KARINA DALMÁS

"Acá la discusión editorial existe"

Tras trabajar en cadenas como Univisión y CNN, volvió al país para conducir Telenoche. A un año de su regreso, está recuperando el acento uruguayo y ganó el Iris Revelación.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Ante cámaras, la mujer tiene un handicap que el hombre no", opina Karina Dalmás. Foto: Fernando Ponzetto.

Hay elogios que llegan en el momento justo. Hoy, para Karina Dalmás es que en los pocos meses que lleva en la conducción de Telenoche ya suena más uruguaya. No porque no lo sea, sino porque tras 14 años viviendo en Los Ángeles había adquirido el "acento neutro" imprescindible para trabajar en cadenas latinas como Univisión y Telemundo. Su aterrizaje de regreso al país —meditado, buscado y entusiasta— le devolvió el llamado "yeísmo" y alguna cosa más. "Lo de la ‘y’ y la ‘ll’ es lo más fácil de hacer, la diferencia fundamental es que los centroamericanos bajan el tono al final de la frase y nosotros lo subimos", explica. Para eso, justamente, le pidió ayuda a su amiga Gabriela Lopetegui (ex Horacio y Gabriela, locutora y experta en doblajes), quien también le había enseñado el neutro cuando Karina llegó con intención de trabajar para el mercado hispano de Estados Unidos."Ahora ella vive acá y era muy gracioso vernos a las dos sentadas para uruguayizar mi acento", cuenta sin revelar muchos "tips".

Hasta 2016, Karina (40) venía todos los años a Uruguay, pero solo de vacaciones. "¡No viajaba a otra parte del mundo!". Fue recién tras el nacimiento de su hijo Teo, de dos años, que empezó a evaluar mudar su vida al Sur. "Después de ser madre, con mi marido (Anthony Aleno) empezamos a plantearnos qué vida queríamos y dónde nos gustaría que creciera Teo. Ahí nos empezamos a enfocar en que fuera Uruguay". Evaluaron costos de vida, opciones de dónde instalarse y posibilidades de iniciar algún negocio vinculado a la producción audiovisual acá. "En Uruguay podíamos tener un lugar más relajado y el soporte familiar. Además, para mi marido su abuelo paterno fue una figura muy importante y él no quería que Teo se perdiera eso de tener un abuelo cerca".

Todo indicaba que la mudanza iba a ser en 2018. Pero una llamada adelantó los planes. Canal 4 le ofreció conducir la edición central de su informativo junto a Daniel Castro. Y Karina aceptó.

—¿Tuviste que pensarlo mucho?

—Tuvimos que analizar un montón de cosas, algunas muy en profundidad, como el tema de la jubilación, porque sino era empezar de cero. Yo me reinventé muchas veces y mi marido estuvo 18 años en CNN, pero en muchas partes distintas y creció muy rápido. Teníamos la certeza de que en el peor de los casos volvíamos. Hicimos el intento de darle esto a Teo, esperemos que el peor de los casos no se dé..., ahora estamos en el mejor de los casos.

Su lugar.

Karina creció en Malvín y aunque nunca tuvo una "vocación clara", dice que siempre le gustó mucho conversar con la gente. "Hoy todavía me pasa, hablo con todo el mundo y puedo estar 40 minutos igual". Por eso, aunque evaluó estudiar Psicología se decidió por Comunicación. Antes, su altura de 1,73 metros ya la había acercado al modelaje, y el modelaje a la televisión. Con 14 años empezó en El rato de Charoná, un ciclo que emitía Canal 5 con la conducción de Luis Alberto Carballo. Arrancó como promotora y terminó llevando las riendas de un programa de cuatro horas. "De la tarde a la mañana tuve que aprender, pero fue muy linda escuela".

Hubo una época en que un mismo día podía incluir fotos para una campaña publicitaria, la grabación del programa y las horas de estudio en UTU. "Muchas veces me iba de clase al canal y me terminaba cambiando para los castings en el baño. Todos me veían salir peinada y maquillada, pero yo lo hacía como algo natural. No he tenido nunca eso de dimensionar cuánta gente te está mirando y eso me ayuda. Llega un momento en que te olvidás de que hay una cámara prendida".

En 2003 un "proyecto personal" le llevó a probar suerte en Los Ángeles. Y cuando eso no funcionó, Karina resolvió mantener la apuesta y quedarse allá. "Decidí que necesitaba ser independiente y que tenía que crecer por mí misma. Fue un momento para reinventarme y empezar de nuevo, pero también un momento de un crecimiento muy importante".

En esa nueva etapa su primer mojón fue trabajar como productora y presentadora suplente para la cadena hispana Telemundo. En aquel momento, quien más se asombró con su contratación fue ella misma, recuerda. "Es la cadena número uno para la población y audiencia mexicana en Estados Unidos, entonces que contrataran a una sudamericana, con mi acento, me sorprendió". Luego pasó a Univisión, donde fue desde asistente de producción a productora ejecutiva y luego conductora, y finalmente ingresó a CNN, donde trabajó los últimos seis años.

—¿Cuáles son las principales diferencias entre las cadenas latinas?

—CNN es mucho más estricta desde el punto de vista periodístico. En Univisión y Telemundo trabajé sobre todo para el canal local, donde un accidente quizás es noticia. En CNN estaba en el servicio internacional, la gran diferencia es qué dar y cómo verificar. Ellos tienen fuentes en todos lados, entonces confirmás vos lo mismo que haya dado una agencia, a veces basta con hacer una llamada.

Durante sus años en CNN más de una vez le tocó suplir a la colombiana Patricia Janiot en la conducción. "Cuando nos juntábamos hablábamos de la carrera y temas personales, pero no tenemos una amistad como para hablar por teléfono ahora". Esa época sí le dejó un vínculo estrecho con Glenda Umaña, presentadora y entrevistadora, hoy alejada de CNN.

—¿Cómo fue la llegada a Telenoche?

—El noticiero uruguayo al ser de una hora te permite mucho deporte pero también mucho internacional, que es donde yo también estoy con mis cosas. Hay un equipo de gente que es muy de la noticia y mucho empuje de los reporteros. Por ahí los temas son distintos, aunque no tanto.

Si bien hoy Karina —que acaba de ganar el premio Iris Revelación—, tiene a su cargo un bloque de información internacional, lo que más le gusta son las "noticias sociales", aquellas que más influyen en la calidad de vida y la cotidianeidad de la población. "Estando bien informados podemos cambiar muchas cosas en nuestra vida personal. La información en todo ámbito te hace tener una mejor calidad de vida", opina. En ese sentido, cree que la educación es uno de los temas cruciales para Uruguay. "Como dicen los mexicanos, es un tema al que hay que ponerle el dedo en el renglón. Hay temas que si no estamos los medios se diluyen un poco. Eso es lo que me gusta, decir: Ey ey ey, no nos olvidemos de poner esto, aunque sea después del policial. Y sí, la discusión editorial acá existe y está bueno".

Con su llegada a Telenoche, la periodista está incursionando en el formato de dupla, poco habitual en las cadenas latinas internacionales. "En CNN estaba sola, con cámaras robóticas y sin gente en el piso. ¡Y transmitiendo desde Los Ángeles para la gente en Atlanta!", recuerda.

—¿Cuál te parece que debe ser el rol de la mujer, muchas veces en la televisión uruguaya relegada a un segundo plano?

—A las mujeres a veces nos terminan eligiendo por el color de pelo, no podés ni envejecer tranquilamente… Y eso pasa acá, en Estados Unidos, España o dónde sea. Si sos mujer y estás ante cámaras ya tenés un handicap que los hombres no tienen. La cuestión es hacer que no te influya a la hora de proponer y de vivir tu profesión con las mismas ganas. A veces también va en la postura que vos tomes ante el poder, si no te lo dan, que te lo vayan dando... Es una de las cosas que trato de trabajar en todos los ámbitos en los que estoy.

A punto de cumplir un año en Uruguay, la periodista ya se siente como en casa. Todavía no encontró un yogur natural sin azúcar como el que tomaba en Los Ángeles ni carne vacuna orgánica. Pero vive en la Ciudad de la Costa en una casa con jardín y un gran jacarandá. Buena parte de la misión retorno, entonces, ya está cumplida.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)