que evaluará junto con el paciente qué cosas pueden tratarse, de qué forma, los alcances y contraindicaciones de cada terapéutica, y hasta qué punto se puede lograr una mejoría.

Entre los tratamientos que más realizan tanto en hombres como en mujeres está la aplicación de toxina botulínica. Este producto lo que hace es reducir o paralizar la acción de ciertos músculos faciales, teniendo como consecuencia la atenuación de las arrugas que se producen con su contracción.

La indicación más frecuente es el tercio superior del rostro, aplicándose a nivel del entrecejo, la frente y los costados de los ojos, sobre las arrugas conocidas como "patas de gallo". También se utiliza para atenuar las cuerdas o bandas que se producen a nivel del cuello, para mejorar el aspecto del mentón o para corregir la sonrisa gingival, que es aquella que deja al descubierto gran parte de la encía, entre otras cosas.

Si bien su aplicación se realiza en pocos minutos en el consultorio mediante inyecciones que en general resultan muy poco dolorosas, el médico debe conocer en profundidad la anatomía muscular de la cara, evaluando previamente no solo la historia clínica del paciente, sino también las variaciones individuales de cada uno en particular.

Este producto también se utiliza con mucho éxito desde hace tiempo para tratar la sudoración excesiva, al cortar el estímulo que determina la acción de las glándulas sudoríparas. Se inyecta principalmente en las axilas, así también como en la palma de las manos y plantas de los pies.

Es bueno aclarar que la toxina botulínica es una medicación aprobada por la FDA norteamericana, de la que se han aplicado millones de dosis a lo largo de muchos años. En cuanto a los efectos, éstos recién comienzan a verse a los dos o tres días de su aplicación, llegando al máximo en aproximadamente una semana. Los resultados se mantienen durante unos cinco o seis meses como promedio, y pasado ese plazo se puede reiterar su colocación, sabiendo que con los sucesivos tratamientos, su duración se prolongará cada vez más en el tiempo.

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