47 RONIN

Keanu Reeves entre samurais

Mañana se estrena la película "47 Ronin", leyenda épica japonesa cuyo reparto encabeza el actor Keanu Reeves. Hoy, en tanto, llega a Uruguay su director, Carl Rinsch, para rodar un anuncio publicitario y también para casarse.

GONZALO PALERMO

Quince años han pasado desde que Reeves quedara inmortalizado con su interpretación de Neo en Matrix, de los hermanos Wachowski, una película que, como pocas en las últimas décadas, logró al mismo tiempo destrozar la taquilla mundial (recaudó 463:517.383 de dólares sobre un presupuesto de 63) y dejarle la cabeza dando vueltas a millones de espectadores de los más exigentes con su sugerente trama filosófica de ciencia ficción. Tanto que fueron necesarias dos entregas más (Recargado y Revoluciones) para quedar en la historia y llevar a sus protagonistas y realizadores a la cumbre.

O algo así. Reeves, que ahora pisa casi los cincuenta pero que cuando se puso los lentes negros y el traje de Neo tenía poco más de treinta, venía apuntándose muy buenos proyectos a sus espaldas: Punto de quiebra (1991, Kathryn Bigelow), Dracula (Francis Ford Coppola, 1992), Máxima velocidad (1994, Jan De Bont.) y El abogado del Diablo (1997, Taylor Hackford) lo volvían uno de los actores mainstream más solicitados.

Sin embargo, luego del lógico pico de éxito con Matrix la carrera del canadiense se disipó. Del 2000 al 2003, cuando duró la saga de los Wachowski, protagonizó un promedio de tres producciones importantes al año, ritmo que continuó durante unos años, pero sin demasiada notoriedad.

Entre 2006 y 2010 actuó en una decena de películas pero al público en general le sería muy difícil mencionar una o dos; más difícil aún mencionar una que equiparara o al menos se acercara a lo conseguido con los Wachowski.

Vidas privadas de gente famosa (2009, Rebecca Miller) y el documental Side by Side (2012, Christopher Kenneally) se destacan entre la producción reciente de Reeves, por fuera del gran circuito. De la mano de Rinsch, el actor vuelve a lo grande con 47 Ronin y una historia que vuelve a adaptar la famosa leyenda japonesa.

Personal.

En el film, Reeves interpreta a o Kai, uno de los 47 hombres desheredados de la tradición samurai, luchando por recobrar el poder tras el exilio, algo que se puede extrapolar fácilmente a la situación de un actor que se decide a volver a Hollywood con una supreproducción de 200 millones de dólares de presupuesto. "Me sentí atraído por ese mundo. Me relacioné con la historia como un occidental. Es una película que trata grandes temas universales como el honor, la venganza y el amor", asegura el actor, cuyo mestizaje en la vida real lo vincula con la trama: tiene ascendencia inglesa, portuguesa y china; nació en Beirut, Líbano, y creció en Canadá.

"En este viaje, Kai se esfuerza por se incluido y aceptado; esa es una historia con las que muchas personas se pueden relacionar. Este tipo de historia de inmigrantes se puede narrar: ese anhelo por la aceptación a la vez que conserva su individualidad", explica el actor.

Para este proyecto, incluso, Reeves se involucró en el desarrollo del guión junto a los autores Chris Morgan y Hossein Amini, tomándose libertades con respecto al hecho histórico ocurrido durante el período Edo conocido como Chushingura y representado por el cine japonés, de una u otra forma, en numerosas ocasiones. "Hicimos una investigación increíblemente diligente, asegurándonos que conocíamos la cultura y luego respetándola, haciéndola nuestra y cambiándola en forma tal que tendría sentido con cualquier cultura", cuenta el director.

Simbiosis.

En ese punto, la película equilibra la imaginería mitológica con el realismo. "Carl (Rinsch) siempre tuvo una conexión con la película que se basa en la emoción, y está abierto a compartir y colaborar", elogia Reeves. "Es un estilista fantástico y ha sido fenomenal en tomar este mundo ficticio de fantasía y convertirlo en uno real". De manera inversa, el director destaca el crecimiento del intérprete y su colaboración. "Es más que simplemente un actor; es un colaborador en todo nivel. Es alguien a quien puedo recurrir y hacerle una pregunta, obtener una respuesta reflexiva y no necesariamente tiene que ver con su personaje".

Para acompañar a Reeves, el director eligió cuidadosamente un reparto oriental que pudiera dar cuenta de la importancia de esta historia para Japón y al mismo tiempo conectar con el gran público.

En eso, Hiroyuki Sanada, que interpreta a su ladero, Oishi, es la combinación ideal: con cuatro décadas de carrera, ha trabajado en grandes éxitos del cine japonés como la saga Ring y también para otras producciones como la serie Lost o El último samurai, con Tom Cruise, otra película de tradición nipona con mucho acento angloparlante. "El personaje de Oishi es una lámpara en la luz de día. No sabes cuán fuerte es hasta que se pone oscuro", explica Rinsch. "Pienso que Hiro Sanada es un actor extremadamente estoico y poderoso; explota en la acción cuando las cosas se ponen difíciles. Puede luchar como nadie que hayas visto antes".

Producción americana y épica japonesa, actores indiscutibles de cada industria y un director debutante apasionado por la historia hacen de 47 Ronin un film a tener en cuenta.

Joven director en una antigua trama

Con poco más de treinta años, Rinsch debuta en el largometraje tras años en la publicidad y los trabajos de corto aliento. Para la película, primero, el director realizó un intenso trabajo histórico para conocer el folclore de los hechos retratados y luego intentó adaptarlos para el público actual.

"La tradición de Chushingura es el relato de los eventos históricos de los 47 Ronin. Fue nuestro objetivo mantener y respetar las emociones y los temas fundamentales de la verdadera historia, pero viéndola a través de la lente que la hizo pertinente para el público contemporáneo", comenta el realizador. "El público mundial del cine actual habla en una lengua vernácula de fantasía, ciencia ficción y superhéroes. Para mí, la intención era tomar el Chushingura japonés y darle un amplio alcance internacional presentándolo de manera tal que utiliza esta nueva paleta hollywoodense". El film combina efectos especiales con impactantes secuencias de grandes batallas, como en muchos clásicos. "Es una película a la antigua".

Una boda y corto de Peugeot

Como lo anticipara El País, la llegada de Carl Rinsch a Montevideo tiene un motivo personal: el 30 de enero se casará con la modelo uruguaya Gabriela Rosés Bentancor, en una ceremonia civil que se celebrará en la Bodega Joanicó. El acto religioso se hará al día siguiente en la Iglesia de las Carmelitas, tras la cual se realizará una fiesta en La Hacienda. En los días previos a la boda, Rinsch estará ocupado en Montevideo en el rodaje de un corto publicitario para Peugeot.

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