Novedades: "Cada vez más cerca" recorre muchos géneros

Elvio Gandolfo analiza su último libro de ficción

El escritor y periodista Elvio Gandolfo lanzó al mercado un nuevo libro, "Cada vez más cerca", en el que compiló trabajos de ficción de distintas épocas y géneros, dando como resultado un atrapante material que lleva al lector de un sobresalto a otro.

Elvio Gandolfo y un gran libro con mucha fantasía.

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CARLOS REYES14 abr 2014

"En este libro recojo cuentos de muchas épocas que no estaban publicados en libros. Varios son de un libro que escribí hace un par de años, o sea que son muy nuevos, y otros son más viejos, de revistas, etc. El conjunto tiene un poco de todo: hay fantasía, ciencia ficción, policial, realismo, o sea que no transita un solo género. Fue editado en Córdoba, por una editorial que me sacó antes, The Book of Writers, que me gustó mucho cómo había quedado y entonces arreglé con ellos para publicar este libro", explicó a El País el escritor.

Consultado sobre cómo se enfrenta a escribir cuentos, en relación con otras formas de prosa, puntualiza: "En el caso cuentos, siempre es un desafío pesado, porque el cuento es difícil de manejar. Sobre todo que a mí me gusta el cuento muy libre, no atado a teorías tipo Edgar A. Poe u Horacio Quiroga. Y me gusta mucho eso también como lector. Yo he aprendido mucho más sobre la vida y la literatura de los cuentos que de las novelas. Aunque he leído muchísimas más novelas, como casi todo el mundo".

"La novela tiene algo como un paso lento, casi siempre aferrado a lo real, es raro que sea muy experimental. En cambio el cuento te metés y no sabés dónde terminás. Ese es el tipo de cuento que a mí me gusta mucho. De alguna manera creo que acá en este libro hay varios que tienen de eso".

Profundidad.

Gandolfo posee una prosa ágil y a la vez como muy pensada, que sorprende al lector no solamente por el devenir de los hechos argumentales, sino por los distintos juegos ficcionales, lugares de enunciación de los personales y, por supuesto, un humor inteligente que muchas veces está como latente.

"Temáticamente, por ejemplo, hay un cuento largo que se llama El tango y Tito Lamónica, donde hago una transposición. Es un homenaje a mis padres, que bailaban el tango, eran fanáticos. Este cuento me lo pidieron para un libro sobre tango. Me resultó muy largo, y muy interesante de hacer: es uno de los que más me gusta. Un caso distinto es Más bien bajo, sonriente, diminuto, es un retiro mental y espiritual: es una pintora que va mejorando la obra, y el personaje, que sería yo, va opinando".

"Después hay dos relatos cortos que se llaman, Pequeño y Grande. Los dos tienen que ver con Buenos Aires. Uno es sobre pequeñas moléculas infinitesimales (junto a las que un microbio sería gigantesco), que se meten en los seres humanos, y les cambian la vida. Lo tuercen un poquito. Y a veces lo matan. Pero no es por mala onda: es la función de ellos. A veces, si les gusta la persona, lo dejan vivir su vida".

"Y Grande vendría a ser un cadáver gigante, gigantesco, que hay debajo de Buenos Aires: en esa ciudad cada tanto hay derrumbes, o problemas con los subtes, que vos decís, `¿por qué pasó esto?` Y es que se movió un poquito, en realidad no es un cadáver, está medio vivo. Caballero estafador es un caso de estafa que me contaron una vez, que adorné mucho, es una estafa redondita, de la época en que todavía no había nada digital, que la plata era plata, no había cajeros, eso posibilitó la estafa".

En ese relato, por ejemplo, Gandolfo apela a la lucidez del lector, a través de una escritura llena de guiños, donde hurga en la personalidad de cada personaje. Diálogos agudos, cancheros, van desarrollando una trama cautivante, en la que se nota que cada frase fue producto de una intención bien clara. Como en toda buena prosa, el lector se encuentra a cada paso, no ya con los personajes, sino con el autor mismo. Esos elementos se descubren en otros de los cuentos, desde temáticas totalmente distintas. Desde asistir seguido al dentista para un tratamiento (con todo lo que eso puede significar), hasta alguien que es perseguido sin causa aparente.

"En general los cuentos los escribo más rápido que otros textos. Yo escribo mucha novela corta: La reina de las nieves, me llevó seis años, pero parece escrita de un saque. En los cuentos es más fácil que demore no más de 2 o 3 meses. Mi propósito, casi siempre, es que quede bien claro lo que quiero decir. Cuando no queda claro me saca de quicio", confiesa.

Técnica.

"Escribo por ataques, no tengo método, no escribo todos los días, siempre sueño con escribir una sola vez, una cosa larga, rápida, una novela larga, en dos meses y ganar un premio gigantesco", comenta risueño. Y agrega: "Lo importante es que estés enchufado: y eso está o no de acuerdo a cómo estés con el laburo, con tus familiares, si tenés una pareja. Depende. Un libro largo que estoy escribiendo, llegué a la mitad, 200 páginas, más o menos, y ahí pasó algo en mi vida personal, que me trancó un año y medio. Y hasta ahora no le pude agarrar de nuevo el ritmo, el tono. Para mí el tono es fundamental, tanto en lo largo como en lo corto. Cómo suena".

Cada vez más cerca lo editó Caballo Negro y está en algunas librerías de Montevideo.

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