CIENCIA

El estado cerebral también importa

Cada vez los científicos tienen más interés en entender y estudiar cómo funciona la mente de los atletas de élite, en especial de los futbolistas.

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Edinson Cavani festeja con la selección. Foto: Archivo El País.

Córner desde la derecha. Edinson Cavani está atento a un entrevero entre el arquero, los defensas y el ataque uruguayo, se encuentra con la pelota, mira al arco y de volea la manda a la red. Así fue el último gol de la Celeste antes de debutar hoy ante México en la Copa América. Como tantas otras veces el delantero tomó la decisión correcta en una fracción de segundo, una cuestión común a los futbolistas profesionales que cada vez despierta más interés de los científicos.

¿Tienen estos deportistas un cerebro especial? ¿Cuánto pesa eso en su éxito? ¿Es una cualidad que se trabaja o hay mucho de innato?

"Entre los atletas de élite las diferencias físicas entre ellos son muy pequeñas. Lo que influiría para separar a los número uno del resto sería —en gran parte— la motivación, la atención, el mantenerse focalizado y el control mental, entre otros aspectos cognitivos. En los atletas de alto rendimiento, la capacidad para mantenerse alerta está aumentada", dice a Domingo el neurólogo argentino Facundo Manes, destacado investigador argentino y estudioso del funcionamiento de la mente. "Repetir decenas de veces una rutina o una secuencia permite que el cerebro produzca una representación mental de los movimientos y que esta facilite la corrección de errores, que se anticipe a los próximos pasos de una secuencia y que promueva el aprendizaje de nuevos pasos".

Por su parte, Ignacio Morgado Bernal, director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, cree que "aparte del indiscutible estado físico, la ejecución y el rendimiento en el fútbol requieren un determinado estado cerebral". "Muy poca activación es malo y mucha activación también. Lo ideal es un estado intermedio de activación emocional, ni pocos ni demasiados nervios", afirma en una columna publicada esta semana en El País de Madrid.

El fútbol es una actividad humana compleja, que necesita de todo el cerebro. A la hora de moverse, lo más importante es su corteza motora, mientras que el cerebelo ayuda a que los movimentos estén coordinados y sean precisos.

Las neurociencias pueden aportar mucha información acerca de las destrezas de expertos en dominios cognitivos específicos. Por ejemplo, señala Manes, en el caso de futbolistas, podría estudiarse cómo ocurre la toma de decisiones a diferentes niveles, más explícitos o conscientes, o más automáticos.

Neymar es de los pocos jugadores de primer nivel que, hasta ahora, se ha prestado para participar de un estudio científico sobre el tema. La investigación, desarrollada por el Centro de Información y Redes Neuronales en Japón, consistió en practicarle a él, tres jugadores españoles de Segunda División, dos nadadores de alto nivel y un futbolista amateur, resonancias magnéticas mientras movían el pie derecho haciendo rotaciones a la derecha y a la izquierda.

En los momentos más importantes de un partido, la actividad de la región del cerebro de Neymar que controla el movimiento del pie no llega ni al 10% de la que tiene en una situación similar un futbolista amateur. De acuerdo a Eiichi Naito y Satoshi Hirose, autores del estudio, es como si el futbolista brasileño no pensara lo que hace y utilizara una suerte de piloto automático cuando está en la cancha. Eso repercute directamente en su rendimiento: tiene más neuronas libres para otras cosas como visualizar la jugada y controlar la pelota.

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