TEXTOS

El color hasta agotarlo

LOS COLORES PRIMARIOS, de Alexander Theroux. La Bestia Equilátera, 2013. Buenos Aires, 286 págs.

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Daniel Mella28 mar 2014

Alexander Theroux (Massachusetts, 1939) es hermano del novelista y periodista Paul Theroux, cuya mayor popularidad quizás se deba, salvando las causas misteriosas que suelen asistir a estos casos, al hecho de que su literatura transita por formas más digeribles. Alexander, por su parte, tiene una larga y honorable carrera académica (Harvard, MIT, etc.) y una obra literaria idiosincrática, que corre por la avenida del así llamado experimentalismo. Con la lectura de Los colores primarios se hacen evidentes las causas de la admiración que provoca, más que nada dentro de la élite intelectual que percibe en sus textos apartados de toda intención imitativa y comercial un bien necesario y una piedra fundamental para que el edificio de la literatura no acabe por derrumbarse.

El libro consta de tres capítulos más bien extensos. Cada uno lleva el nombre del color al que está dedicado: el azul, el amarillo, el rojo, y en los tres se sigue el mismo procedimiento. Se habla del color hasta prácticamente agotarlo. El lector primero se asoma y luego se deja llevar por una cascada poética y erudita en la que el color es mirado, palpado, pesado, olido, recordado, analizado, cuestionado, vaciado, reinventado. Theroux, podría decirse, se dedica al arte del ensamblaje. Incluso en plena era Wikipedia, sorprende la cantidad de datos que hilvana, su calidad y el modo en que son puestos a resonar en la página para darles cuerpo y profundidad insospechados a estos colores tan comunes. La intención última -y el logro final, claro está- es usar los colores como excusa para hablar del mundo. Esa es la impresión: que uno ha acabado de recibir, insospechadamente, una lección de historia universal mezclada con biología, antropología, pintura, cine y política.

La traducción de Ariel Dilon es impecable, y vale citar el fragmento del comienzo para dar idea fiel de lo dicho más arriba y degustar el ritmo con que la palabra se mueve atravesada por una intención a un tiempo sutil y ambiciosa, de mano de un maestro: "El azul es un color misterioso, el tono de la enfermedad y la nobleza, el color más raro en el reino natural. Es el color de las profundidades ambiguas, de los cielos y, al mismo tiempo, de los abismos; azul es el color del lado de la sombra, el tinte de lo maravilloso y de lo inexplicable, del deseo, del conocimiento, del blue porn, las películas porno; del blue talk, que es hablar con crudeza; de la carne cruda, del bife jugoso, de la melancolía y de lo inesperado."

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