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Bichos colorados que pican

Después de haber estado jugando al aire libre en zonas con mucho pasto o plantas, algunos niños presentan picaduras producidas por los llamados bichos colorados.

Se trata de unos pequeñísimos ácaros de la familia de las Trombículas, de un característico color rojizo. Pero curiosamente no son los individuos adultos los que parasitan la piel del ser humano y de otros animales, sino que son sus larvas.

Estas, después de salir de los huevos que están enterrados a unos centímetros de la superficie del suelo, suben en busca de la luz solar y quedan sobre el césped, plantas o arbustos. Una vez que logran contactar a quien será su huésped, se dirigen hacia zonas específicas del cuerpo, donde la piel tiene menos espesor y les es más fácil agarrarse, utilizando unos pequeños pero potentes ganchos llamados "quilíferos".

Es por eso que las lesiones se ven preferentemente en los tobillos, los pliegues que están detrás de las rodillas y los codos, las ingles, los genitales y las axilas. Pero también las picaduras suelen ubicarse en los lugares en donde aprietan las medias o el cinturón.

Luego, la larva comienza a alimentarse, pero no lo hace de sangre sino de otros líquidos corporales como la linfa. En realidad el momento de la picadura es prácticamente indoloro, pero poco después comienza a producirse una muy intensa y molesta picazón.

Lo que se observa son picaduras rojizas, en las que a veces puede haber un punto central más oscuro, que es el lugar en donde se encuentra la larva, que suele desprenderse con facilidad en pocos días producto del rascado. También es común apreciar surcos de coloración un poco más clara.

El prurito puede llegar a alcanzar niveles importantes, y dura algunos días, al cabo de los cuales va disminuyendo progresivamente. Las lesiones, sin embargo, pueden mantenerse hasta tres semanas, persistiendo en ocasiones una pigmentación más oscura que demora más tiempo en normalizarse.

Dentro de las complicaciones más frecuentes que pueden producirse se encuentra la infección provocada por el rascado, algo que sucede sobre todo en los niños. En este caso es necesario el uso de antibióticos generalmente en forma de crema o ungüento, y adecuadas medidas de higiene.

En cuanto al tratamiento específico, siempre es bueno que un médico realice el diagnóstico y determine la oportunidad del uso de lindano al 1% o la permetrina tópica, útiles solamente cuando está presente la larva. Para la picazón, se pueden indicar antialérgicos por vía oral, así como la aplicación de cremas calmantes, siendo muchas veces necesario el uso de corticoides tópicos.

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