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Best sellers de exportación

Para un autor uruguayo conseguir colocar más de 10.000 ejemplares en el exterior es casi una hazaña. Hoy varios lograron eso y más: pasaron los 150.000 fuera de fronteras.

Andrés Danza -con Matilda Danza en brazos- y Ernesto Tulbovitz en Turquía.
Andrés Danza -con Matilda Danza en brazos- y Ernesto Tulbovitz en Turquía.
Cecilia Curbelo, literatura para adolescentes que se exporta.
Cecilia Curbelo, literatura para adolescentes que se exporta.
Roy Berocay es de los autores que vende al exterior desde hace más tiempo.
Roy Berocay es de los autores que vende al exterior desde hace más tiempo.
Omaira Rodríguez en la feria de Frankfurt con agentes de Irán.
Omaira Rodríguez en la feria de Frankfurt con agentes de Irán.
Roberto Canessa, firmando "Tenía que sobrevivir" en la Universidad de Harvard.
Roberto Canessa, firmando "Tenía que sobrevivir" en la Universidad de Harvard.
Carlos María Domínguez, en Alemania, uno de los sitios donde más vendió "La casa de papel".
Carlos María Domínguez, en Alemania, uno de los sitios donde más vendió "La casa de papel".

DÉBORAH FRIEDMANN

"Ti quierou Pepe" fue lo primero que escucharon Andrés Danza, Ernesto Tulbovitz y el propio José Mujica. Era diciembre de 2015. Los tres y sus familias habían llegado pocas horas antes a Turquía para presentar Una oveja negra al poder. Ese gesto inicial de cariño sería solo el principio de una experiencia única. Hubo presentaciones del libro repletas de un público ruidoso que no dudaba en interrumpir, firmas de ejemplares multitudinarias —había filas de más de una hora y media para acceder a ellos— que incluían lectoras a quienes solo les veían los ojos por el burka y una estadía donde todo el tiempo, desde en una pequeña callecita hasta en el Gran Bazar, los reconocían y les pedían para tomarse fotografías junto a ellos.

Por esos días Mujica terminaba de consolidarse como un fenómeno global y con su libro Danza y Tulbovitz (foto) lograban lo que pocos autores uruguayos contemporáneos consiguen: ser un éxito de ventas fuera de fronteras, hoy con más de 150.000 ejemplares colocados entre Uruguay, Turquía, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Corea, Japón, España y México. Un caso excepcional sí, pero no único.

En Uruguay hay al menos una decena de escritores vivos con más de 10.000 ejemplares editados en el exterior, una cifra nada despreciable para quienes provienen de un mercado donde una tirada estándar son 1.000 unidades y se considera un éxito cuando superan las 3.000. Y varios de ellos, incluso, traspasaron la frontera de los 100.000 libros vendidos afuera.

Así, a Mario Benedetti y Eduardo Galeano, best sellers uruguayos clásicos, se les han ido sumando otros autores que por estos días escriben y hacen mundo. Algunos están impulsados por la figura de Mujica, otros por una historia única como la tragedia de los Andes o los rehenes tupamaros de la dictadura. También están aquellos que logran ingresar a un nicho de mercado en crecimiento o que, algo nada menor, cuentan una historia que atrapa y se vuelve de interés global.

"No tengo ninguna duda de que hay un cambio y se están vendiendo más los autores uruguayos afuera", dice Luis Sica, gerente general en Uruguay de Penguin Random House, editorial de Una oveja negra al poder y de otros libros que también son éxito de ventas en el exterior. Con más de 40 años en el negocio, Sica opina que ese cambio se explica por diferentes factores: la calidad de la literatura y también por el personaje y la situación de la que se escribe.

Sica calcula que solo 5% de los autores uruguayos consigue ser publicado afuera. Y eso, claro está, no implica que se conviertan en un éxito de ventas. En la misma línea, Claudia Garín, editora de Planeta en Uruguay, comenta que aunque constantemente hacen gestiones para que los autores lleguen a las vitrinas en el exterior ese "no es un camino fácil". "Si bien hay experiencias muy positivas, la realidad nos dice que es difícil. ¿Por qué? Porque así como hay una superproducción de libros locales en Uruguay, esa realidad se repite en todos los países y cada país prioriza la edición local; claro que eso va de la mano de las ventas y siempre hay excepciones que trascienden", señala. Una de esos casos de Planeta es Fernando Parrado, con su Milagro en los Andes (2006), que fue traducido a 12 idiomas y estuvo por dos meses en la lista de best sellers de The New York Times.

Para llegar a públicos de otros países hay muchos escritores que apelan a la figura del agente literario. Schavelzon-Graham es una de las firmas líderes del mercado —que representa a los uruguayos Benedetti, Carlos María Domínguez y Dani Umpi— y su fundador Guillermo Schavelzon es contundente: "Ser un buen escritor y vendible no suelen venir juntos", dice. Y agrega: "El buen escritor no escribe para vender, y el mundo no está para que la mejor literatura sea masiva. Una cosa es literatura y otra es mercado. Hay pocos deslizamientos de una a otro".

Uno de esos deslizamientos es Domínguez. Argentino de nacimiento, uruguayo por opción con ciudadanía incluida, su libro La casa de papel (2002) lleva más de 200.000 ejemplares vendidos en 30 lenguas y países tan diversos como Alemania, Estados Unidos, Polonia, Inglaterra, China y recientemente fue editado en Indonesia y República Checa. "Entró en los lectores mágicamente", dice Domínguez, aunque para su editor hay poco de magia y mucho de talento. "Carlos es un escritor extraordinario, de una calidad muy poco habitual, con un mundo propio que sabe contar muy bien. Una novela como La casa de papel, hace años que no existía, le abrió un universo de lectores, lectores de calidad, que en unos países es más amplio que en otros", resume Schavelzon.

También sin un fenómeno atrás relacionado hay otros autores como Alejandro Corchs que están logrando insertarse en varios países como España, Argentina, Colombia, Venezuela, México y Chile, donde lleva vendidos más de 10.000 ejemplares, señala Juan Delgado, director de Ediciones B en Uruguay.

Niños y teens.

Si hay un uruguayo que tiene experiencia en esto de traspasar fronteras, y cuyo éxito se ha mantenido a través del tiempo, ese es Roy Berocay. Su primer libro publicado en otro país fue Pateando Lunas (1993), que a principios de los 90 fue editado por la Secretaría de Cultura de México con un tiraje de 240.000 ejemplares. De eso pasaron más de 20 años y Berocay tiene editados seis títulos en México, unos 15 en Argentina —con los que suma otros 250.000— y también sus letras están en Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú, Colombia y Venezuela, además de ser traducido al holandés y al rumano. ¿Qué es lo que hace que sus libros tengan esa proyección? La primera respuesta de Berocay es "ni idea", pero enseguida surge otra: "A veces creo que tiene que ver con una mezcla de cosas: el humor irreverente y cómplice y también una fuerte dosis afectiva que, sin ser explícita, se cuela entre líneas".

Dirigidos a un público joven pero más adolescente, Cecilia Curbelo también ha logrado traspasar fronteras con sus historias que llevan vendidos 70.000 ejemplares en Uruguay y se leen en Argentina, Chile, Costa Rica, Colombia, Guatemala, México y Panamá, donde tiene más de 15.000 ejemplares publicados. "Nosotros imaginábamos mal que todo ese nicho adolescente de 12 a 17 años no iba a comprar libros. Sin embargo, te encontrás con una generación que además de seguirlos en redes sociales, toman la compra del libro como una especie de fetiche", dice Sica, y aclara que actualmente 25% de las ventas son de libros infantiles y juveniles.

Para la autora, su llegada a jóvenes de otras tierras tiene que ver con que sus textos se han adaptado —en su mayoría— al lenguaje y los modismos de cada región y también con que las temáticas, el tono y la forma de abordarlas apuntan al lector adolescente. "En ese sentido no hay límites geográficos ni culturales: los sentimientos son universales".

Supervivencia.

Además de sentimientos, hay historias que se vuelven universales como la tragedia de los Andes. Pablo Vierci es uno de los escritores que más se ha dedicado al tema. Además de haber trascendido fronteras como novelista a fines de los 70 —su libro Los tramoyistas (editado como The Imposters en inglés) vendió más de 50.000 copias en Estados Unidos—, con La sociedad de la nieve (2008), que reunió después de 36 años testimonios de todos los sobrevivientes, tuvo un éxito tan esperado como gratificante. "¡Explotó!", fue el comentario que recibió enseguida de sus editores; el libro vendió, según su autor, más de 140.000 ejemplares entre Uruguay, toda América Latina y España.

Casi ocho años después se volvió a embarcar en un proyecto también relacionado con la historia, esta vez acompañando a Roberto Canessa, uno de los protagonistas. Tenía que sobrevivir. Cómo el accidente en los Andes inspiró mi vocación para salvar vidas (2016) tuvo un camino poco convencional: se publicó antes en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Nueva Zelanda que en Uruguay. Fue una decisión de los editores que consideraron "universal y novedoso" el tema que planteaba el libro, que se lanzó con una tirada de 100.000 ejemplares en esos mercados, según Sica.

"Hay una gran interrogante en el mundo de qué hicieron con sus vidas estas personas que sobrevivieron, si estos muchachos quedaron enojados, traumados, qué hicieron", resume Canessa. En su caso, se volcó a la cardiología infantil e inconscientemente se fue dedicando a los más desvalidos: los que están en el útero materno. "Es algo que lo hace actual, le puede pasar a cualquier familia. ¿A qué se recurre? A las mismas herramientas que usamos en la montaña", señala el sobreviviente de los Andes. El libro tuvo gran repercusión internacional y en Estados Unidos fue presentado en prestigiosas universidades como Harvard y el MIT, en ámbitos científicos de primer nivel y en setiembre será el turno del National Book Festival de la Librería del Congreso, el mayor evento literario de ese país.

Bien distintas, hay también otras historias de supervivencia protagonizadas por uruguayos que han captado la atención internacional. Es el caso de lo ocurrido con los llamados nueve rehenes de la dictadura, entre ellos Mujica, Eleuterio Fernández Huidobro y Mauricio Ronsencof. Memorias del calabozo (1986), escrito por los dos últimos, es otro de los libros que traspasó fronteras. Sus ventas se cuentan por miles el exterior y Banda Oriental prepara una edición aniversario. Publicado en Grecia, Turquía, Holanda, Alemania, Argentina y España, para Rosencof el éxito de esta publicación se explica, además de por la historia en sí, por haberla contado "sin odio ni rencor. Es simplemente la narración de los días vividos para dejarlo como testimonio en nombre de todos", señala el autor que cuenta con otro libro —Las cartas que no llegaron (2000)— también con muy buen nivel de venta en varios países.

Mujica.

El expresidente ha resultado inspiración para escritores, muchos de ellos periodistas, que encontraron en su historia y su discurso terreno fértil para escribir. Un precursor es Miguel Ángel Campodónico, cuya primera edición de Mujica tiene casi 20 años, libro que ha llegado a varios países, entre ellos España y Corea, donde se hizo una edición adaptada para niños.

Más recientemente, La revolución tranquila de Mauricio Rabuffetti, de 2014, se convirtió en un fenómeno editorial que llegó a más de 20 países, la revista Life and Style lo ubicó entre los libros que todo líder debe leer y estuvo durante meses como la biografía política más vendida en Amazon Brasil.

"Creo que tuvo éxito por una combinación de factores. Es un libro independiente y con un objetivo modesto: analizar el personaje desde una perspectiva neutral. Creo que por eso gustó en Uruguay y la gente lo sigue leyendo, sea que Mujica le caiga bien, mal o simplemente le interese la política. Por eso también fue percibido como útil y objetivo en el exterior. Es un libro sobre una figura popular en el mundo, que salió al mercado en la cresta de la ola de su popularidad, y pegó fuerte porque es un libro honestamente crítico", señala su autor.

En el caso de Danza y Tulbovitz la relación profesional muy cercana con Mujica —que ambos periodistas cultivaron por más de dos décadas desde su trabajo en el semanario Búsqueda— ayuda a mostrar al expresidente bien de cerca. Y ese es, para ellos, uno de los puntos fuertes del libro. "Es como conocerlo en la intimidad, como si el lector pudiera verlo en pijama y pantuflas", señala Danza.

Para algunos de todos estos autores el éxito fue más inesperado que para otros. Y más allá de estilos y temáticas todos tienen experiencias bien distintas para contar. Carlos María Domínguez recuerda que La casa de papel ganó un premio de Jóvenes Lectores de Viena, elegido por los propios alumnos: "Había que ver a estudiantes de liceo que defendían el libro con pasión para que lo eligieran". Cecilia Curbelo cuenta que a muchas de sus presentaciones van una madre y su hija con galletitas caseras, hechas por ambas. Es su forma de agradecer porque a raíz de un libro la chica logró pedir ayuda y salir de sus desórdenes alimenticios. Berocay vivió uno de los momentos más emocionantes cuando en Puerto Madryn, una escuela de uno de los barrios más pobres lo recibió con piezas de cerámica de Ruperto, exposiciones de dibujos y hasta un radioteatro que le regalaron grabado en CD. Danza y Tulbovitz fueron testigos privilegiados del singular fenómeno que ocurre con Mujica a nivel mundial. "Caminar por las calles de Estambul o de Tokio con alguien de tu país y que la gente se amontone a tu alrededor a pedir fotos y autógrafos es algo difícil de creer y extraño de vivir. Y así fue como ocurrió".

En camino a la pantalla grande.

Si es poco usual que un libro de un autor uruguayo vivo se convierta en best seller internacional, menos aún es que esa historia pase al cine. Sin embargo, actualmente hay tres casos que van en ese camino. Mauricio Ronsencof supervisa los guiones de Memorias del calabozo (obra en coautoría con Eleuterio Fernández Huidobro), que será producida por Tornasol Films y dirigida por Álvaro Brechner, y de Las cartas que no llegaron, película de Pablo Dotta realizada por Mario Jacob. Otro texto que llegará a la gran pantalla es La casa de papel de Carlos María Domínguez, film que será dirigido por el argentino Juan Pablo Buscarini y realizado por Pampa Films.

Una proyección que ayuda a vivir de lo que les apasiona.

La venta de libros en gran volumen en el exterior es para algunos autores lo que les ha permitido dedicarse exclusivamente (o casi) a su pasión: escribir. "Es lo que básicamente te reditúa, también por diferencias en el costo de vida. En mi caso, fue lo que durante muchos años me permitió vivir como escritor", resume Carlos María Domínguez. En el mismo sentido se expresa Roy Berocay: "Las ediciones en el exterior me permitieron tirarme al agua y tratar de vivir de los libros. Formaron una base inicial que sumada a los libros de acá me permitían vivir. De a poco fue creciendo tanto lo externo como lo interno, así que diría que ahora es un 50 y 50, aunque nunca me senté a hacer números".

En Uruguay, la gran mayoría de los autores reciben 10% del precio de tapa de los libros. Según varias fuentes editoriales consultadas, lo que cambia cuando llegan de forma masiva al exterior es que los acuerdos suelen ofrecer una suma determinada —que varía según el país, el autor y la tirada— por concepto de adelantos; luego cobran entre 7% y 10% cuando se pasa la cifra por la que acordaron.

PIONERO.

Agente de Uruguay.

Para un autor de un país chico como Uruguay, llegar a los grandes mercados —salvo que esté editado por una multinacional— es una tarea bien difícil. Justamente para eso el Departamento de Industrias Creativas del MEC creó el programa Books from Uruguay, del que participan escritores vivos que no tengan un agente que los represente. Todos los años elaboran dos catálogos, uno de obras generales y otro de literatura infantil, de hasta 12 títulos cada uno, que tratan de colocar en el exterior. Para ello hay tres eventos centrales: las ferias de Frankfurt, Guadalajara y Bolonia (esta última sobre libros para niños), explica Omaira Rodríguez, agente literaria a cargo de esta tarea. "En Latinoamérica es bastante poco común este tipo de iniciativas, llama mucho la atención y felicitan a Uruguay por esto", señala. El trabajo para cada una de esas instancias comienza tres meses antes, cuando se piden las citas. Por ejemplo, en julio se agenda para Frankfurt, que es en octubre. "Mando entre 300 y 400 mails para poder arreglar 35 o 40 reuniones", cuenta Rodríguez, quien apunta a firmas que hayan comprado autores hispanos. En estos años ya generó numerosos contactos que hacen que cada vez el proceso sea más aceitado. "A veces se produce la magia", dice. Eso pasó recientemente con Felipe Polleri: la editorial Tusquets adquirió derechos de tres de sus obras para México, Centroamérica y Estados Unidos (habla hispana).

De luchas, expectativas, gestiones y potencialidad.

- "No me esperaba este éxito en absoluto. Soy periodista. Aprendí a no hacerme ilusiones sobre cuánto le gustará a la gente una propuesta. No me hice expectativas. Pero sobre todo no me hubiera imaginado que lectores en lugares tan diferentes culturalmente se interesarían por este trabajo. Cuando recibí las copias del libro en chino o en coreano, recién ahí me cayó la ficha" (Mauricio Rabuffetti, Mujica la revolución tranquila).

-"De los libros uruguayos 5% salen al exterior y luchando. Cuesta bastante. En la medida en que la editorial quiera internacionalizar más cosas probablemente tengamos más" (Luis Sica, Random House Mondadori).

- "Un aspecto importante de la proyección internacional es buscar que nuestros autores puedan ser traducidos. Estamos haciendo gestiones para varios" (Claudia Garín, Planeta).

- "Desde hace un tiempo me planteo hacer libros con potencialidad global, porque en verdad dependiendo de la temática y de cómo esté escrito, cualquier libro puede vender en cualquier país. No hay excusa" (Pablo Vierci, Tenía que sobrevivir en coautoría con Roberto Canessa).

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