SALUD

Cuando el cuerpo cura

Aunque surgió en los ‘70, la medicina ortomolecular se impuso en Uruguay con el nuevo siglo. Su apuesta es lograr el equilibro del organismo sin utilizar químicos ni tratamientos invasivos.

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La médica Rosana Montero es una de las especialistas en medicina ortomolecular en Uruguay.

Surgió en los años ‘70, pero recién se hizo más conocida por estos lares a partir del año 2000 y de la mano de las celebridades. En Argentina, se volvió el método "anti age" preferido de figuras como Moria Casán o Catherine Fulop. En Brasil, hombres y mujeres de la farándula como Bruno Gagliasso y Monique Alfradique la eligieron para adelgazar sin vuelta atrás. Se trata de la medicina ortomolecular, que promueve un equilibrio químico del organismo y puede aplicarse para prevenir o tratar las más variadas patologías.

"La medicina ortomolecular no tiene límites, ya que se puede realizar en cualquier persona, a cualquier edad y ante cualquier enfermedad", señala la médica Rosana Montero, quien trabaja en Uruguay con esta disciplina hace unos seis años. Además de los tratamientos preventivos, Montero destaca la posibilidad de utilizar este método para "disminuir la frecuencia" de enfermedades "que tienen como base" la herencia familiar. En aquellos casos en los cuales la patología ya está instalada, "puede ayudar a revertir la situación o mejorar la calidad de vida del paciente".

Fue en la revista Science, en 1968, que Linus Pauling, dos veces premio Nobel —Química y Paz—, acuñó por primera vez el término "ortomolecular" para esbozar una nueva visión de salud, apoyada sobre todo en los recursos propios del organismo y la sabiduría de los ecosistemas bioquímicos naturales.

Partiendo de la base de que "orto" significa ordenado, este tipo de medicina apuesta a la recuperación del orden molecular fundamental de los organismos, en lugar de intervenir con fármacos que lo modifican artificialmente. "La medicina ortomolecular no es invasiva, pues no utiliza medicación química, sino que se basa en reponer los nutrientes que faltan y bajar o eliminar los minerales que puedan estar en exceso", explica la médica, también especializada en homeopatía y acupuntura.

Esta disciplina trabaja sobre "cuatro pilares" fundamentales: desintoxicación (los intestinos limpios llevan a una mejor absorción de los nutrientes), reposición (reponer los nutrientes que puedan estar en falta), eliminación (de los minerales y/o metales pesados que puedan estar e exceso) y, por último, mantenimiento de un estado equilibrado a nivel molecular de todos los nutrientes correctos.

En ese sentido, los medicamentos ortomoleculares "son sustancias naturales", muchas veces elaborados en forma personalizada para cada paciente, según sus características y los elementos que hoy intoxican el organismo, como la polución ambiental, la contaminación del agua y el suelo, las radiaciones, las carencias nutricionales y el estrés psíquico y físico. Tanto para la prevención como para el tratamiento, apuesta a utilizar únicamente vitaminas, oligoelementos, enzimas, antioxidantes, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibra dietética y ácidos grasos intestinales de cadena corta (SCFA).

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como un sistema médico "apto, válido y lógico" y algunos científicos la califican como "la medicina de siglo XXI", también tiene sus detractores, quienes señalan como punto débil el uso de las vitaminas, un recurso que en exceso podría tener efectos nocivos para la salud. Según Montero, la única que se utiliza en "cantidades superiores" a las habituales es la vitamina C, y eso ocurre "porque se tiende a desconocer sus usos vitales". Además, señala, hoy en día "la cocción, el almacenamiento y el enfriamiento de los alimentos atenta contra la cantidad de vitaminas que se consumen a través de la alimentación". Según un estudio realizado en Uruguay, parte de Argentina y el Sur de Brasil, 65% de los uruguayos mayores de 60 años están faltos en vitamina D.

A partir de su experiencia con bebés recién nacidos hasta en casos de mujeres embarazadas o personas mayores, Montero asegura que los beneficios "son amplios". "Mejora síntomas de estrés, ansiedad y depresión. Modula y regula el sistema inmunológico. Favorece tratamientos antienvejecimiento, disminuyendo el cansancio físico y mental. En definitiva, mejorar internamente también ayuda a mejorar el aspecto exterior, desde el pelo o la piel hasta la cara".

Recetas sin químicos ni dolor.

Este tipo de medicina es útil para "todo el que quiera saber cómo está a nivel celular", desde un deportista hasta una mujer embarazada, dice la médica Rosana Montero.

Trabaja sobre cuatro pilares: desintoxicación, reposición, eliminación y mantenimiento. En cualquiera de esas instancias, solo se utilizan medicamentos naturales.

La disciplina nació hace más de 45 años, pero se volvió masiva a partir de Moria Casán, quien incluso viajó a Roma a promover este tipo de terapias no invasivas.

Desde bebés hasta Napoleón, toda la información en un pelo.

De la mano de la medicina ortomolecular, la médica Rosana Montero también lleva años utilizando el examen Hair Test, una herramienta no invasiva idónea "para establecer el estado nutricional de un individuo analizando las cantidades de 30 minerales y oligoelementos esenciales" en el organismo.

Entre las ventajas de este procedimiento se destaca que es indoloro y sirve cualquier muestra de cabello, incluso con tinturas u otros tratamientos capilares. "El pelo mantiene un registro del estado nutricional del ser vivo que no ofrece ninguna otra parte del cuerpo, salvo las uñas, los músculos o la piel, pero esto sería una muestra dolorosa", explica.

Si bien la técnica se realiza en Uruguay hace ya unos 15 años, en los últimos tiempos la demanda creció. "Llegan a la consulta personas de todos los niveles socioeconómicos. Lejos de tener un enfoque elitista, la apuesta es a que los pacientes logren una buena calidad de vida. Esta es la herramienta menos invasiva con los mejores resultados". De hecho, entre quienes más consultan están las madres con niños pequeños. "Muchas veces los bebés nacen con toda la carga del organismo de su madre y se busca compensarlo para que esté mejor".

De su experiencia, Montero se anima a decir que 98% de quienes llegan a su consulta "tienen algo para corregir". Y esto se debe no solo a la carga genética, sino también al ambiente. "Estamos en un mundo contaminado, el aire, el suelo, las aguas, y eso se nota en el cuerpo".

En su caso, la muestra se analiza en un laboratorio en Francia que logra evaluar más de 40 minerales y oligoelementos. Allí, en el Centro Internacional de Estudio de Oligoelementos de la Unesco, fue que se analizaron los restos de Napoleón Bonaparte y se descubrió que la causa de su muerte fue una intoxicación por arsénico.

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