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Este es el año del lagom

En 2016 reinó el hygge, palabra danesa que se asocia con calidez; ahora es el turno de un concepto sueco que refiere al equlibrio.

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Todo lo nórdico está en alza en los últimos años.

Un libro apareció en febrero. Otro en marzo. Dos se anuncian para agosto y tres para octubre. Todas estas publicaciones tienen un anhelo en común: mostrarle al mundo qué es ese concepto sueco que se conoce como lagom (se pronuncia lar-gohm) y por qué sus autores creen que necesitamos no solo saber de qué se trata, sino también intentar aplicarlo en nuestras vidas.

En 2016, un concepto similar vivió un boom editorial, con la publicación de más de veinte libros alusivos, y las principales revistas de moda, interiorismo y estilo de vida del primer mundo hablando sobre él. Se trataba del hygge (se pronuncia ju-ga), palabra danesa que se asocia con la calidez de la ropa tejida, la chimenea encendida, las velas prendidas. Sobre todo eso, las velas prendidas: Noruega es el país con el más alto consumo per cápita de este producto.

"Todo lo nórdico está en alza en los últimos años, desde el nordic noir (género literario policial, también conocido como scandi noir) hasta la moda, los sistemas de educación, las propuestas ecológicas y la cocina, con la tendencia New Nordic Cuisine. Por eso no sorprende que la gente esté tan interesada en conceptos como el hygge y ahora el lagom", dice Linnea Dunne, escritora sueca radicada en Dublín y autora de uno de los libros que saldrá en octubre: Lagom: the sweedish art of balanced living (Lagom: el arte sueco de una vida balanceada)

Según explica la autora, la palabra sueca lagom no tiene una traducción exacta a otro idioma, pero suele explicarse con la expresión "ni mucho, ni tan poco", por lo que se vincula con conceptos como equilibrio, balance, ponderación, justicia, equidad. Y también con la idea de lo suficiente, lo justo, lo adecuado, lo frugal, por lo que se opone al consumo excesivo, al promover el ahorro y la austeridad, y a cualquier acercamiento con lo extremo, en todos los ámbitos de la vida.

"Lagom es balance, pero es importante aclarar que no se trata de mediocridad. Puede referirse a algo tan simple como poner la cantidad justa de leche en tu café, y tan complejo como tener un enfoque sensato y sustentable de lo que es la felicidad. Va desde aprender a manejar sentimientos difíciles hasta lograr un adecuado equilibrio entre vida personal y el trabajo. En su mejor expresión, puede contribuir a crear un mundo más verde, una mejor vida en comunidad y gente más centrada y feliz", agrega Linnea.

Se cree que la palabra viene del término vikingo "laget om", que significa "alrededor del equipo" y se refería a la costumbre que los antiguos nórdicos tenían de pasar un cuerno con carne entre todos los comensales, para asegurarse de que la comida alcanzara para todos. Difícil encontrar un mejor ejemplo de la idea de mesura aplicada a una comunidad.

"Es un término difícil, porque denota distintas cosas en distintas situaciones. Puede significar apropiado en contextos sociales, moderación en relación con la comida, menos es más en decoración, mindfullness si hablamos de bienestar, sustentabilidad en las opciones relacionadas con el estilo de vida, etcétera", agrega la escritora y fotógrafa nigeriana Lola Akinmade kerström, radicada en Suecia y representada por National Geographic Creative, cuyo libro Lagom: The Swedish Secret of living well (Lagom: el secreto sueco de vivir bien).

Lagom para el mundo.

La internacionalización del concepto comenzó a fraguarse de a poco. Ya en 2014, por ejemplo, la pareja formada por Elliot y Samantha Stocks fundó en Bristol, Inglaterra, la revista Lagom, publicación dedicada a temas como la creatividad, el trabajo independiente y "un estilo de vida balanceado".

Pero fue en enero de este año cuando un artículo de la edición estadounidense de la revista Vogue instaló el concepto sueco en la discusión mediática, motivando notas posteriores en medios como The Huffington Post, The New York Magazine, The Guardian, The Independent, CBC News y un sinfín de blogs dedicados a temas de tendencias, estilo de vida y bienestar. "Olvídense del hygge: en 2017 todo se tratará de lagom", se titulaba la nota de Vogue, en la que describía este concepto como "el ethos de la moderación" y recurría a un ejemplo simple pero muy revelador: la leche. En Suecia, la más consumida no es la entera ni la descremada, sino la semidescremada. El perfecto término medio.

Pero ¿qué ha hecho que el lagom despierte tanta fascinación justamente ahora, más allá del interés general que causa lo nórdico?

"Muchas veces buscamos en otras culturas enseñanzas sobre lo que funciona o no funciona en nuestras vidas. La presión constante que ejerce la sociedad actual sobre nosotros mismos nos hace vivir vidas que lógicamente no podremos mantener en el largo plazo. El lagom apela a esto", comenta Akinmade.

"Cualquier noción de balance suena como el mismísimo cielo —agrega Duanne— en esta era digitalizada en la que muchas sociedades modernas celebran la autorrealización entendida como la presión por tener todo, desde una carrera profesional ascendente hasta un cuerpo fit, una vida familiar perfecta-para-la-foto y una casa digna de aparecer en una revista de interiorismo".

Una opinión similar tiene Niki Brantmark, londinense radicada en Suecia desde hace 13 años y autora del blog My Scandinavian Home. Niki llegará a librerías en octubre con un libro de tapa dura en la que describe cómo el lagom puede ser una guía para una vida con mejor balance. Para ella, lo más atractivo es que no invita a seguir reglas fijas o específicas: el balance es siempre algo personal. Y cada uno sabe dónde le aprieta el zapato. "Vivimos una vida en la que estamos conectados 24/7 y las demandas no paran de crecer. Cada vez nos cuesta más desenchufarnos del estrés y la carga de la vida diaria. En este mundo acelerado, nos haría bien lograr un mejor equilibrio vital. Al ejercitar el arte de la moderación, podemos aprender cómo mejorar nuestra salud, generar lazos más significativos con la familia y los amigos, encontrar una mayor felicidad en términos generales y hasta ayudar al planeta", concluye. 

Un planteo que no le gusta a todo el mundo.

El lagom no siempre despierta emociones positivas. Uno de los artículos que aparecieron a comienzos de año en The Huffington Post cita a una bloguera sueca que lo describe como un concepto "inherentemente limitante". "Díganles adiós a los maratones, al #yogacadamalditodia y a su alimentación basada en plantas", cita, mientras otra columna, esta vez en The Guardian, ironiza con el relato de una fiesta de matrimonio sueca en la que nadie se reía, porque todo era tan "ponderado" y "equilibrado". Sin gritos, sin excesos, exasperantemente plano.

Una idea ¿sustentable?

El lagom está en línea con la corriente ecológica que promueve y valora la sustentabilidad. Una corriente que es muy fuerte en Europa, pero particularmente entre los escandinavos. "Puesto de manera simple, si todo el mundo se uniera a los postulados del lagom, es decir, si el exceso de consumo no fuera tema, no nos encontraríamos donde estamos hoy en términos de calentamiento global y dilapidación de recursos", opina Linnea Dunne.

Por eso, no son pocos los blogs que se han reído de cómo el auge del lagom se ha usado para el marketing, desde cosméticos y muebles hasta ropa para niños, lo cual resulta contradictorio con la naturaleza más profunda del concepto. Hasta la tienda Ikea lanzó hace poco su proyecto Live Lagom, que busca enseñar a tener una vida más sustentable y económica.

Tiene raíces políticas.

Para la antropóloga Kathleen Bryson la razón de fondo tras el actual auge del lagom tiene raíces más bien políticas. "Para mi tesis doctoral estudié el esencialismo, entendido como la primacía de los conceptos blanco-o-negro. Pienso que la mirada del lagom nos hace sentir bien en este momento porque nos permite algo de ambigüedad, zonas grises, en un mundo que se percibe como polarizado. La idea de lagom es un ejemplo de pensamiento grupal y global", sostiene. Desde la mirada de esta antropóloga nacida en Alaska y radicada en Londres, la altísima votación que se observó en las últimas elecciones en Holanda —donde algunos veían con temor el triunfo de ideas políticas más bien extremas— es una expresión clara de lagom.

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