Novela de Tom Rob Smith

De vuelta en la URSS

Policial inglés ubicado en la Rusia estalinista, cuyo protagonista es un asesino serial que se mueve en un entorno brutal, sombrío.

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Tom Rob Smith

Licenciado en Letras inglesas en Cambridge, Tom Rob Smith nació en Londres en 1979 y, tras haberse desempeñado como guionista para televisión, publicó a los 29 años El niño 44, novela policial que se ubicó en los primeros lugares de venta de su país, obtuvo varios premios y fue recién adaptada al cine con producción de Ridley Scott y dirección de Daniel Espinosa. Ni corto ni perezoso ante la súbita fama obtenida, Smith dio forma a una saga que integran otras dos novelas, El discurso secreto y Agente 6, aún sin traducir al castellano.

La historia de El niño 44 es protagonizada por el agente soviético Leo Demidov, miembro del Departamento de Seguridad del Estado, y se desarrolla en 1953, el año de la muerte de Stalin. Para su escritura, Smith confesó haberse inspirado en el asesino serial Andréi Chikatilo, un ruso nacido en 1936 y ejecutado en 1994 de un balazo en la nuca, conocido como El carnicero de Rostov (ciudad situada a 200 kilómetros de Moscú), quien tras ser detenido a comienzos de los 90 fue acusado de asesinar a 53 personas, la mayoría niños y mujeres jóvenes. Miope, víctima de una incierta impotencia, Chikatilo se recibió de maestro, se casó y fue padre de dos niñas. Despedido de la escuela donde trabajaba, se empleó luego en una fábrica en un cargo que le permitía una gran movilidad, por lo que en un principio fue muy difícil determinar su radio de acción. Según su espeluznante biografía, comenzó a matar en 1978, a los 42 años, y solo se detuvo cuando fue detenido.

Smith, sin embargo, ubicó a este siniestro personaje a principios de los 50 en un momento especialmente abrumador de la historia de la URSS, bajo el paranoico reinado de Stalin y cuando la población entera era vigilada por miles de agentes, uno de ellos el propio Demidov. El libro se divide en mitades bien definidas: la primera tiene a su protagonista en plena tarea de persecución de todo ser humano que pueda ser sospechoso de actividades antisoviéticas, en tanto la segunda se inicia cuando, tras ser obligado a vigilar a Raisa, su propia esposa, es separado de su cargo y enviado a un remoto pueblito como simple agente de policía.

Si bien la presencia del asesino serial recorre las dos historias, su armazón estrictamente policial se despliega en la última parte. Como buen guionista, Smith es un gran conocedor de los tiempos narrativos, en particular de aquellos que alimentan múltiples intrigas: sabe cuándo detenerse, cuándo cambiar de plano, cuándo hacer intervenir a un personaje supuestamente secundario, cuándo introducir un debate íntimo del protagonista central (en particular todo lo que rodea a la relación con su esposa y también con sus padres) olvidándose brevemente de las circunstancias externas. Y sabe fundamentalmente cómo mantener en vilo a sus lectores, revelando o negando pistas a cada página que pasa.

Pero la novela también carga con sus problemas, que se van agravando a medida que se acerca el desenlace. Es cierto que la situación que se vivía en la era estalinista era brutal, pero la atmósfera que Smith construye alrededor de sus criaturas, no por cruel o impiadosa, termina pareciéndose demasiado a una receta, y sus personajes caen una y otra vez en groseros maniqueísmos. Y a medida que avanza la trama, Demidov y Raisa comienzan a tomar dimensiones de súper héroes y a protagonizar situaciones absurdas, cuando no imposibles (o solo posibles en una pésima película de matiné). Por otra parte, una revelación que termina de alumbrarse en las últimas páginas no pasa de una antojadiza vuelta de tuerca, más atribuible a un libro de efectos que a una buena novela policial.

EL NIÑO 44, de Tom Rob Smith. Black Salamandra, 2015. Barcelona, 444 págs. Distribuye Gussi

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