TECNOLOGÍA

Ahora las apps también califican... a las personas

Cada vez hay más aplicaciones que proponen puntuar a la gente con la que uno se relaciona para “tomar mejores decisiones”. Aunque la mayoría de los comentarios son positivos, generan polémica y muchas críticas.

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La idea es hacer sobre todo recomendaciones no críticas, dicen sus creadoras.

Primero fueron los restaurantes, con especial foco en la comida. Les siguieron los hoteles, las aerolíneas, los objetos como celulares, los servicios y finalmente las personas. Sí, esa manía de evaluarlo todo cual críticos especializados (que por supuesto, ponen puntaje) alcanzó la cumbre del review con las apps que permiten calificar y puntuar a las personas con las que uno se relaciona, ya sea en una cita amorosa, como propone Lulu, o en la vida cotidiana, académica y profesional, como persigue Peeple, la controversial aplicación que iba a estar disponible en noviembre pasado en Argentina y, a partir del revuelo que generó en los Estados Unidos, todavía está en etapa de experimentación. De hecho, en la página web forthepeeple.com buscan candidatos que quieran testear la aplicación.

Las amigas que inventaron la app de la discordia se defendieron de las críticas al decir que "se trata de proveer recomendaciones acerca de cualquier persona con la que uno entra en contacto, de manera de obtener más y mejores oportunidades amorosas, de empleo y de amistad".

Julia Cordray y Nicole McCullough, las creadoras de Peeple, confían en que proponen un concepto de toma de decisiones novedoso, basado en el carácter de los individuos. No en vano, la frase que usan como un verdadero eslogan de presentación es character is destiny ("el carácter es el destino"). "Queremos que el carácter sea la nueva moneda de cambio, de manera de tomar mejores decisiones relacionadas con las personas que te rodean", justifican.

Hay que decir que en cuanto a la novedad, Lulu, la app de citas que es furor entre las mujeres de 17 a 35 años, aventajó a Peeple en unos dos años. Y en su momento enfrentó similares cuestionamientos, ya que entre sus opciones figuraba puntuar a un hombre mediante un cuestionario de opciones múltiples y una serie de hashtags positivos y negativos provistos por la aplicación para "alertar" a las demás mujeres acerca de las características del candidato en cuestión. Así, #NeneDeMamá, #NuncaSeQuedaaDormir, #PanicoAlCompromiso, AlientoTerrible y #GranAmante son algunas de las opciones de las que se valen las mujeres para compartir información entre las usuarias de la aplicación. Finalmente, según esas elecciones predeterminadas, se llega al puntaje, es decir, al número final.

Aparentemente, la diferencia entre Lulu y Peeple es que mientras la primera plantea la posibilidad de calificar a otros a partir de opciones cerradas, la segunda —y más controversial— permitiría decir con libertad lo que se quiera de una persona, sin opciones ni hashtags que actúen como filtro. En ambos casos, quien se sienta ofendido puede pedir que su reseña y calificación sean borradas del sistema.

En una reciente entrevista, Alison Schwartz, la fundadora de Lulu, a causa del inminente lanzamiento de Peeple contó cómo abordaron el tema de las reseñas en personas. "Hay una diferencia sustancial entre calificar productos y reseñar seres humanos —sostiene—. Por eso es que en Lulu nunca consideramos la opción de campos abiertos para que los usuarios escriban lo que quieran. El sistema del hashtag ayuda a crear una experiencia más positiva. De todas maneras creemos que la gente puede ser muy sensible y apps como la nuestra definitivamente no son para cualquiera".

La psicoanalista y escritora Laura Palacios sostiene que lo curioso de esta tendencia a calificarlo todo es que en ciertos ámbitos, como el educativo, ya no se usan números para evitar estigmatizar al mal estudiante. "La acción de poner notas se ha transportado a otros ámbitos. A lo social, a lo sentimental —describe—. El gesto de recibir calificaciones es interesante cuando tenemos que elegir cuartos de hotel o marcas de heladeras. Pero calificar numéricamente a una persona es suponer que un número va a decir más que la palabra. Creer que la subjetividad puede ser expresada en términos numéricos es un modo de eludir el compromiso. Si alguien te dejó plantada, si no cumplió con sus promesas, si le hizo morder el polvo a tu autoestima, por supuesto que la puntuación tenderá al cero. Poniéndole una nota baja quedamos libres de mostrar la herida y ser vistos llorando por los rincones. En esa evaluación no aparecerá ni la sombra de que a veces podemos ser insoportables, que hablamos hasta por los codos, que los ataques de celos son un suplicio. El cero es una piedra que recae sobre el otro, que nos borra como sujetos pensantes y deseantes."

Por su parte, Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y profesora titular del curso "¿Por qué duele el amor? ¿Es el amor el que duele?," opina que de la clasificación a la discriminación hay un solo paso. "Es una tendencia muy compleja porque se entrecruza con conceptos como el prejuicio, el estereotipo y la discriminación. Serán suficientes un par de personas que coincidan para que sea el comienzo de un estereotipo o de una idea o categoría aceptada por un grupo, que tiene valor en esa sociedad y puede llegar a tener mucho poder, independientemente que sea verdadero o falso".

Sin embargo, el investigador y profesor titular de la UBA Diego Levis, autor de Amores en red. Relaciones afectivas en la era de Internet, asegura que este tipo de acción puede tener un lado positivo. "Las personas no somos objetos clasificables con números. Esto no quita que si se actúa de buena fe, este tipo de aplicaciones puede servir para poner en alerta sobre personas nocivas o con antecedentes de violencia. ¿Cómo encontrar el equilibrio? Advertir sobre posibles riesgos, sí; escrachar a una expareja o las personas a las que sencillamente se las quiere dañar, no", opina.

Curiosamente, a la hora de calificar, las usuarias de Lulu, la app que se promocionó en su momento como "la revancha" de las mujeres, demostraron que están lejos de buscar venganza. "De las más de 2,5 millones de reseñas que hay, el puntaje promedio es 7,5. El 70% de las críticas hechas por exnovias o personas que salieron alguna vez con el candidato (representan un tercio del total) recibe 7 o más de puntaje. Y los hashtags positivos se eligen más que los negativos. Aparentemente, las personas son más indulgentes a la hora de calificar a un semejante que a un objeto.

Lo cierto es que Julia Corday, una de las fundadoras de Peeple, lanzó una reflexión para acallar las críticas recibidas. "La gente investiga mucho cuando va a comprar un auto. ¿Por qué no puede hacer lo mismo con otros aspectos de la vida?". 

Un debate que nunca se detiene

-Peeple fue lanzada al mercado en octubre de 2015, pero rápidamente se canceló al ser criticada por permitir "calificar y clasificar" a todo el mundo. En aquel momento sus creadoras denunciaron haber sido avergonzados públicamente y acosadas.

-En marzo 2016 llegó una nueva versión para IOS, supuestamente "más segura" y que "protege la privacidad" de los usuarios, que pueden verificar su identidad con sus cuentas de Facebook y un número de teléfono móvil. Además, cada persona tendrá un "número Peeple", una puntuación basada en todas las opiniones recibidas. El usuario también tendrá la opción de bloquear la sección de citas. Para usarla hay que ser mayor de 21 años.

-Cuando la idea detrás de esta app se dio a conocer, The Washington Post la calificó de "terrorífica".

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