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Diseñadores de pueblos

Localidades casi desconocidas del Interior están siendo homenajeadas por un grupo de profesionales que plasma en un logo su atractivo, historia e idiosincrasia.

El "núcleo duro" de Buenazo (Foto: Fernando Ponzetto)
El "núcleo duro" de Buenazo (Foto: Fernando Ponzetto)
Paso de los Mellizos (Gentileza: Buenazo)
Paso de los Mellizos (Gentileza: Buenazo)
Baygorria (Gentileza: Buenazo)
Baygorria (Gentileza: Buenazo)
Belén (Gentileza: Buenazo)
Belén (Gentileza: Buenazo)
Los pueblos que ya tienen confirmado su logo (Gentileza: Buenazo)
Los pueblos que ya tienen confirmado su logo (Gentileza: Buenazo)

LEONEL GARCÍA

Villa Tambores es una localidad ubicada sobre la Cuchilla de Haedo, bien en el límite entre Tacuarembó y Paysandú; tanto en la frontera está, que su administración es compartida por las dos intendencias. Según el censo 2011, tiene 1.561 habitantes. Se llega ahí por la ruta 26, cuyo empalme de acceso está en el kilómetro 197, le debe su nombre a la curiosa forma de los cerros cercanos y tiene a la "Semana de Integración", en diciembre, como principal evento cultural. Y también es el pago del diseñador gráfico Gonzalo Rodríguez (33).

A 28 kilómetros de ahí, también en el límite entre Paysandú y Tacuarembó, está Piedra Sola. Este es un pueblo de apenas 210 habitantes surgido en torno a una estación de la línea Montevideo-Rivera, de la cual partía un ramal hacia el litoral. El declive del tren corrió paralelo al de Piedra Sola, bautizado así por una enorme roca basáltica de la cual se extrajo material para construir esa parada ferroviaria y viviendas. Como en el caso anterior, no es un lugar presente en la memoria colectiva de casi nadie que no haya vivido ahí, que no tiene atractivos turísticos o ninguna construcción destacada. Posiblemente, casi nadie sepa de su existencia.

Gonzalo Rodríguez se inspiró en ambos pueblos —en rigor, Tambores es una villa— para su proyecto Buenazo. "Yo recuerdo que iba a Piedra Sola y era más activo que ahora. Hace poco estuve y encontré menos gente, menos movimiento, muchas casas abandonadas... Siempre estamos migrando a Montevideo y estos pueblos se quedan solos. Y como cada vez que escucho que nombran a mi pueblo siento terrible alegría, se me ocurrió hacerles un homenaje, si es que se le puede llamar así...".

La pretensión de Buenazo es hacerles y regalarles un logo a todos estos pueblos del Interior olvidados. "Para que gente sepa que existen", explica este diseñador, que convocó a varios colegas con este fin.

Simpatía.

La movida comenzó en marzo. Buenazo tiene un "núcleo duro" compuesto por el propio Gonzalo, Joaquín Asis (ambos de la agencia de comunicación Patricio), Agustín Bruni, Berch Kotogian (los dos de JWT) y Alfonso Medeiros (de IUGO), que además de diseñar sus logos actúan como coordinadores. A través del boca a boca otros 27 colegas se sumaron a la idea. La cosa pronto se salió de los límites de la profesión. Gonzalo destaca a Lucía Pimentel, estudiante de Turismo, que se dedica a reunir información detallada de cada uno de los lugares. Otros voluntarios se ofrecieron a sacar fotos, filmar o poner el hombro —y el auto— para llegar a estos pueblos, que no están presentes en todos los mapas, y cuyo acceso suele no ser el más fácil.

La elección de las localidades a homenajear también tuvo sus particularidades. "La selección fue hecha con el plus de que el nombre sonara gracioso o simpático, que permitiera un juego de palabras. No hay que olvidar que se trata de un ejercicio de diseño", indica el ideólogo.

Así, hasta el momento ya han sido distinguidas 29 localidades: Aguas Buenas (Durazno), Ahogados (Flores), Belén (Salto), Averías (Rocha), Baygorria (Durazno), Campana (Colonia), Chico Torino (Colonia), Conchillas (Colonia), Cruz de los Caminos (Canelones), Fray Marcos (Florida), Topador (Artigas), Isla Patrulla (Treinta y Tres), Kiyú (San José), Mal Abrigo (San José), Nico Pérez-Batlle y Ordóñez (Florida-Lavalleja), Palo Solo (Soriano), Pan de Azúcar (Maldonado), Paso Ataques (Rivera), Paso de los Mellizos (Río Negro), Pueblo de Arriba (Tacuarembó), Sacachispas (Soriano), San Javier (Río Negro), Tarariras (Colonia), Villa Ansina (Tacuarembó), Villa Sara (Treinta y Tres), Cerro Colorado (Flores) y Andresito (Flores), además de los ya nombrados Piedra Sola y Villa Tambores. Hay más diseñadores en carpeta que aún no han elegido su pueblo para homenajear, de un listado que abarca ubicaciones en todo el país y ronda el medio centenar.

Semanalmente, Buenazo irá subiendo sus logos a sus cuentas en Facebook e Instagram. El primero de todos fue Paso de los Mellizos. Esta es una localidad rionegrina de 312 personas cuya ciudad más próxima es Guichón, 26 kilómetros al Norte, y que anteriormente era conocida como Santa Amalia. El actual nombre será simpático, pero el por qué no: su denominación se debe a que dos hermanos mellizos se ahogaron en una cañada cercana. En este episodio se inspiró Lucero Albente para diseñar su logo. Según la investigación que Buenazo realizó para este pueblo, una de las fundadoras de Manos del Uruguay, Manila Chanetón, era una vecina de la zona.

Baygorria, surgido con la construcción de la represa homónima en la década de 1950, y Belén, ubicado sobre las costas del río Uruguay, fueron las siguientes localidades en ser homenajeadas. "Cada pueblo tiene lo suyo y eso hay que destacarlo", dice Gonzalo. Por caso, destaca que en las cercanías de Paso Ataques se libró el 22 de enero de 1820 la Batalla de Tacuarembó (pese a que la localidad está en Rivera), la que puso fin a la resistencia artiguista en la Banda Oriental.

Lo afectivo pesó en algunas excepciones. Si bien quedaban excluidas las ciudades, un diseñador insistió en sumar a Pan de Azúcar (que tiene más de 6.500 habitantes) porque ahí iba seguido de niño y le tenía un enorme cariño. Algo parecido ocurrió con otra profesional y así se sumó San Javier, una localidad de casi 1.800 personas conocida por su colonia rusa, el Parque Nacional Esteros de Farrapos y —como triste capítulo de la historia— por el secuestro y asesinato del médico Vladimir Roslik en 1984, cuando culminaba la dictadura. "En general, buscamos darle protagonismo y reconocimiento a lugares sin tanta fama", dice Gonzalo.

Ofrenda.

La tarea de plasmar en un logo la historia, la idiosincracia y el encanto de un lugar olvidado es absolutamente honoraria. La movida sí tendrá su repercusión primero en las redes y luego en una exposición en Montevideo. Como última etapa, se piensa plasmar todo lo generado —tanto diseños como las fotos y los videos que se produzcan en cada caso— en un libro que aún no decidieron si será virtual o impreso. Sin embargo, el momento cumbre de Buenazo radica en la entrega del logo, la "ofrenda", al pueblo homenajeado.

Con ese objetivo, ya están comunicándose con intendencias y empresas de transporte para averiguar la mejor forma de llegar a esos pueblos. Como hay cero plata en juego, la idea es que haya cero costo en pinturas, locomoción y todo lo relacionado a la logística.

Ahí también radica parte de la gracia que se trate de una localidad muy pequeña. "Como nosotros queremos ofrendar el logo al pueblo, queremos que realmente sea un impacto para toda la localidad, no solamente a un barrio. Que se involucren las escuelas, las organizaciones. Que cuando vayamos a pintarlo a alguna pared eso sea la actividad del año", afirma el vecino de Villa Tambores.

SE DIBUJA Y SE INVESTIGA

Más allá del logo (y las fotos y videos), cada trabajo supone una verdadera investigación sobre un pueblo que muchas veces ni aparece en los mapas. Así, en cada uno de los lugares homenajeados se indica su ubicación, cómo llegar, la cantidad de habitantes, la producción económica, las actividades que se pueden hacer, los lugares que se pueden visitar y los vecinos ilustres. Por caso, la calle principal de Paso de los Mellizos se llama Roberto Vivo, en homenaje a un vecino fundamental para el desarrollo de esa comunidad.

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