Comportamiento

Para aprender a levantar(t)

La famosa academia de seducción argentina llegó a Uruguay en 2012 y desde el año pasado tiene una sede propia. Para tímidos o perfeccionistas; hombres, claro.

IDIOMA. Si para el psicólogo John Gray las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, en LevantArt les enseñan a ellos a hablar venusino.

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23 feb 2014

LEONEL GARCÍA

"Vos entrás a un boliche y te gusta una mujer. La mirás. Te mira. `Tá, ahora voy y le digo esto... Pero qué pasa si voy y le digo esto otro... Pero...`. Te hacés una novela como las de O Globo y pasa el tiempo. La mujer piensa: `¿A este tipo qué le pasa?`. Esto es importante: a la mina no le entra en la cabeza que vos no te acerques a hablarle. Partimos de realidades distintas, la mujer tiene toda la oferta sexual disponible y es el hombre el que debe acercarse. Entonces, para la mujer un hombre que no se acerque a hablarle, ¡es un pelotudo!".

Andrés (28) habla, gesticula y abre mucho los ojos; lanza frases como axiomas y se entusiasma. Es un tipo de estatura media, camisa remangada y barba prolijamente descuidada. Y es, como Gonzalo (26), vestido y barbado de forma parecida, uno de los coach de la sede montevideana de la academia de seducción LevantArt (www.levantart.com.ar). Esta abrió sus puertas en Buenos Aires en junio de 2008 y desde el Palermo Soho porteño se ha dedicado a darles herramientas teóricas y prácticas a más de 2.000 hombres -heterosexuales y de 18 años en adelante- para desarrollarse en lo que consideran la llave de la felicidad masculina: "ganar" con las mujeres.

Andrés y Gonzalo, que parecen cortados por la misma tijera, no son sus nombres reales. Tampoco indican la dirección física de la sede montevideana de LevantArt, que está en el Centro. Hay un sigilo con sus alumnos-clientes dignos de un grupo de 12 pasos o de una terapia sexual. "Esto no viene a cuento de nada. Se trata de mantener la discreción del cliente. Se entiende, y más en una sociedad chica y conservadora como la uruguaya, que un curso como este puede generar algunos miedos iniciales. Damos esa tranquilidad, luego cada uno decidirá si quiere contar o no", dice Andrés. Ambos coaches, economista y contador respectivamente, trabajan en empresas donde conviene mantener las formas y en dondeno quieren dar a conocer su "otro" trabajo. Pero la mayor razón para tal reserva es que a pocos hombres les hace gracia reconocer que le viene bien un curso para seducir, algo para lo que el manual tácito del macho callejero es bien específico: o se nace con eso, o se aprende a base de mil rebotes o... nada.

"La seducción es importantísima para el hombre pero, aunque cueste creerlo, nadie te lo enseña. ¡Y eso de que se nace con esa capacidad o no, es un mito!", enfatiza Andrés. "No todos partimos del mismo lugar, pero cualquier hombre al que le puedas brindar la posibilidad de desarrollar sus habilidades o darle herramientas para conseguir la mujer que quiere, o el estilo de vida que quiere, va a estar de acuerdo en hacerlo", añade Gonzalo. Esto apunta mucho menos, a esta altura es casi ocioso aclararlo, al amor que al sexo. "Damos herramientas para que uno decida qué hacer -insiste Gonzalo-. Si uno quiere conseguir una novia, pero en el proceso encuentra que está conociendo mujeres de todo tipo, cambia su idea (sonríe). Y por el contrario puede darse que uno quiera tener muchísimas mujeres, y a la tercera salida encuentra al amor de su vida".

Valor.

Dos de los fundadores de LevantArt, Martín Rieznik y Mike Tabashek, llegaron por primera vez a Montevideo en enero de 2012 a dictar un seminario intensivo en el Hotel Sheraton. Desde entonces, según datos de la propia academia, entre cursos periódicos, online o de fines de semana, han pasado 416 uruguayos adiestrándose en la seducción. Desde 2013 tienen una sede local, lo que les ha permitido armar grupos mensuales y ofrecer los mismos niveles de aprendizaje que en la casa madre porteña: Level 1 (denominado Atraxion, de ocho semanas y cuatro salidas nocturnas para las "clases prácticas" en boliches que prefieren mantener también en reserva), Level 2 (Master) y Level 3 (Degree). Los dos últimos están dedicados a perfeccionar la práctica y se desarrollan en un solo fin de semana.

Los coaches uruguayos, que fueron "formados" en Buenos Aires, aseguran que su alumnado representa todo el abanico masculino. "Va desde un tipo tan tímido que tiene 28 o 29 años y jamás ha besado a una mujer, hasta profesionales con carrera que quieren mejorar en algo que, seamos sinceros, estamos a ciegas", sostiene Andrés. Para algunos alumnos, conseguir un teléfono o un contacto en Facebook, o dar un beso, ya es un logro inconmensurable, "un brutal golpe a la autoestima". El promedio de asistentes está en los 30 años y es de nivel socioeconómico medio a medio-alto. Para el próximo Level 1, que comenzará el 13 de marzo, la cuota asciende a 3.300 pesos.

La premisa es: no se es feliz sin tener suerte con las mujeres, y todos pueden tener esa suerte. "La mayor debilidad es la ansiedad a la hora de encarar. La mayoría de nuestros alumnos tienen un estilo de vida atractivo cuyo problema es no saber comunicarlo. Y cuando se paran delante de una mujer terminan siendo... nadie. Nunca, en ninguna instancia, ella supo quién estuvo ahí. Una de las enseñanzas del curso es saber comunicar todo ese valor, toda esa atracción, ya en los primeros momentos de la interacción", señala Gonzalo. Importante: una de las reglas de la seducción según estos expertos (ver nota aparte) es ir a hablar con la chica deseada casi sin pensar, ni bien verla. Esa es la "táctica de los tres segundos".

Tal vez por aquello de la limosna grande y la desconfianza, y también por el hecho de ser una academia sui generis por demás, las críticas y las suspicacias sobrevolaron LevantArt desde su fundación. Cierto también es que luego de sus seis años de trayectoria, la abundante repercusión en prensa, la apertura de tres sedes en Montevideo, Santiago y Bogotá, y la edición de un libro-manual llamado El juego de la seducción, LevantArt sigue al firme. Otro de sus fundadores, Andrés Rieznik, fue más allá y reclamó -prácticamente desafió-, durante su participación en el TEDxJoven de Buenos Aires en 2012, que hubiera un pensamiento crítico y escéptico hacia ellos, debido a la existencia de "muchísimo machismo y misoginia" por parte de supuestos gurúes de la seducción.

"Por supuesto que esto puede generar escepticismo, siempre pasa eso cuando te encontrás con algo nuevo. Pasa que nosotros estamos del otro lado, ya nos sacamos el prejuicio de encima", señala Andrés, coach de seducción que alguna vez fue, justamente, seducido por esta propuesta. Él se enteró de la existencia de LevantArt escuchando una entrevista radial a Martín Rieznik promocionando uno de los primeros seminarios de la academia en Montevideo. En ella fue mencionado un libro que es central en la teoría del curso: El método, de Erik von Markovik, un canadiense que se hace llamar Mystery, y que fue uno de los primeros en ponerle análisis y enfoque psicoevolutivo a algo tan cotidiano como el "levante". Andrés leyó el libro primero, se entusiasmó después y se anotó cuanto tuvo oportunidad. Según dice, le intrigaba saber por qué en una noche de boliche le iba bárbaro y en la siguiente perdía como los mejores. Hizo todos los cursos y hoy es coach.

"Me cansé de sentir que con cada mujer tenía que arrancar de cero... Se supone que el conocimiento humano es en base a la experiencia previa... Pero con las mujeres no era así". Andrés busca bien las palabras para ponerle un marco teórico a la seducción. "Y la vida te cambia totalmente. No solo mejorás con las mujeres, que es por lo que te metés. Adoptás otra filosofía de vida. Antes era mucho más conservador y ahora soy más abierto a probar cosas nuevas. Antes era más tipo `pah... ¿te parece?` y ahora me tiro más al agua, ¡lo peor que me puede pasar es aprender del error! De eso se aprende y se sigue avanzando. Mi vida ha mejorado mucho".

"Yo prefiero que sepan"

Levantart está pensado para hombres que a su vez están pensando en mujeres. Sus responsables consideran que seducir es una necesidad básica en la que el sexo femenino tiene todas las de ganar, tanto por factores culturales como genéticos. Y se jactan de que todos los alumnos-clientes que pasaron por sus aulas están totalmente satisfechos.

Claro que puesto en cuestiones de género, una academia de este tipo le puede caer como pedrada a más de una militante feminista. Martín Rieznik, fundador de Levantart, aseguró que este emprendimiento en realidad promueve la igualdad: "Si un hombre logra conquistar a una mujer, educarse en las relaciones con las mujeres, se evitaría la violencia de género y promovería el entendimiento", señaló al diario Tiempo Argentino, en junio de 2013.

"Acá hay elementos de psicología y programación neurolingüistica a la hora de seducir", señala Elisa Izaguirre, encargada de prensa de Levantart en Uruguay. "Y si a mí como mujer me preguntás, prefiero toda la vida a un tipo que aprendió y se preocupó por aprender a seducir, que a un tarado que por ahí viene con violencia o se queda parado delante mío sin saber qué decir. Puede que haya alguna mujer que diga `ah, es cosificación`, pero en general están agradecidas. Obvio que a una feminista acérrima, o más defensora de la comunidad LGBT que otra cosa, no sé...".

El vaso al costado del cuerpo

No existen frases mágicas ni una única o mejor forma de conquistar a una mujer. Sin embargo, en el libro El juego de la seducción, de Rieznik y Tabaschek, hay una serie de claves que todo aspirante a galán debe tener en cuenta. Este libro —repleto de anglicismos y un glosario técnico a veces intrincado— es rico en referencias literarias o científicas (de distintas disciplinas)— aplicadas a la seducción. Es la base para la parte teórica del curso.

 Sonreír siempre. En este juego gana el que la pasa mejor.

 En un boliche: la bebida se lleva a la altura de la cintura. No debe ser un obstáculo entre la persona y el resto del mundo.

 Evitar estar de brazos y piernas cruzadas.

 Apoyar el peso en ambas piernas y mantener la espalda recta, transmisora de seguridad. La fatiga no es atractiva.

 No mirar mujeres antes de abrir un set (intento).

 No dejar pasar más de tres segundos desde el contacto visual hasta hablarle.

 “Si supiera como soy, no me rechazaría”, es la mejor forma de aprender de un rechazo.

 Si la idea es concertar una cita por teléfono: “¿Cuándo podés?”. Es preferible que el “no” provenga de uno.

 Tener un buen opener (frase de apertura de una charla) que llame la atención y no refleje interés sexual. “En una pelea a muerte entre Alf y ET, ¿quién gana?”, es una posibilidad.

 Primer mandamiento negativo de Andrés y Gonzalo: jamás comprarles tragos. “Es el camino más rápido al fracaso”.

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