TRES LIBROS

Sanguinetti, Liscano y Hugo Vezzetti

El estadista apela a su amplio anecdotario, el escritor a sus recuerdos, y el historiador a las batallas ideológicas en el seno de las disciplinas de la salud mental.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Julio María Sanguinetti / Archivo El País

Memorias

RETRATOS DESDE LA MEMORIA, de Julio María Sanguinetti. Debate, 2015. Montevideo, 198 págs. Distribuye Penguin Random House.

El autor, Presidente de la República electo en dos oportunidades, relata entre muchas anécdotas un episodio con la actriz China Zorrilla. Ella lo elogiaba cada vez que podía. Entonces Sanguinetti le pregunta: "¿Por qué en lugar de tanto elogio, alguna vez no me votás?", para agregar: "Por cierto, nunca ocurrió, pero la amistad transitaba intacta por el mundo del arte y la confianza personal". El tono de esta anécdota define al libro. Son memorias donde predomina el trazo sutil, fino, acompañado de abundante información biográfica y de contexto. El anecdotario alcanza a figuras como Juan Carlos Onetti, Raúl Alfonsín, Deng Xiaoping, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Octavio Paz y José Cúneo, entre otros.

Literatura.

EL ESCRITOR Y EL OTRO, de Carlos Liscano. Planeta/Booklet, 2016. Montevideo, 206 págs. Distribuye Planeta.

A la pregunta ¿cómo me convertí en escritor?, Liscano responde con literatura, es decir con el arte de buscar respuestas a una única pregunta. Y lo hace recalando en cada paso, dolor, error, golpe o giro laborioso de esa construcción personal. El libro está escrito de forma llana, con textos breves de una cercanía que a veces asusta. De 2007, es ahora reeditado en la colección Booklet de bolsillo. El autor nació en Montevideo (1949) y entre sus libros destacan El informante, El furgón de los locos y La mansión del tirano.

Ideología.

PSIQUIATRÍA, PSICOANÁLISIS Y CULTURA COMUNISTA, Batallas ideológicas de la guerra fría, de Hugo Vezzetti. Siglo XXI, 2016. Buenos Aires, 290 págs. Distribuye América Latina.

Muchos creyeron que para ser un profesional respetado en la salud mental había que ser de izquierda, creencia que todavía persiste. Otros, menos ruidosos, entendían que se podía ser buen psiquiatra o psicoanalista al margen de la ideología. El debate histórico sobre la relación de estas disciplinas con la cultura marxista revolucionaria fue apasionado, radical, sectario, y se abrió hacia los planos intelectual, cultural y político. Hugo Vezzetti, en este magnífico trabajo, relata las luchas y fracturas de ese pasado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 60, y se adentra en la influencia que estos debates tuvieron en la Argentina. Dedica, por ejemplo, un capítulo a la "querella contra Bleger", ese juicio ideológico que la razón comunista hizo caer sobre el libro de José Bleger Psicoanálisis y dialéctica materialista (1958). El libro mostraba que el discurso psiquiátrico y la cultura comunista comenzaban a cambiar, algo que la ortodoxia del Partido Comunista Argentino consideró inaceptable, una desviación que había que disciplinar.

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