RECORDANDO A DAVID FROST

Películas sobre periodismo:  de "El ciudadano" a "Secretos de Estado"

Recientemente fallecido, David Frost fue el periodista que llevó al ex presidente estadounidense Richard Nixon a pedir disculpas por su mala gestión, hecho registrado en la película Frost/Nixon, una de varias sobre la profesión.

Michael Sheen y Frank Langella en Frost/Nixon.

Gonzalo Palermo - Fabián Muromar sep 3 2013 12:40

Falleció el sábado, a los 74 años, el periodista británico David Frost, recordado por la maratónica entrevista de 30 horas que le realizó en 1977 al ex presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, donde logró desenmascarar varias de las facetas más oscuras del controvertido ex mandatario y se convirtió en leyenda, con una carrera de más de 50 años donde combinó reportajes a fondo, humor y televisión. Nixon, que conocía a Frost como un simple presentador de noticias incapaz de ponerlo en apuros, pensó que aquello serviría para limpiar su imagen. Sin embargo, se encontró frente a un incisivo entrevistador que lo obligó confesar lo impensado. En 2008, Ron Howard estrenó Frost/Nixon, donde Frost fue interpretado por Michael Sheen y Nixon por Frank Langella.

-Pienso que la gente necesita oír un disculpa y creo que al menos que usted lo haga, eso lo estará persiguiendo por el resto de su vida -dijo Frost a Nixon. A continuación, la célebre respuesta de Nixon ("Decepcioné a mi país...").

      

El Periódico (1994), una de las películas “chicas” de Ron Howard. Y una de sus más simpáticas. Varios años antes de que los recortes y reducciones de personal afectaran profundamente el ejercicio del periodismo en Estados Unidos, la película narra los vaivenes profesionales y personales de los integrantes de una redacción de una revista neoyorquina. Michael Keaton se luce como un periodista adicto al trabajo y siempre atrás de una historia caliente. Y Glenn Close hace de taquito uno de esos papeles que tan bien le salen: la cáustica villana.

   

Un Tiro En La Noche (1962) es probablemente uno de los mejores  y más logrados westerns de la historia. No es de extrañar: dirige el maestro John Ford, y protagonizan el ícono del género, John Wayne, junto al siempre versátil James Stewart y Lee Marvin como el villano del título. Apoyado sobre estas brillantes actuaciones, el film es una reflexión sobre cómo la realidad se va convirtiendo, mediante los relatos, en la leyenda, apoyada en frases de antología como "impriman la historia" o, como dice el reportero del pueblo, "yo soy periodista; ustedes políticos: yo los construyo y los destruyo".

   

El Ciudadano (1941), la película que casi siempre aparece en el primer lugar cuando los que entienden hacen sus listas definitivas. El periodista Jedediah Leland (Joseph Cotten) reconstruye mediante todas las técnicas del oficio disponibles vida y obra del magnate de los medios Charles Foster Kane, interpretado por el propio Orson Wells. Prodigiosa, la película no solo define formalmente el cine moderno sino que explora con lucidez y puntería las siempre complicadas relaciones entre hecho y ficción que se dan en el seno de los medios de comunicación.

   

Primera Plana (The Front Page) de Ben Hecht y Charles MacArthur, con su enfrentamiento entre un periodista extrella y su inescrupuloso editor, es posiblemente la más arquetípica de las obras de teatro norteamericanas sobre periodismo. El cine se ha nutrido reiteradamente de ella. En 1931, Lewis Milestone dirigió una primera versión fílmica, con Pat O'Brien en el papel del periodista y Adolphe Menjou como su editor. El maestro Howard Hawks proporcionó la que acaso sea su mejor adaptación cinematográfica, tomándose alguna libertades (el periodista se convertía en una mujer, Rosalind Russell, y su editor Cary Grant era también su ex-interés romántico) en Ayuno de Amor (His Girl Friday, 1941). Billy Wilder volvió a las fuentes (y al título original) con la versión que dirigió en 1974, con Jack Lemmon y Walter Matthau. Más cerca, Ted Kotcheff modernizó sin mucha gracia el asunto (ubicándolo en el mundo de la televisión) en Sin Censura (Switching Channels, 1988), con Christopher Reeve, Kathleen Turner y Burt Reynolds.

    

Cadenas De Roca (1951) es una de las películas imprescindibles de un cineasta de amplísimo registro como Billy Wilder. Se trata un drama con estética de cine negro centrado en un periodista, interpretado por Kirk Douglas, que hace lo que sea por conseguir la primicia. "Si no hay noticias salgo y muerdo a un perro", dice, en una de las tantas frases de manual que deja esta película. Cuando un minero se queda atascado en una mina cerca de un hotel en Nuevo México, este inescrupuloso sabueso de la noticia se involucra con la excusa de ayudar y termina montando un lucrativo circo alrededor del hecho. A más de 60 años, los temas de Cadenas de Roca siguen más que vigentes.

   

El caso Watergate, principio del fin para la presidencia de Richard Nixon, fue en sí mismo una trama cinematográfica. Así lo entendió el director Alan J. Pakula, quien en 1976, cuatro años después del escándalo, estrenó Todos Los Hombres Del Presidente, que presenta a los dos jóvenes periodistas de The Washington Post, Bob Woodward (Robert Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman) en su investigación del cuartel general del Partido Demócrata de Washington DC, donde descubren el caso Watergate.

  

A la vez thriller y película de denuncia, El Informante (1999) sigue el derrotero de periodista (Al Pacino) y fuente (Russell Crowe) desde que la noticia nace hasta que se publica. Como se trata de una noticia de alto y polémico valor –cómo las tabacaleras manipulan la información que proporcionan a la opinión pública– ese camino está lleno de obstáculos de todo tipo: desde las consabidas presiones, los miedos que siempre surgen cuando se trata de de sacar a la luz datos resguardados por poderosos y las lealtades que se ponen a prueba entre compañeros de trabajo. Tal vez la mejor película que haya dirigido Michael Mann, y uno de los mejores papeles de Al Pacino.

  

Como director, George Clooney acostumbra meterse tras bambalinas en ciertos asuntos, explorando la mecánica interna del periodismo en Buenas Noches y Buena Suerte (2005) y la política en Secretos de Estado (2011). En la primera, Clooney construye una suerte de fábula moral de la que se podrían extraer varios puntos clave para un manual de ética periodística, poniendo en escena la tensión entre la responsabilidad individual del periodista y la libertad de expresión frente a la presión política y los anunciantes. Basada en el enfrentamiento real del periodista de la CBS Edward R. Murrow (David Strathairn) y su productor Fred Friendly (Clooney) contra el senador Joseph McCarthy durante la caza de brujas. En Secretos de Estado, en tanto, Clooney plantea una red donde los intereses políticos y las campañas de promoción se cruzan de varias formas con las especulaciones periodísticas, en una película con grandes actuaciones de Ryan Gosling, Phillip Seymour Hoffman y Marisa Tomei como la periodista metida en el medio del fuegro cruzado entre las campañas de uno y otro candidato.

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