Nombres del Domingo

Bernie Sanders: revolución socialista

Nadie daba nada por este senador independiente al inicio de la carrera presidencial. Ahora lo miran distinto.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
De ganar la elección, Sanders sería, a los 75 años, el más viejo en llegar a presidente en EE.UU.

"El senador Bernie Sanders podría ser nuestro primer presidente socialista y hippie. Okey, no va a ganar. Pero está en carrera". Así, de una manera un tanto desdeñosa, el periodista político Hunter Schwarz presentaba en The Washington Post, el 30 de abril de 2015, a un entonces reciente postulante a la Casa Blanca. Hippie podía ser un guiño a algún pecadillo de juventud, pero en Estados Unidos tildar a un dirigente político de "socialista" es poco menos que acusarlo de terrorista, algo que mete miedo al electorado más conservador.

Por entonces Sanders era un senador independiente por el minúsculo Vermont, el sexto estado más chico del país y el segundo menos poblado, que anunciaba que se iba a lanzar por la carrera presidencial en las primarias del Partido Demócrata. Tenía 73 años. Tenía como principal rival a un peso pesadísimo como la exprimera dama y legisladora Hillary Clinton. Tenía, a diferencia de ella, muy poca visibilidad a nivel nacional. Tenía todas las de perder. El presidente Barack Obama, también demócrata, no fue generoso a la hora de hablar de él: "¿Sanders? Un socialista que fuma marihuana".

Y Sanders, hijo de inmigrantes polacos de clase media-baja, judío pero no practicante, nacido el 8 de setiembre de 1941 en Brooklyn, Nueva York, pidió respeto: "La gente no debería subestimarme. He combatido fuera del sistema bipartidista y he derrotado a demócratas y republicanos, acabando con candidatos con mucho dinero", le dijo a la agencia AP. Aseguraba que competía para ganar. Muchos se lo tomaron a risa.

Menos de diez meses después de aquel ninguneo, los primeros rounds de la puja demócrata le dieron una minúscula derrota en Iowa, casi un triunfo moral, y una aplastante victoria en New Hampshire ante su encumbrada contrincante. Hillary sigue siendo la favorita a nivel nacional. Pero a Bernard Sanders ya nadie se lo toma en broma.

Militar.

Buen atleta en su adolescencia, Sanders dejó su Brooklyn natal para ir a estudiar Ciencias Políticas a la Universidad de Chicago, donde obtuvo su licenciatura en Ciencias Políticas en 1964. El tema le interesaba desde chico: la familia de su padre, que se había quedado en Europa, fue víctima del Holocausto.

"Sé profundamente de lo que se trata la política. Un tipo llamado Adolf Hitler ganó una elección en 1932 y, como resultado, murieron 50 millones de personas en la Segunda Guerra Mundial, incluyendo seis millones de judíos. Yo aprendí desde chico que la política es algo muy importante", le dijo en junio del año pasado al Christian Science Monitor.

Sanders comenzó su militancia en Chicago. Fue integrante del Movimiento de los Derechos Civiles y escuchó de labios de Martin Luther King el "I have a dream". Además de combatir la segregación racial, lo que le motivó un arresto, se manifestó públicamente en contra de la Guerra de Vietnam. Ya estaba afiliado a la Liga Socialista de la Juventud, brazo estudiantil del Partido Socialista de América. Y no ocultaba su admiración por Eugene V. Debs, fundador del partido y del movimiento obrero en Estados Unidos.

De Brooklyn y Chicago se fue a Vermont. Según le dijo a The New York Times, siempre había estado cautivado por la vida rural. Compró un terreno ahí en 1964, se casó y se divorció de su primera esposa, se fue a vivir a un kibutz en Israel y volvió en 1968. Quizá le hayan cautivado otras cosas: de acuerdo con una investigación de Playboy, un tercio de los jóvenes entre 18 y 34 años que vivían en ese estado eran hippies, entre fines de la década del 60 y principios de la del 70. Había 75 grupos que vivían en comunidades. Sanders se sintió muy a gusto.

Más allá de su título en Ciencias Políticas, Sanders fue muchas cosas. Fue asistente en un hospital psiquiátrico, fue docente preescolar a niños de bajos recursos bajo el programa Head Start, fue carpintero, escritor y editor en una sociedad de Historia y fue documentalista. Uno de sus documentales justamente trató de Eugene V. Debs. Su actuación en el cine no acabó ahí: en una semblanza de aspectos pintorescos de su vida, The Huffington Post publicó que fue un rabino obsesionado con el béisbol en una película clase B.

Carrera.

Como parte del Liberty Union Party, un movimiento progresista de Vermont, Sanders se metió de lleno en la política en los años 70. Se postuló dos veces al Senado y otras dos a gobernador del Estado. No tuvo suerte. Estuvo a punto de tirar la toalla, pero a sugerencia de un amigo se lanzó en 1981 a competir por la alcaldía de Burlington, que con 42 mil habitantes era la mayor ciudad de Vermont. Su rival demócrata, total favorito, no quiso hacer campaña convencido de que tenía la elección en el bolsillo. Sanders le ganó por diez votos.

Aquí comenzó a cimentarse la fama de David vencedor de Goliats del buen Bernie. En total fue reelecto alcalde tres veces, derrotando incluso a candidatos apoyados (con el consiguiente respaldo económico) por los dos grandes partidos estadounidenses. Su gestión fue muy elogiada: transformó en espacios públicos sectores industriales pauperizados, codiciados por desarrolladores inmobiliarios. Hoy Burlington es considerado, por publicaciones de negocios especializadas como Kiplinger, uno de los mejores lugares de Estados Unidos para vivir.

En 1990 fue electo a la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Fue el primer independiente en lograrlo en 40 años. Al Senado llegó en 2006. Como sellos distintivos, se ha manifestado a favor del matrimonio igualitario y en contra de la invasión a Irak y la llamada "Ley Patriota". Su retórica anti-establishment y anti-Wall Street ha calado hondo en el electorado, sobre todo en el más joven. Los analistas demócratas terminaron aplaudiendo su aparición, especulando que ello obligaría a Hillary Clinton a adoptar posturas más "progresistas" si quieren reforzar su candidatura. Claro que muchos ahora temen que se termine quedando con el premio mayor.

El porqué de una decisión.

Considerado orgullosamente independiente, uno de los pasos más difíciles de explicar es por qué decidió buscar la nominación por el Partido Demócrata. En su portal feelthebern.org habla de la experiencia que ha tenido trabajando con legisladores de otros partidos y, huelga decirlo, de las necesidades económicas: "Aunque sea cierto que Bernie ha tenido éxito ganando elecciones como un independiente hasta la fecha, la dinámica es muy diferente cuando se busca ganar la Casa Blanca. Es más, desde 1852 solamente candidatos republicanos o demócratas han sido elegidos a la posición más alta en la nación". Traducción: bajo un ala partidaria se recauda más dinero para las campañas. El 1° de febrero se supo que está batiendo récords de aportes de pequeños donantes.

Discurso progresista.

La legalización del matrimonio igualitario fue uno de los grandes logros de Bernie Sanders, derecho que él venía defendiendo desde la década de 1980 por lo menos. Ahora su gran desafío es modificar la economía. "Esta es una economía fraudulenta que funciona para los ricos y poderosos pero no para los estadounidenses de a pie", le dijo a la agencia AP. Se dice ofuscado cuando asegura que el 1% más rico tiene tanto como el 90% del total. Aboga por la defensa de los derechos de la mujer, de los homosexuales y de los inmigrantes, habla de una educación superior gratuita y una sanidad pública universal; dice defender la lucha contra el cambio climático, bregar por el fin de las rebajas fiscales para los ricos, mayor control de Wall Street y de una política exterior antiintervencionista.

Su esposa, consejera y vecina.

Jane O´Meara creció en Brooklyn, ciudad natal de Bernie Sanders, e incluso vivió a 15 cuadras de donde vivía él. Sin embargo, no se conocieron hasta que ambos coincidieron en Vermont, ella como trabajadora social y él como candidato a alcalde. Se casaron en 1988. Ella, católica, expresidenta de la Universidad de Burlington, apenas nueve meses menor que su marido, ya tenía tres hijos, que el candidato a la Presidencia considera como propios. Ella está considerada como su principal consejera.

Bernie tiene un hijo propio, nacido en 1969, fruto de una relación que no prosperó. Ya se había casado antes, sin hijos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)