COMPORTAMIENTO

La cama que cada uno quiere tener

Producto de su tiempo, el sexo ocasional ya no es patrimonio de los jóvenes. Puede tener efectos emocionales, aunque no siempre.

Daniela Bluth

Fiesta de fin de año en el trabajo. Hay música, pizzetas, masitas y alcohol. Juan, de la administración, hace rato que mira a Inés, la recepcionista. Al cruce de miradas le sigue el baile, los halagos, los chistes de los muchachos, la manija de las amigas, los mimos, unos besos. La fiesta continúa, pero en la casa de Inés. Más mimos, más besos y a la cama. El lunes, en la oficina, si te he visto no me acuerdo.

Así: imprevisto, impulsivo, sin compromiso afectivo ni expectativas de futuro es el sexo casual, una práctica cada vez más instalada en la sociedad y que puede tener consecuencias emocionales para sus involucrados. Mientras estudios internacionales lo asocian con angustia, ansiedad y depresión, los especialistas uruguayos son más cautos: lo importante, dicen, es tomar la decisión con convicción. Siendo así, no habría daños colaterales.

Cambia el escenario.

Hasta hace no mucho tiempo el sexo casual era patrimonio casi exclusivo de los más jóvenes y de los hombres. Hoy, no distingue grupos etarios ni géneros. "La sociedad promueve desde los medios de comunicación un sistema de valores que privilegia el consumo, lo fast y, por consiguiente, lo sencillo, lo inmediato y lo desechable como sinónimo de éxito. En esta mirada entra el sexo casual como un producto más que se oferta y que atrae el éxito", explica el médico internista y sexólogo Santiago Cedrés.

Claro que el fenómeno no se da aislado. En los últimos años el manejo de la sexualidad, en Uruguay y el mundo, cambió. Los jóvenes se inician sexualmente más temprano, hay mayor aceptación de la condición homosexual, el moralismo de llegar virgen al matrimonio se va desdibujando y la doble moral que realiza concesiones para un género y restricciones para otro ya no resulta efectiva. Según el sexólogo Carlos Moreira, este cambio obedece a que se va "venciendo toda la represión sexual y hoy se puede hablar de una nueva sexualidad, mucho más amplia y menos discriminatoria".

Tan instalada está, que hasta tiene su propia definición en Wikipedia: "Hace referencia a la práctica de sexo entre personas cuyo vínculo puede englobar desde un encuentro de una noche hasta una relación romántica". Además, la mayor enciclopedia online aclara que "tienen en común que, en principio, no se trata de relaciones continuadas en el tiempo y que están motivadas por la búsqueda del placer sexual."

Las razones que llevan a esta práctica son tan disímiles como las personas que la eligen, aunque hay algunas pistas. "En una sociedad que tiene muchos elementos ansiógenos, que vive más rápido, que queremos todo ya y en la que el consumismo es extremo, se genera una cantidad de insatisfacción muy destructiva. Y el sexo casual calma las tensiones de una manera grata y rápida, tanto en el varón como en la mujer", opina Moreira, director de la Clínica Masters.

Además, por sus características, el sexo casual resulta más atractivo para unos que para otros. Según Cedrés, vicepresidente de la Sociedad Uruguaya de Sexología, entre los más proclives están aquellas personas que "evitan las obligaciones de la vida en pareja", quienes "prefieren tener sexo sin afecto" y también los que estando en pareja "prefieren -con o sin acuerdo de ambas partes- establecer nuevos contactos sexuales como forma de salir de la rutina".

¿Hay consecuencias?.

Pero más allá del por qué y el para qué, las investigaciones más recientes se dedicaron a analizar la conexión entre el sexo ocasional y la salud mental. Según un estudio estadounidense liderado por el psicólogo Jesse Owen, que evaluó la conducta sexual de casi 4.000 universitarios, las consecuencias emocionales discriminan por género: sólo los hombres reportaron bienestar postsexo casual. Es que así como en el imaginario colectivo todavía se condenan ciertas libertades sexuales femeninas, en la vida real aún pesa la culpa.

En la misma línea, un estudio publicado en 2010 en Archives of Sexual Behaviour por Robyn Fielder y Michael Carey encontró que la actividad sexual casual provoca estrés en las mujeres. En Canadá, la psicóloga especializada en género y sexualidad Maryanne Fisher describió sentimientos de culpa, arrepentimiento y displacer en las mujeres luego de un encuentro sexual con un desconocido. Por último, un estudio realizado en el año 2000 por la profesora de psicología Elizabeth Paul arrojó que el contacto sexual con extraños era más habitual en quienes tenían baja autoestima.

En Uruguay, en tanto, a falta de estudios de gran alcance, prima el sentido común y la experiencia clínica. "Las consecuencias emocionales van a depender de cada persona, de su conciencia moral, de la escala de valores que profese, de la colectividad en la cual se mueva, del modo que tenga de entender la sexualidad, siempre y cuando el sexo casual haya sido asumido y practicado por iniciativa o aquiescencia propia", señala el psiquiatra de adolescentes Miguel Ángel Cherro.

Los expertos coinciden en que los efectos dependerán de quiénes son los que se involucran, qué buscan y cuánto se exponen. "Lo más peligroso de tal práctica sería creerse que uno lo hace por pura convicción cuando en realidad lo hace para evitar tener un contacto más profundo con alguien por no saber hacerle frente", dice Cedrés.

Tras revisar la literatura científica y analizar las respuestas de sus 4.000 encuestados, en Estados Unidos los investigadores de las universidades de California, Miami, Michigan, Monterrey Bay, Texas, Connecticut, Massachusetts Amberst, South Dakota y el departamento de Psicología del Smith College concluyeron que los estudiantes universitarios que habían participado en encuentros sexuales casuales presentaron niveles más bajos de autoestima, de satisfacción y de felicidad que aquellos estudiantes que no habían tenido relaciones ocasionales. El sexo casual también fue asociado con angustia, ansiedad y depresión.

Para el psiquiatra Cherro, este tipo de patologías también están involucradas en muchas otras situaciones, como la anorexia, el alcoholismo y la drogadicción, y de ningún modo son exclusivas del sexo casual. "Siempre hay un factor personal presente, pero en este tipo de comportamiento hay algo que trasciende lo individual y alcanza lo cultural", dice. Moreira, en tanto, es más categórico: "Cuando no hay daños colaterales no se afecta nada".

Tiene algo de moda, rebeldía y reconocimiento, pero el sexo casual, como forma de vincularse con el otro, no es positivo ni negativo. "Quien lo valora como tal es quien lo practica, siempre en relación a su historia de vida y sus necesidades", explica Cedrés, y advierte que en la clínica los hombres son los que más "confiesan" esta práctica.

En las mujeres, en tanto, el sexo casual aún aparece como bandera de independencia y libertad. "Hoy el sexo de ninguna manera nos compromete como antes, eso es evidente. Ya no corre aquello de que la mujer se entregaba como prueba de amor. Por suerte, porque nos hemos sacado de encima algo atávico", dice Moreira.

Nuevas generaciones.

Al igual que en el resto de América Latina, los jóvenes uruguayos se inician sexualmente cada vez más temprano. En promedio, ellos lo hacen a los 15 años y ellas a los 16. Y aunque la brecha entre las edades se ha emparejado, subsisten algunas diferencias. Según un estudio realizado por la organización ONUSida en 2011, mientras que más del 80% de las chicas tuvo relaciones por primera vez con su novio, el mismo dato baja a 40% en el caso de los varones (25% con amigas y 19% con parejas ocasionales). En ellas, además, la principal motivación fue el "amor" (casi la mitad); en ellos primó la "atracción y/o deseo".

En ese contexto, dice Cherro, una modalidad que "es posible que fuera más frecuente en algunos ambientes que en otros", aparece en los adolescentes tempranos y en jóvenes como una práctica habitual. Según su experiencia clínica, las razones van desde "estar en onda" hasta porque era la conducta "que el grupo esperaba" o "destacar" en una competencia. "Hay grupos de chicas que apuestan entre ellas a ver `quien se voltea más tipos en una noche`", señala el experto.

Sea cual sea la situación, los especialistas evitan dar consejos. Prefieren reivindicar, por sobre todas las cosas, la capacidad de decidir qué sexualidad se quiere tener. "Lo importante es la determinación que la persona hace de su comportamiento", opina Cherro. "Lo más importante frente a cualquier conducta sexual es conocerse a sí mismo", dice Cedrés. Y remata: "Ser honesto con las necesidades que cada uno tiene consigo mismo antes de pensar en lo que está bueno a los ojos del otro".

¿EN QUÉ CONTEXTO SURGE ESTA PRÁCTICA?

-"Es más frecuente que (el sexo casual) se dé en personas que no tienen un vínculo estable y de ahí que se asocie más con la adolescencia, una etapa de pruebas y descubrimientos", dice el sexólogo Santiago Cedrés.

-Para el sexólogo Carlos Moreira, esta práctica está muy vinculada a la sociedad moderna, más rápida, exigente y consumista. De todos modos, aclara que "el sexo y su satisfacción siempre fue el mejor ansiolítico, desde los tiempos de Freud, allá por fines del siglo XIX".

-"La doble moral que realiza concesiones para un género y restricciones para otro ayuda a los hombres a vivir estas experiencias con más soltura y menos culpa, y no es así en el caso de las mujeres", dice Cedrés.

-Aunque los expertos coinciden en que es frecuente encontrar en la clínica que el desorden en materia sexual responde a un desorden en otras áreas, esta no es la única razón por la que una persona elige tener sexo con alguien que conoce poco o con el que no aspira a entablar un vínculo afectivo.

-Los jóvenes uruguayos se inician sexualmente cada vez más temprano. Según un estudio de ONUSida de 2011, ellos lo hacen a los 15 años y ellas a los 16. En las chicas, la mayoría debutó con su novio y el amor fue la principal motivación.

-Para que la práctica del sexo ocasional sea saludable, los especialistas recomiendan buscar información, tanto en la policlínica barrial como con el médico de confianza. Según varias investigaciones, el preservativo es el método de barrera por excelencia entre los más jóvenes.

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