TECNOLOGÍA

¿Cómo detectar lo falso?

Twitter y Facebook son tierra fértil para atrapar incautos en la era 3.0. Aquí algunas herramientas para no caer en trampas.

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Un primer filtro sería ver si la cuenta está verificada, recomienda.

El mundo estaba conmovido por la tragedia en un boliche gay en Orlando, Florida, al Sur de Estados Unidos, cuando un demente armado mató a medio centenar de personas. Eso fue el 12 de junio de este año. Al día siguiente, las redes sociales comenzaron a difundir la captura de un tuit de condolencias del presidente argentino Mauricio Macri, rechazando todo acto de violencia "ni siquiera contra los homosexuales o la gente de color". Este tuit, que tenía la marquita azul de "cuenta verificada", mereció miles de comentarios airados. Era entendible la indignación pero también injustificada: era un tuit falso.

La semana pasada, mucha gente dio por buena una declaración del diputado emepepista Walter de León, difundida por Facebook y Twitter: "Me quieren cortar la cabeza como a Sócrates", se quejó, en referencia al rechazo a su propuesta del cliente arrepentido de Uber. Una catarata de burlas siguió a tal dislate histórico, que tampoco nunca había sido pronunciado por el legislador.

Información falsa existió siempre, pero 1.700 millones de usuarios en Facebook o 310 millones en Twitter la propalaron al infinito. Para peor, todos los que conocen algo de este mundo coinciden en que no existe algo así como un filtro infalible que permita discernir qué es auténtico y qué no. "No se puede confiar de primera mano en lo que se ve en redes sociales, más ahora que está lleno de trolls", dice Laura Corvalán, especializada en social media y redes.

Por trolls se entiende a una cuenta falsa que, básicamente, busca molestar. Estos dos casos mencionados respondían a otra cosa: confirmación de preconceptos versión 3.0. "Los disparates tienen que ser creíbles. Esto funciona en la lógica de tus prejuicios", sostiene Ana Laura Pérez, editora de El País Digital y responsable del blog ¡Peligro! Campo minado, sobre periodismo y tecnología. Esto existe y se replica porque es pasto para los haters: a Macri se lo cree poco sensible con las minorías, muchos no ven descabellado que De León dijera algo así, sobre todo luego de presentar un proyecto que circuló —por lo insólito— en cuanto programa radial y televisivo hubiera.

Pero no solo se trata de haters. "Por lo general, quien cae en esto es aquel que está muy verde en el manejo de las redes sociales, o la que no se tomó un tiempo para verificar", opina Pablo Buela, director de la empresa de marketing digital Pimod, también experto en social media. Facebook, Twitter, Instagram o cualquier red tienen sus propias reglas, decodificar adecuadamente ese lenguaje ya disminuiría el impacto de los fakes.

Pero también es cierto que muchos casos, la información falsa es tan burda que era fácilmente chequeable: el de Macri era una captura de pantalla de un tuit original (sobre cualquier tema) luego modificado. En el caso de De León la constatación era aún más fácil: la información provenía del portal www.12minutos.com, que ya de arranque te invita a crear "una noticia falsa y engañar a todos tus amigos". Y, se sabe, en el mundo de las redes sociales el concepto de amigo es un tanto laxo.

Filtro.

Pero por más que no exista un filtro para la información falsa más allá del sentido común: por más mal que Macri pueda caerle a alguien, ¿no hace ruido que el presidente de un país se exprese públicamente de esa forma? Y no, el mentado "seguro que así piensa" no es justificativo.

Siempre hay algunos elementos a tomar en cuenta. Un primer "filtro" serían, señala Buela, las cuentas verificadas. Twitter creó este indicador, sobre todo para personas famosas, para chequear "que la cuenta pertenezca a la persona que dice ser". Esto surgió porque cualquiera puede elegir un cualquier nombre de usuario (Barack Obama, por caso) y tuitear a piacere.

Claro que se han visto grandes disparates (como el de "Macri") con el símbolo de cuenta verificada. Eso ocurre en capturas de pantalla que se toman como buenas. Craso error: "Nunca hay que guiarse por la captura de un tuit. Hay que ir a la propia cuenta del tipo y verlo", señala Pérez. Solo con una cuenta fantasma y un procesador de imágenes se le puede hacer decir a alguien algo que jamás dijo. La periodista añade que alguien con conocimientos de informática ("no necesariamente avanzados") también lo puede hacer alterando su código fuente.

Puede darse también que la persona en cuestión, al darse cuenta de que patinó feamente, borre el tuit. Eso suele ocurrir enseguida. La "captura" respectiva también puede dar un indicio: "Si lo borró inmediatamente, no puede tener muchos retuits", apunta Corvalán.

En ¡Peligro... !, Pérez también enumera una serie de indicadores a tener en cuenta para descreer de una información. Primero, es muy raro que una declaración impactante o un bombazo noticioso no esté presente en ningún medio, podría llamarse, "prestigioso". Basta buscar el tema en Google Noticias. Saber quién fue el primero en compartir un link sobre una información —con herramientas como Storyful Multisearch o la búsqueda avanzada de Twitter— es muy significativo: si el responsable tiene pocos seguidores o tuits, es más que sospechoso. Y luego está el tema gráfico.

En julio, el diputado nacionalista Jorge Gandini criticó el estado de la (presunta) ruta 20 en Río Negro, con una imagen que, en realidad, era de una barrosa carretera de Rio Grande do Sul. Alertado de su error y luego de que los usuarios de las redes sociales se hicieran un festín humorístico con la confusión, el legislador pidió disculpas por no haber chequedo el origen de la fotografía. Para este tipo de situaciones sirve la llamada búsqueda inversa de imágenes, que establece la fuente original de una fotografía. El TinEye o el Google Images son algunos de los sitios que Pérez destaca. Así podrían evitarse, señala, confusiones como la camioneta baleada fruto de un tiroteo entre narcotraficantes en México en 2011, presentada como el vehículo de la pareja de paraguayos asesinados en Solymar en febrero. Para llegar a la verdad hace falta, aún en estos tiempos digitales, hacerse la vieja y eterna pregunta: ¿esto será cierto?

Inventa contenido y favorece a Trump.

Prntly.com es un blog muy particular: divulga información falsa o distorcionada en favor de Donald Trump, candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, incluyendo titulares escandalosos ("Clinton, enferma, evitaría los debates") e imágenes notoriamente editadas con Photoshop. Y, pese a ello, le va muy bien, según un artículo del diario El País de Madrid. Su responsable, Alexander Portelli, es un residente de Aurora, Colorado, que fue condenado por tráfico de drogas. Según él, busca el equilibrio ya que cree que las grandes cadenas como CNN o Fox son muy pro Hillary Clinton. "Hay mierda en ambas partes", dice.

Unidos por la verdad.

Con el loable fin de filtrar informacion falsa, en junio de 2015 Facebook, Twitter y YouTube se aliaron a prestigiosos medios de prensa como The New York Times, The Washington Post, Agence France-Presse o Al Jazeera para crear The First Draft Coalition. Este conjunto de gigantes tiene un apoyo fundamental: Google.

First Draft intenta difundir formas de verificar la información que navega en Internet, para así mejorar la calidad de las noticias publicadas, además de la intención de crear un código voluntario de buenas prácticas y una plataforma de constatación de hechos. El lanzamiento está previsto para fines de octubre."En estos tiempos la confianza y la verdad son problemas que enfrentan todas las redacciones y cada vez más las redes!", declaró Jenni Sargent, su directora.

Para reírse y hacer reír.

"A un alcalde de acá, de Maldonado, le crearon una cuenta en Facebook paródica con frases entrecomilladas que son contrarias a la dirección de su partido. Y eso no se puede denunciar como delito", opina Laura Corvalán, especialista en redes sociales. Las cuentas paródicas usualmente quedan afuera de las fuentes de información falsa. En Twitter, en la Bio, suelen indicar su condición. "El perfil de una cuenta paródica debe dejar claro que es falsa. Si no fuera evidente a través del perfil que es una broma, será considerada como usurpación de identidad no paródica", señala Twitter en sus normas.

En Uruguay han surgido cuentas paródicas varias figuras como Alberto Kesman (@GroseroKesman), Julio César Gard (@JulitoGard) o el recientemente fallecido Luis Eduardo González (@EsBoludaAlda).

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