TEATRO

Una escena que se repite 15 veces de modo distinto

Desde hoy, el actor italiano Paolo Nani en Sala Verdi.

foto: Cinzia Campana

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19 jun 2017

A partir de esta noche, Sala Verdi presenta un recomendable espectáculo teatral que llega desde Italia. El actor Paolo Nani hará La carta, un trabajo actoral que despliega mucha acción, a través de un desempeño mímico asombroso. Va desde hoy al sábado a las 20.30, despidiéndose el domingo a las 17.00. Las entradas están a la venta en Tickantel, a $ 400.

El punto de partida es una simple historia, presentada de manera aparentemente normal: un hombre entra al escenario y se sienta frente a una mesa con la intención de escribir una carta, y luego de un par de acciones intermedias, como beber un trago de una botella, y meter la carta que ha escrito en un sobre y cerrarlo, se percata de que la pluma no tenía tinta.

Esta serie de acciones se va haciendo más intrincada e hilarante en la medida en que el actor va repitiendo la historia con variaciones de estilo: rebobinando la acción, con sorpresa, sin manos, horrorizado, como un número de circo, muy borracho, en estilo western o como una película muda.

Esta obra, que transita el registro de teatro gestual de humor clown, es uno de los trabajos más celebrados de Paolo Nani, un actor de fuerte proyección internacional. En ella, la misma historia se repite en 15 formas diferentes, pero conservando una cosa en común: nunca se dice una palabra. Así, La carta es un ejercicio de estilo con un perfecto timing cómico, repleto de originales gags, que funcionan aceitadamente de principio a fin. Una larga serie sencillas acciones, prometen dar como resultado 70 minutos de carcajadas.

PaoloNani (1956) nació en Ferrara, Italia, donde estudió arte y pintura, trabajando desde 1978 a 1990 con la Compañía italo-argentina Teatro Núcleo. En 1990, se muda a Dinamarca para trabajar con Teatret Cantabile, con el que trabaja hasta 1995. Fue allá que en 1992 creó La carta, junto con el director Nullo Facchini, y posteriormente, en 1995 fundó su propia compañía, realizandoa partir de entonces, ya sea como actor o director, una serie de unipersonales, como El arte de morir. Pero La carta es su mejor carta de presentación, que ha presentado más de 1200 veces, en 38 países, por todo el mundo.

"He estado estudiando a los grandes comediantes por mi cuenta. Nunca estudié clown o mimo. Me di cuenta que soy bueno aprendiendo rápido", explica el solvente actor, cuyas fuentes de inspiración van desde Jim Carrey a Chaplin. "Creo que los actores deben de aprender a ser lo suficientemente creativos para crear su propio espectáculo. Si bien un director es importante, el actor contribuye mucho y se convierte en un artista más completo si lo hace", aconseja el exitoso intérprete.

"Siempre hay improvisación con el público, nunca falta. Me gusta mucho hacerlo y es importante para el espectáculo", afirma el cómico, que tiene en su haber una larga nómina de premios y actuaciones en festivales. Y todo eso con una mesa, una silla y poco más. "Yo me pongo un pantalón negro y camisa blanca, y ya está. Es un espectáculo que, básicamente, cabe en una sola maleta. Claro, tiene su riesgo. Una vez me rompí una pierna, hice un salto mortal y sucedió el accidente. Estuve tres meses fuera".

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