COMPORTAMIENTO

Ciberpadres y el riesgo de la información excesiva

En la era de las redes sociales, los padres se enteran de más cosas de sus hijos de las que quisieran. Con este panorama, algunos progenitores se vuelven demasiado controladores y paranoicos. Cómo hallar el equilibrio.

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Quizá sea una maldición atemporal de la paternidad saber simultáneamente demasiado sobre el hijo adolescente y sin embargo nunca tener acceso a la información que uno realmente quiere. Pero el pantano incontrolable de los medios sociales de hoy y el paisaje infestado de teléfonos celulares parece haber empeorado ambos aspectos de la maldición.

Actualmente, si usted es padre de un chico de 14 años, puede verlo beber cerveza muy de prisa, coquetear con una muchacha que saca el pecho en todas las fotos de sí misma que publica en Instagram y describir a un compañero de escuela con un lenguaje más altisonante que el que usted haya usado a esa edad.

Por supuesto, sus padres nunca le escucharon maldecir. No tenían idea de a dónde iba usted cuando golpeaba la puerta al salir. No podían siquiera empezar a comprender lo que usted realmente hacía en una noche de sábado.

Hoy, los padres están a solo un clic de distancia: como amigos en Facebook, accediendo a Tumblr, analizando todos los mensajes de texto crípticos y tratando de echar un vistazo a las imágenes de Snapchat antes de que desaparezcan.

Los padres que no osarían leer el diario de su hija adolescente quedan atrapados en un aprieto. ¿Quién realmente quiere estar al tanto de todo esto? Karen Sanders, de 49 años y madre de dos hijos en Scarsdale, Nueva York, se encuentra leyendo comentarios hechos en la página de su hija de 15 años. "Ella publica algo sobre alguien, y yo empiezo a espiar a sus amigos, ¡ni siquiera a los míos! Para entonces, incluso yo me asusto, de mí misma".

Para muchos adultos, Internet representa una enorme variedad de potenciales violaciones de la privacidad, aunque no todas ellas son fácilmente definidas o comprendidas. Pero para los adolescentes, la amenaza es clara: La Madre.

Y El Padre. El autor Dan Savage se refiere a esto como "la carga de saber". Él y su esposa son lo que él llama "monitores de uso muy rudo" ("una especie de padres fascistas") de su hijo de 15 años. "Los chicos dejan un rastro digital y uno se siente un padre descuidado si no lo está supervisando", dice Savage. "Lo que estamos tratando de equilibrar es no saber todo lo que podemos saber, que es todo, y dar a nuestro hijo cierta libertad para cometer errores sin morir en el proceso".

La mayoría de los padres reconoce la hipocresía de su curiosidad. "Cuando era un seminarista de 15 años de edad en Chicago, yo me metía a hurtadillas en bares gay, que no eran lugares agradables en ese entonces", cuenta Savage. "Si yo hubiera puesto eso en mi Instagram o correos electrónicos, mis padres me habrían matado".

Amigos

Los padres confiesan descubrir cosas que hubieran preferido no saber. Un rápido vistazo en Instagram, y quizá no quieran que regrese esa encantadora chica a la que recibieron con beneplácito en su casa de fin de semana varias veces el verano pasado. Usted no creería lo que ese chico, el que es salvavidas en la piscina municipal, dijo sobre una niña de 12 años en bikini. ¿Y quién está armando un porro en el Tumblr del vecino de 14 años?

No existen lineamientos establecidos para lo que los padres deban hacer con este material. ¿Deberían responder? ¿Comentar? ¿Llamar al padre de otro muchacho? Muchos ya han entrado en pánico sobre lo que sus hijos hacen en línea. Los peores escenarios involucran a predadores y otros que pudieran infligir un daño serio. Según un sondeo del centro de investigación Pew, el año pasado 72% de los padres estaban muy o algo preocupados por las interacciones de sus hijos con extraños en Internet. Luego están los monstruos gemelos de los adolescentes de la era digital: el hostigamiento cibernético y los mensajes con contenido sexual. Una forma de tormento de moda entre los chicos en línea es establecer cuentas falsas (robo de identidad leve, ya que no hay dinero involucrado) para otros muchachos, y publicar fotografías y comentarios en su nombre.

Pero no importa cuánto pudieran descubrir los padres acechantes de hoy, ocurren muchas más cosas en el ciberespacio de lo que no están conscientes. Los adolescentes (aunque no todos los padres) se dan cuenta de que pueden determinar quién ve qué en Facebook. Y un buen número de preadolescentes y adolescentes ya han migrado del "Facebook de sus padres" a sitios más animados como Snapchat, Instagram y Tumblr.

Este fenómeno no es exclusivo del hemisferio Norte. También en Uruguay, donde cada vez más padres están presentes en la diáspora virtual, se replica esta situación, asegura el psicólogo especializado en nuevas tecnologías Roberto Balaguer. Aunque en fases más tempranas. "Últimamente, han salido informes dando cuenta de la migración de los jóvenes, sobre todo norteamericanos, a Twitter, a Instagram. Una de las razones que se aducen en los estudios es la intromisión de muchos adultos en Facebook. Acá todavía no estamos en la etapa de huida, creo que falta para esa fase. Pero Facebook era un mundo básicamente juvenil, y ahora ya no lo es", explica.

"Lo que hemos descubierto es que saben cómo excluirte", dice Sanders. "Yo no tengo las claves de acceso a la cuenta de Tumblr de mi hija, así que, a menos que ella lo deje abierto, no sé nada sobre su vida en Tumblr". Ocasionalmente, Sanders ha pedido a la chica las claves, pero su hija luego las cambia. Como la mayoría de los padres perspicaces, Sanders ha instalado controles paternos en las computadoras de la familia, pero ha encontrado la frase "cómo desactivar los controles paternos" en su historial de búsqueda.

Más allá del control y el monitoreo, "lo más importante para plantear a los padres es que hay que sacar tema de lo que hacen en Facebook, porque no es un universo paralelo", señala Balaguer. "No importa si vos estrictamente ves lo que hace, si vichás las páginas, pero sí importa que estés al tanto de lo que están haciendo, porque hoy buena parte de la socialización y del tiempo de acción de los jóvenes pasa por las redes sociales. Entonces, si no sabés lo que están haciendo, te estás perdiendo mucho, para bien y para mal".

Dada la cantidad de horas que pasan conectados, hay que entender que las redes sociales terminan siendo a veces su principal entorno de socialización. "El padre que no conoce eso casi no está conociendo con quién anda su hijo. Es bueno ir preguntando: `Che, vi que fulano decía tal cosa, ¿quién es?` Lo fundamental es la comunicación. La virtualidad es un entorno más donde se socializa. No es un universo aparte. La fantasía de que eso `pasa en otra parte`, donde no hay registros ni consecuencias, es la trampa mortal. Así los chiquilines creen que pueden decir cualquier cosa, que son impunes, y el correlato de los padres es decir `no pasa nada, es un ambiente seguro porque es solo virtual`. Y lo que se hace en la virtualidad tiene consecuencias reales".

Quizá sea de poco consuelo, pero, a menudo, los sentimientos de consternación, intrusión y desaprobación son mutuos. June Jewell, de 51 años y dueña de una pequeña empresa en Vienna, Virginia, cuenta que su hija ve una foto de su madre en Facebook y se queja: "¿Por qué publicaste eso?". Jewell sube evidencia de ella misma cantando con karaoke y su hija dirá luego: "¡Me estás avergonzando!".

Jewell, que tiene tres hijos activos en medios sociales, cree que nadie quiere pensar en que sus padres son geniales. "Lo que es divertido es que sus amigos me siguen en Twitter y no me critican para nada". Hasta donde ella sabe. (The New York Times y fuentes propias)

Ayuda en línea para padres rezagados

Las escuelas de Estados Unidos constantemente realizan talleres para ayudar a los padres que se están quedando rezagados. También ha surgido un creciente número de compañías para auxiliar a los padres a navegar por Internet, ya sea que estén supervisando el comportamiento en línea de sus hijos o maximizando sus configuraciones de privacidad. La página de inicio de una de estas empresas de "inteligencia paterna", uKnow.com, declara su papel como : "Ayudar a mamá y papá a comprender el uso de la tecnología de su hijo, y proteger su seguridad, privacidad y reputación". Esos programas no giran en torno del espionaje digital, dice Tim Woda, fundador de uKnow.com y su vicepresidente de crecimiento estratégico. "Eso sería solo enseñar a los hijos que ser astuto y solapado está bien en tanto sea por una buena razón", dice. Los chicos ven la aplicación en sus dispositivos, lo cual les ayuda a autocensurarse. "Nuestros clientes solo quieren comprender lo que está sucediendo en el mundo de sus hijos", dijo, "y tanto de ese mundo está en Internet que a menos que entren, están en la oscuridad".

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