SALUD

El clima ya no es charla de ascensor

Los cambios bruscos de temperaturas, lluvias intensas, vientos impactan directamente sobre la salud humana. Los médicos ya lo están constatando en sus consultas.

Los efectos del cambio climático ya se hacen sentir sobre la salud.
Los efectos del cambio climático ya se hacen sentir sobre la salud.

El cambio climático es un hecho. Las bruscas caídas de la temperatura, las lluvias repentinas e intensas, el calor extremo son algunos de los fenómenos que se están viviendo. Su impacto en la salud comienza a ser un factor de preocupación para la medicina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 2030 y 2050 este fenómeno global causará unas 250.000 defunciones adicionales. Sin embargo las afecciones ya existentes se han intensificado, según han constatado en la práctica médicos internistas y especialistas en sus consultas.En una exposición acerca de los efectos del cambio climático el doctor Juan Carlos Rodríguez Nigro —exdirector de la Unidad Asesora de Gestión de Riesgo del MSP— reseñó los efectos nocivos directos ligados a estos fenómenos. Mencionó el aumento de la morbi-mortalidad por estrés térmico: en los dos extremos por olas de frío y golpes de calor, con casos de neumonía y bronquitis. Además, el incremento de reacciones alérgicas por producción de contaminantes, con cuadros más frecuentes de asma y broncoespasmo. Eso en cuanto a la temperatura, pero luego se suman los fenómenos meteorológicos extremos: inundaciones —con aumentos de patologías respiratorias y afecciones a la salud mental—; sequía —riesgos de malnutrición por la afectación de los cultivos—; vientos huracanados —riesgos de traumatismos físicos y afecciones a la salud mental—.

Algunas de estas proyecciones ya se están constatando, el tornado que golpeó a la ciudad de Dolores en 2016 es prueba de ello. Las inundaciones que han afectado al litoral del país y también al centro van en la misma línea. Y en el consultorio médico las consecuencias son vistas con el ojo del clínico.

En consulta

Cambios.

"Lo que estamos viendo más son cuadros respiratorios, que en estas fechas ya no son tan frecuentes", dice la médica internista Raquel Panone.

"Estamos notando claramente que ya no tenemos una estacionalidad definida en las enfermedades. Antes teníamos los cuadros respiratorios de leves a agudos durante los meses de junio y julio, por ejemplo, y ya en esta época eran los cuadros alérgicos. En cambio ahora seguimos teniendo cuadros infecciosos respiratorios debido a estos cambios rápidos en el clima", sostiene Panone.

El desajuste se explica, cree la profesional, por las bruscas caídas de la temperatura en fechas donde suelen ser más cálidas y sostenidas. Esto toma desprevenidas a muchas personas que no creyeron necesario abrigarse y se ven sorprendidas luego por estos cambios.

"En verano lo que tenemos con cierta frecuencia son los golpes de calor, que afectan fundamentalmente a los dos extremos de la vida, a los niños y a las personas muy mayores", agrega Panone.

Las consultas han aumentado, ciertos términos que parecían ajenos a nuestra realidad ya empiezan a ser frecuentes, tal el caso de "estrés térmico". Más allá de las discusiones en torno al cambio climático o a la variabilidad del clima, lo repetido de estos fenómenos puede ser corroborado por cualquier persona en la práctica.

experto

El cambio ya está

"El cambio climático tiene efectos directos en la salud, lo estamos viviendo en forma reiterada con problemas de sequía, inundaciones, tornados. También con cuestiones menos visibles, como las enfermedades transmitidas por vectores, en nuestro caso el mosquito Aedes Aegypti", dice a Domingo el doctor Rodríguez Nigro.

Algunas enfermedades que eran desconocidas en el país ya son potenciales diagnósticos ante cuadros infecciosos. Dengue, fiebre amarilla o chinkungunya, leishmaniasis, paludismo, encefalitis de San Luis o fiebre del Nilo occidental, son algunas de las enfermedades patologías por mosquitos. "Este es otro de los efectos del cambio climático que estamos verificando, el Aedes Aegypti ahora alcanza a alturas por encima de los mil metros y se lo encuentra en climas templados y fríos como el nuestro, cuando era típico de climas tropicales", apunta Rodríguez Nigro.

El médico, ahora jubilado, recuerda un episodio que marcó al sistema de salud con un antes y un después. El temporal del 23 al 24 de agosto de 2005 que azotó Montevideo y parte de Canelones con un saldo de severos destrozos y diez muertos, "nos encontró totalmente desprevenidos". El evento también fue de algún modo el puntapié de inicio para un Sistema de Vigilancia Epidemiológica, responsable de emitir alertas tempranas ante la evidencia de desastres o focos epidémicos. "Esto, sumado a nuestra red sanitaria y al control de vectores nos ubica muy bien en el contexto latinoamericano", asegura el experto.

OMS

Efectos

"Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos", señala un párrafo de un informe sobre el tema de la OMS presentado en junio de 2016.

"Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70.000 defunciones", agrega el documento.

Las evidencias reunidas en distintas partes del mundo sostienen para la OMS la manifestación de los efectos del cambio climático ocasionado por la acción humana que ya pueden medirse. "A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo", sostiene el informe.

"También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo", añade en otro párrafo el documento, que aborda un fenómeno que afecta directamente al país.

Lo cierto es que, según la opinión de los especialistas en el área de salud consultados, más allá de estos fenómenos extremos los efectos son percibidos a nivel cotidiano en consecuencias menores, como lo son los cambios bruscos de temperatura. El clima parece haber dejado de ser una mera conversación de ascensor.

auscultando

Los médicos están en la primera línea

"Los médicos están en la primera línea y ven los impactos en los exámenes. Lo peor es que los daños los están sintiendo en su mayoría los niños, las personas mayores, de bajos recursos o que sufren enfermedades crónicas", sostiene Mona Sarfaty médica y directora del Consorcio de la Sociedad Médica sobre el Clima y la Salud, de Estados Unidos. El clima extremo es cada vez más común y afecta, no solo la destrucción de hogares y medios de supervivencia, sino también la salud mental de la gente. Su principal incidencia en la salud humana ocasiona el incremento de enfermedades varias relacionadas con el asma y las alergias, claramente vinculadas a los cambios climáticos extremos, sostiene este conglomerado médico. "Esto no es solo un problema para nosotros en el año 2100, es un problema ahora, y no solo está afectando a los osos polares, sino que nos está afecta al ser humano mismo", aseguran los especialistas. La mayoría de los países, incluido Uruguay, ya se preparan para esta contingencia.

datos

La OMS proyectó daños económicos

"Los datos son abrumadores: el cambio climático pone en peligro la salud humana. Existen soluciones, pero hemos de actuar con decisión para cambiar esta trayectoria", señalaba la doctora Margaret Chan, directora durante 10 años de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La organización hizo diversos estudios enfocados en las consecuencias que traerán en el futuro inmediato estos procesos de cambios provocados por la interacción humana con su entorno. En tal sentido, advirtió a las naciones los efectos económicos del fenómeno. "Se estima que el coste de los daños directos para la salud (es decir, excluyendo los costes en los sectores determinantes para la salud, como la agricultura y el agua y el saneamiento) se sitúa entre 2000 y 4000 millones de dólares de aquí a 2030", señala el informe. El acuerdo alcanzado en París sobre cambio climático, del que la OMS fue uno de sus grandes impulsores, experimentó un duro golpe cuando Estados Unidos y otros países optaron por salirse del pacto en forma unilateral.

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