Tecnología

Lo que ya hacen los Google Glass

Los desarrolladores le están sacando provecho a estos lentes inteligentes. Pueden leer los sentimientos en el rostro de otra persona o medir el estrés del usuario.

A diario se difunden aplicaciones nuevas para estos dispositivos.

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 El Mercurio/GDAdom sep 28 2014

En segundos podemos encontrar la población de un pequeño pueblo en Argentina; el aprendizaje se convierte en sabiduría en fracciones de segundos. Recibir una respuesta en frente de tus ojos es magia, y es solo el comienzo", dijo el creador de Google Glass, Babak Parviz, hace un tiempo. Los anteojos inteligentes de Google esperan ser la próxima gran innovación en la tecnología al servicio del usuario.

El dispositivo que obedece a pestañeos y comandos de voz tiene a los desarrolladores del mundo concentrados en crear las aplicaciones que optimizarán su uso en la vida cotidiana. Estudiantes de la Universidad de Georgia Tech, por ejemplo, crearon un software que reconoce el habla y la consigue convertir en subtítulos en tiempo real sobre el vidrio de los anteojos. Además, Google recién adquirió Word Lens, una aplicación que traduce al instante el texto impreso a través de la cámara de Glass.

Guillermo Díaz, fundador de la desarrolladora Ibex Technologies, asistió a la conferencia I/O de Google en San Francisco hace unos meses. Allí comprobó las capacidades de los anteojos. "Una aplicación de Duolingo era capaz de traducir textos en tiempo real. Había varios carteles en múltiples idiomas y la experiencia era genial", comenta.

Investigadores del Laboratorio de Medios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Escuela de Computación Interactiva del Instituto de Tecnología de Georgia, Estados Unidos, crearon un sistema llamado BioGlass, capaz de medir señales biológicas, como el ritmo cardíaco y respiratorio, a través del dispositivo de Google. "Esto permitiría hacer un seguimiento del nivel de estrés de una persona y proporcionar información inmediata sobre su estado físico", dice Javier Henríquez, uno de los autores en MIT de BioGlass.

El software analiza con precisión los datos obtenidos del giroscopio, el acelerómetro y la cámara que están incorporados en los Google Glass para analizar los movimientos de cabeza del usuario.

"Nuestra limitante, por ahora, es que el sujeto debe estar sentado leyendo o bien trabajando, pero los métodos que proponemos pueden ejecutarse en tiempo real dando mediciones tan precisas como los sensores que utilizan los doctores", señala.

En Alemania, en tanto, el Instituto Fraunhofer por la Integración de Circuitos adaptó su tecnología de reconocimiento Facial Shore para los anteojos. Gracias a su capacidad de procesar videos en tiempo real, Shore para Google Glass puede entregar información sobre la persona que está al frente, determina si está feliz o triste, si es hombre o mujer, si es viejo o joven; todo gracias a los patrones del rostro humano.

En términos de realidad virtual, ya hay apps para enriquecer la experiencia de un turista en un museo. Una de ellas es GuigiGo, que entrega explicaciones sobre obras de arte en tiempo real. El usuario puede ver videos y escuchar audio relacionados con las piezas a través de Google Glass. Otra aplicación de este tipo, AR Glass para Wikipedia, recoge información del entorno y se la ofrece al usuario a través de los anteojos.

Próximamente, se masificarán las aplicaciones que entregarán información sobre las condiciones del tránsito, precios de los comercios, noticias y mapas directamente a los anteojos y sin mover un dedo.

Tecno también en la cocina

La casa de los Supersónicos está cada vez más cerca de tomar vida. Aunque todavía no hay autómatas tan eficientes como Robotina, sí existen artefactos y utensilios que facilitan cada vez más las tareas propias de la cocina.

Uno de ellos es la olla de cocción inteligente Crock-Pot (a US$ 130, en Amazon), que puede ser controlada con un iPhone, incluso desde fuera de la casa. La olla -con una capacidad de 6 litros- se conecta al wifi hogareño y el usuario puede controlarla, por ejemplo, desde la oficina. Así, se puede llegar a la casa y encontrar el arroz recién hecho o la cazuela caliente. "Estamos expandiendo la realidad de la domótica, permitiendo a la gente nuevas maneras de interactuar con su cocina de manera simple e inteligente", explica Ohad Zeira, director de producto para WeMo en Belkin.

En la misma línea se encuentra Cookeo (166 euros en Amazon.es) que según Moulinex, su fabricante, es "el primer robot de cocina inteligente que te guía paso a paso". Se trata de una olla con una pantalla digital que permite buscar un ingrediente determinado -por ejemplo lentejas- y la olla selecciona el tiempo de cocción preciso. Además, incluye 50 recetas, entre ellas risotto de champiñones o salmón a la mostaza, las que son desplegadas en la pantalla para que el cocinero siga paso a paso su ejecución. La olla automáticamente ajusta la intensidad y el tiempo de cocción.

Pero no solo las marcas conocidas están innovando en la cocina. También hay nuevos productos salidos de la mente de emprendedores. Es el caso de PantryChic, un dispositivo para cocineros meticulosos que buscan la medida exacta. Este dispensador de alimentos funciona con una base de datos que contiene los ingredientes más comunes. En su parte superior se pone el ingrediente en un contenedor y se le indica al PantryChic qué cantidad se requiere (en tazas, onzas, gramos...). La máquina toma en cuenta su masa y volumen para entregar la cantidad exacta. En el futuro podrá sincronizarse con una aplicación.

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