en consulta I dr. PABLO PERA PIROTTO

¿Cuántos tipos de piel existen?

Si bien hay varias maneras de clasificar los diferentes tipos de piel que existen, desde hace varios años una estadificación realizada por el dermatólogo estadounidense Thomas Fitzpatrick es la más utilizada mundialmente.

Las distintas categorías se enumeran del uno al seis, y se llaman fototipos, encontrándose dentro del primero aquellos individuos cuya piel es muy clara. Generalmente son pelirrojos de ojos claros o muy rubios, que al exponerse al sol quedan rojos con mucha facilidad, y prácticamente no se broncean.

En el otro extremo está el fototipo seis, que son aquellos que tienen una piel muy oscura y, por lo tanto, está muy protegida por grandes cantidades del pigmento llamado melananina. Estos seres humanos no sufren quemaduras por acción de las radiaciones ultravioletas.

Entre ambos, están todas las variantes: desde aquellos que si bien tienen una piel muy sensible al sol, llegan a broncearse, hasta quienes se broncean con mucha facilidad, sin pasar nunca por la etapa de quedar "rojos".

Todas estas variaciones son producto de la adaptación del ser humano a las condiciones climáticas de la zona geográfica en la que originalmente habitaba.

Los individuos originarios de los lugares en los que el sol es muy débil, tienen un fototipo bajo y, por el contrario, en aquellos sitios en donde el sol es muy fuerte, como por ejemplo en el continente africano, el fototipo es alto.

Al comenzar las migraciones, los seres humanos se marcharon a vivir a otras áreas del planeta, con intensidades solares a las que su manto cutáneo no estaba adaptado.

Es por eso que países como Australia o Nueva Zelanda tienen los porcentajes más altos de cáncer de piel, y también es una de las razones de por qué en nuestro medio esta patología es tan frecuente. El indígena originario de estas tierras tenía un fototipo alto, lo que se traduce en una mayor protección contra las radiaciones solares. En cambio, muchos de los inmigrantes europeos llegaron desde tierras con índices de radiación ultravioleta de menor intensidad.

En definitiva, la utilidad de esta clasificación en fototipos se traduce en las medidas que el médico dermatólogo indica para el cuidado de cada tipo de piel. Las personas con fototipos más claros deben cuidarse de forma más estricta que los demás, ya que su piel tiene una protección menor contra la agresión solar, y por ende, mayor riesgo de sufrir lesiones de fotoenvejecimiento y desarrollar cáncer cutáneo.

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