su exhibición durará un mes de corrido y después la película será destruida

El film más largo de la historia

El cineasta sueco Anders Weberg divulgó en Internet, el mes pasado, un tráiler de su próximo film, titulado "Ambiancé". El video, con imágenes desconectadas en un tono etéreo, es apenas una pequeña muestra del trabajo más ambicioso de Weberg hasta el momento.

Anders Weberg. De la plástica y el videoarte al largometraje más largo que se haya hecho

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O GLOBOANDRÉ MIRANDAmié ago 27 2014

El tráiler, que busca llamar la atención del proyecto, es realmente corto: dura apenas 72 minutos. La duración total de la película será de 720 horas. No, no segundos, minutos o cuadros. Se espera que Ambiancé dure en efecto 720 horas, convirtiéndose en el largometraje más largo de la historia del cine.

Teniendo en cuenta los planes de Weberg, el avance es de veras corto. El director promete lanzar, en 2016, otra sinopsis del proyecto, con 7 horas y 20 minutos de duración. En 2018 se conocerá el tráiler final de la película, y los espectadores podrán ver 72 horas de la obra. Luego, el 31 de diciembre de 2020, Weberg, un artista con más de 300 films en su currículum, la mayoría de videoarte, y cuyo trabajo ya ha sido presentado en las principales galerías del planeta, va a comenzar la exhibición de las 720 horas de Ambiancé, simultáneamente en países de los cinco continentes. A los treinta días de proyección, promete el artista de 46 años, la película será destruida.

"Lo único que va a quedar, para aquellos que tengan la oportunidad de participar de la experiencia, será la memoria", afirma Weberg. "Yo ya usé en otras obras la idea de destruir la película después de exhibirla. Vivimos en un mundo digital en el que todo se guarda para siempre si hay espacio para almacenarlo. Solo que en el mundo analógico, cuando algo se rompe o se incendia, no puede ser recuperado".

Aunque las apariencias indiquen lo contrario, Weberg no parece la clase de persona que lanza fuegos de artificio solo para hacerse notar. Tampoco tiene nada de improvisado o aventurero en el mundo de las artes. Sus trabajos han sido exhibidos en el Lincoln Center de Nueva York, en el Centro Georges Pompidou de París y en el Art Basel de Miami. En Brasil, videos suyos han participado en eventos como el Festival Internacional da Linguagem Eletrônica (File).

Recurrencias.

Su obra aborda temas como la violencia, el género, la memoria y la ideología. También ha dirigido videoclips para bandas como la sueca Alice in Videoland y la americana The Sparks. En el caso de Ambiancé, todo lo que ha hecho le servirá de inspiración para encarar las 720 horas del film.

"La definición contemporánea del cine habla del arte de simular experiencias, de comunicar ideas, historias, percepciones, sentimientos, belleza y atmósfera a través de imágenes en movimiento", dice Weberg. "Yo lidio con la técnica del cine de la misma manera que los expresionistas expresaban sus emociones en la tela en blanco. Ambiancé será una especie de film-memoria que va a tratar de mis emociones y reflexiones a lo largo de 46 años de vida".

El artista ya tiene montadas 280 horas de Ambiancé, sobre un total de casi 900 horas de imágenes captadas. Su objetivo es, semanalmente, filmar entre siete y ocho horas y llegar a una hora de edición para dar cuenta de todo el trabajo hasta 2020.

Hasta hoy el film más largo jamás realizado era Modern times forever, una producción experimental dinamarquesa rodada por el colectivo Superflex, sobre décadas de decadencia de la sede de una fábrica de papel en Helsinki, Finlandia. Tiene 240 horas, un tercio de la duración del proyecto de Weberg, y fue exhibida una vez en 2011, a lo largo de diez días, en la pared de la fábrica.

Comparaciones.

Aparte de ese, para quien gusta de las comparaciones, films notablemente largos no llegan ni de lejos al tiempo programado para Ambiancé. La ficciónen dos partes Out 1 (1971), de Jaques Rivette, sobre el trabajo de grupos de teatro en la década de 1960, tiene 12 horas y 40 minutos. El documental Shoah (1985), en el cual Claude Lanzmann hizo un relato oral del Holocausto, dura 9 horas y 4 minutos. Y el experimental Empire (1964), en el cual Andy Warhol filmó el edificio del Empire State Building en secuencias interminables, dura 8 horas y 5 minutos.

"El tiempo ha sido un tema importante de estudio en la religión, la filosofía y la ciencia, y también me ha interesado a lo largo de los años por ser un elemento incontrolable para los hombres. Solo nos queda aprender cómo relacionarnos con él, del modo que sea", explica Weberg. "Ya hice películas largas antes, y la mayor de ellas duró 9 horas, 9 minutos, 9 segundos y 9 cuadros. Se tituló 090909 y se estrenó el 9 de septiembre de 2009.

Otro anuncio de Weberg acerca de Ambiancé es que el larguísimo metraje será su último film. El artista se declara "cansado de las películas y de cómo son tratadas". Colabora para esa sensación de finitud una tragedia ocurrida en enero: André, su hijo de 21 años, murió a consecuencia de una sobredosis de drogas. Ambiancé, por lo tanto, estará dedicada a él.

"Él venía trabajando en esta película desde hace tres años, y en ese tiempo su adicción a las drogas creció mucho, tanto que buena parte del largometraje es sobre él, nuestra relación, mi esperanza y mi pérdida de esperanza. Las escenas del tráiler, por ejemplo, tienen mucha relación con él, son muy personales. Creo que el trabajo me ha ayudado a seguir adelante", asegura Weberg.

Experimento con la herramienta fílmica


¿Arte, experimento, o mero juego provocativo sin mucho sentido? Habrá que ver dentro de seis años las 720 horas de Ambiancé, que estará en Internet una única vez antes de ser destruida (y nadie va a verla completa, porque se requiere estar despierto treinta días sin parar, pero el mero anuncio de su existencia parece no estar despertando adhesiones unánimes. El mexicano Armando Ayala, de la Universidad de Guanajuato, señala con algún escepticismo: "Una cosa es realizar una proeza cinematográfica que haría trascender la atmósfera contemporánea más allá de su estreno en 2020, en la conquista del espacio y como expresión artística abstracta y etérea, que es justamente lo que pareciera al ver este `teaser` y a lo que apunta el mismo título Ambiancé".

"Pero destruir el material después de la primera proyección (sin importar lo ambiguo de una palabra como `destruir` cuando se habla de contenido que ha sido puesto en circulación por Internet)", agrega Ayala, "me parece una jugada pretenciosa y poco respetuosa con el público que nunca tendrá acceso a ella. Lo hace parecer (y probablemente lo sea) un ejercicio de egocentrismo y no de plasmar un verdadero mensaje. Podría equivocarme, podría ser realmente artístico y moderno, pero de ser así no me gusta este vanguardismo".

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