La producción de O Globo provoca verdaderas revoluciones de audiencia

Las razones del éxito de una telenovela

"Avenida Brasil" no solo es una entretenida teleserie brasileña, sino que es también una súper producción, que sentó nuevos temas y precedentes en la televisión de su país.

Debora Falabella, Cauã Reymond: pareja en medio de una complicada intriga. Foto: Archivo El País.

El Mercurio - Chile | Isabel Plant, Jimmy Gavilán

Una heroína que busca venganza, nueva ídola de la clase media, y la mujer que le quitó todo, frente a frente, de lunes a viernes. Y mientras las dos siguen maquinando el dolor de la otra, distintos expertos explican por qué Avenida Brasil marca un hito.

Desde El conde de Montecristo a Kill Bill, pasando por El padrino, la venganza es un motor de trama infinitamente adictivo (o, como dicen, un plato que se come mejor frío). Y Avenida Brasil es una historia de venganza. Nina (Débora Falabella) queda huérfana y su malvada madrastra Carminha (Adriana Esteves) la deja en un basural. Años después Nina vuelve para vengarse de quien le quitó todo lo que tenía.

Los números por los que se desliza Avenida Brasil son tan enormes que parecen inventados: audiencias de 40 millones de personas en su país de origen, mil millones de dólares recaudados en venta publicitaria, un final que convocó a 80 millones de espectadores y, para terminar, el rating más alto de la TV en Brasil en 2012.

Hasta Dilma Rousseff tuvo que cambiar su agenda, el 19 de octubre de 2012, ya que el país estaba paralizado por ver cómo terminaba la historia de Nina y Carminha. Preparado para una sobredemanda de electricidad, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico de Brasil activó un plan de contingencia para que no colapsaran las redes durante el gran final. La teleserie ha sido vendida a 106 países y traducida a 14 idiomas. Y podríamos seguir enumerando hitos pero el punto está claro: el éxito de Avenida Brasil es épico.

Teleseries brasileñas han existido hace años, y hay muchas famosas y muy buenas desde Pantanal a El clon. ¿Qué hizo que Avenida Brasil causara este revuelo?

La culpa es de la clase media, sedienta de venganza.

Desquite.

El enganche en Brasil fue inmediato. Después del primer día de exhibición de Avenida Brasil en su país de origen, había subido el 14% del "share". Eso significa que el número de gente que veía la teleserie que daban antes en ese horario, subió en un 14%, cuando lo normal con un estreno es que o baje un par de puntos, o que suba a lo más 5. "Fue un gran éxito porque fue más que una `soap opera` promedio. Muchos críticos pensaron que era más bien similar a las series de TV porque todo iba muy rápido y muy bien construido. Sus temas tampoco son tan tradicionales. Su historia de una venganza es intensa", explica la editora del suplemento de televisión de Globo, Valquiria Daher.

Juan Ignacio Vicente, de Canal 13 de Santiago de Chile, que también emite el programa, lo explica así: "Al tercer día lo teníamos cerrado, sin saber lo que venía. Esta es la historia de una venganza y esa trama no va solo para las mujeres que siguen las teleseries de la hora de almuerzo. Aumentamos sobre un 50% del rating habitual del horario, sumamos a muchas más mujeres de 25 a 64 años, pero además sumamos hombres y jóvenes, de 18 a 24 años, que no estaban mirando en ese horario. Son ellos los que han levantado el fenómeno en redes sociales, donde Avenida Brasil ha sido lo más comentado, todos los días".

Entre esos comentarios virtuales estaban los de algunos expertos en el género, como Pablo Illanes, quien expresó que Avenida Brasil le parecía "una lección".

"Tiene los elementos clave de una telenovela magistral", explica más en detalle Illanes. "Una heroína que sufre por una injusticia y una villana que no se detiene ante nada. Como en toda buena telenovela, la villana no es villana porque sí, sino por una mezcla rara de factores psicológicos y circunstanciales. Tiene un ritmo realmente trepidante, algo que no se puede decir de todas las telenovelas brasileñas, y algunos diálogos son de antología. Desde Fiera radical que no veía una telenovela brasileña tan adictiva".

"Es un melodrama clásico muy potente", opina el guionista Sergio Díaz. "Una de las historias que más usamos en el género de teleseries es la motivación por la venganza. En los últimos años Brasil está llevando sus grandes historias hacia el melodrama más clásico de las teleseries, y las transforma en superproducciones que al final son una película, contada en 100 episodios". Díaz destaca, por ejemplo, que los guionistas de Avenida Brasil se demoran 4 capítulos enteros en contarnos por qué Nina quiere venganza: se dan el tiempo para contar el por qué de la historia. Por qué nos interesa tanto nuestra heroína.

El éxito de Avenida Brasil en su país se explica, además, por otro fenómeno, que transforma a la teleserie en un hito no sólo numérico, sino también social: el auge de la clase media. Desde que Lula Da Silva llegó al gobierno hasta hoy, unas 35 millones de personas en Brasil se han sumado a la clase media, o "Clase C". "Es una teleserie que no ocurre en Copacabana ni en sitios de clase alta. Ocurre en los suburbios y tiene locaciones más reales. Se conecta más con la vida real brasileña", opina Valquiria Daher, de Globo.

Las teleseries brasileñas llevaban décadas concentrándose en los ricos, en el Río de Janeiro de postal, pero Avenida Brasil se mueve hacia los suburbios al norte de la ciudad, al ficticio barrio del Divino, donde habita esta sociedad emergente, que compra en el mismo almacén, pasa el tiempo en el mismo bar, y está inmortalizada en atractivos personajes secundarios, empezando por Tifón (Murílio Benicio), un futbolista retirado que aunque ahora tiene mucho dinero construye su mansión en el lugar donde nació. También es emblemático el caso de la peluquera Monalisa (Heloísa Perissé), quien se muda a Ipanema pero no le gusta, porque la gente no es tan buena ni simpática como la del Divino.

Y está la villana, que en Brasil se transformó en un ícono: Carminha no es solo malvada, es en realidad escaladora. Empieza estafando al padre de Nina, un hombre de clase media, y luego logra hacerse de otro hombre con más dinero, Tifón, y convertirse en una gran señora.

Autor.

El responsable de tomar a la nueva clase social de Brasil y plasmarla en la pantalla fue el guionista Joao Emanuel Carneiro, una verdadera estrella en su país, quien ya contaba con el gran éxito de 2004 El color del dinero, que tuvo la mayor audiencia para una teleserie en su país desde 1994. Una particularidad de la gran industria de telenovelas en Brasil es que los productos son considerados, primero que nada, obras autorales de creadores como Carneiro. "Te venden las teleseries diciendo quién la escribió, la fuerza va en el producto, pero también en la persona que creó la idea. Eso es lo que potencian", ha señalado un observador sagaz.

Carneiro ha contado que había quedado insatisfecho con su teleserie anterior, La favorita, sobre una familia adinerada. En su país se pasaba de mostrar la vida de los millonarios a la de las favelas, sin intermedio. "Las telenovelas reflejan la realidad, y la clase C está en ascenso", explicó. "En esta telenovela quise retratar el suburbio. Me pareció que era importante, que sería interesante". Ochenta millones de brasileños al parecer opinaron lo mismo.

La mayor fábrica de teleseries de América Latina

Ha podido señalarse que la estética de Avenida Brasil es claramente superior a la media de las teleseries de Sudamérica. Tiene un look más refinado, semejante al de las series o las películas de la industria internacional del entretenimiento.

Ese aire de profesionalismo superior es característico de las producciones del gigante de la industria de las telenovelas brasileñas, la cadena Globo. Avenida Brasil se grabó en Projac, o "Projeto Jacarepaguá", el principal centro de producción de televisión de Globo, una verdadera miniciudad, la más grande que se ha construido para estos fines en Latinoamérica.

Projac se inauguró en 1995, tiene una superficie de un millón 500 mil metros cuadrados, y allí se encuentran los estudios de recreación de viviendas, ciudades enteras de ficción, los espacios de edición, postproducción y efectos especiales, el apoyo técnico, la administración y otros servicios.

Projac dispone de doce estudios de grabación, tres snack bars, un restaurante y un banco, y actualmente se están construyendo más estudios, un teatro, centros de apoyo a las ciudades de ficción y un nuevo edificio administrativo.

En Projac hay ciudades enteras que reflejan el actual Río de Janeiro, o la ciudad del siglo XVIII, o un pueblo de los años 40. Pueden inundar una ciudad entera en minutos, y ahí se construyó el basural donde la Nina de Avenida Brasil es abandonada y al que vuelve años después.

El canal graba ahí cuatro telenovelas en simultáneo, mientras tiene otras seis en preproducción, para generar más de 800 horas de ficción al año, lo que lo convierte en el mayor proveedor de ficción televisiva de América Latina. Se graban una quince escenas por día con la mejor tecnología HD. Los recursos se pueden invertir en esto: el canal Globo se queda con el 63% de la pauta publicitaria de Brasil.

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