SALUD

Un collage para tratar de sanar

Cada día más psicólogos recurren a técnicas expresivas con poder terapéutico como cortar y pegar imágenes para sacar a flote el mundo interior de sus pacientes.

La técnica, antes usada solo con niños, ahora se aplica en adultos.
La técnica, antes usada solo con niños, ahora se aplica en adultos.

Fue en medio de mi licencia médica, tras una cirugía para bajar de peso, que escuché la indicación de mi psicóloga: "Como estás con tiempo, te voy a dar una tarea: por qué no haces un collage sobre el propósito de esta cirugía, para qué te la hiciste". La primera imagen que cruzó por mi cabeza fue la de una supermodelo; sonreí por mi candidez. Después, apareció el rictus despreciativo de mi profesora de artes plásticas, por lejos, el ramo más odiado de toda mi etapa escolar. Ante lo que, supongo, era una mueca de horror, la terapeuta agregó: "No importa que te quede perfecto o bonito, ni siquiera que yo lo entienda. Lo más importante es que te conectes, no con el porqué de la cirugía, porque eso ya lo sabés, eso te llevará al pasado. No se trata tampoco de una foto de una gorda y una flaca. Importa que te conectes con el sentido, con el propósito futuro de la operación".

Descartada la salida fácil de las imágenes contrapuestas, las del antes y del eventual después, la tarea era de dificultad mayor. Implicaba hacer una revisión más profunda de la que quizás, hasta ese punto, había logrado —o querido— procesar. Como yo, no son pocas las personas que hoy reciben la indicación de elaborar collages de parte de sus psicólogos. Al contarlo en mi círculo, supe inmediatamente de dos casos más. Y es porque la utilización de la técnica artística, que a inicios del siglo XX llegó a tener entre sus máximos exponentes a Picasso y Braque, es también una herramienta terapéutica que ha ido cobrando fuerza en los últimos años.

Patricia Vargas, magíster clínico en psicoterapia analítica, cree que la actual revalorización del collage como técnica tiene que ver con el desarrollo de nuevas vertientes teóricas de la psicoterapia, como las líneas humanista, transpersonal, sistémica o gestalt.

"Hasta hace poco predominaban las tendencias más relacionadas con los enfoques psicoanalíticos, que eran los impulsados por los decanos en las universidades mayoritariamente. En ellos, la forma de trabajar, el setting terapéutico era mucho más formal, neutro y centrado en la palabra. Sin embargo, también de la mano de los últimos hallazgos de la neurociencia, esto ha comenzado a cambiar".

A lo que se refiere la académica es a que, dada la certificación vía imágenes de que el hemisferio derecho del cerebro, aquel que no se relaciona con el lenguaje verbal, es tan activo como su par, los investigadores de la psiquis han comenzado a hurgar también en lo que se aloja en ese lugar. "Los valores del hemisferio derecho, que es análogo, muy centrado en imágenes, muy simbólico; no son siempre conscientes para el paciente", agrega—. Entonces el collage puede cumplir una función expresiva, en que la persona con la guía del terapeuta se hace consciente de cosas que están implícitas dentro de ellas, que no han sido verbalizadas porque quizás no hay palabras para ello, o porque quizás es doloroso o amenazante hacerlo.

El desarrollo de las llamadas técnicas expresivas en psicoterapia ha llegado a ser una herramienta tan validada como las llamadas técnicas proyectivas más conocidas, como el test de Rorschach —donde el paciente otorga significados a una mancha que un otro le presenta—. Los collage, los dibujos, el trabajo con bandejas de arena o modelamiento en arcilla se han sumado a la batería de recursos de expresión interior que, décadas atrás, solo tenían a los sueños como material de análisis.

"Atreverse a hacerlo fue un proceso", revela Yvette Yunis, psicóloga clínica que acude a los collage. Me acuerdo que hace años los mismos colegas se sorprendían y criticaban cuando les decía que los utilizaba y que daba buenos resultados en pacientes adultos. Me decían que por qué, que cómo era posible. Estas técnicas estaban validadas para niños, pero para adultos, que ya tenían lenguaje verbal, lógico, racional; no.

Otro escollo que suelen enfrentar los terapeutas que utilizan técnicas expresivas como el collage es la resistencia que los pacientes, más habituados a métodos tradicionales, pueden presentar. 

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