libro sobre martín aquino

El retorno del matrero

Nueva mirada al mítico delincuente oriental, puesto en su contexto.

Martín Aquino
Martín Aquino

Para saber quién era Martín Aquino conviene empezar por el segundo subtítulo, porque allí hay una "verdadera vida" más rigurosa que las habituales. El autor Hernández Desplats se apega a las fuentes, lo que le permite poner en duda, cuando no desmentir, muchas versiones legendarias sobre tal o cual momento de la vida del Matrero. Versiones acunadas por el gusto popular.

Ya más complejo, discutible y rico es el tema que señala el primer subtítulo: la coexistencia del impulso "civilizador" batllista en el medio capitalino y urbano con la "barbarie" caudillista en el campo profundo. Y las relaciones, oscilantes entre la tensión y la complicidad, entre lo civilizado y lo bárbaro, tanto en el bando gubernista como en el nacionalista. El autor sortea con éxito la tentación de poner buenos de un lado los blancos y malos del otro. También evita endiosar a Aquino.

Porque este matrero que podría haber sido primo de Florencio Sánchez de ser ciertas algunas versiones sobre quién fue su padre es un personaje bárbaro, como no puede ser de otro modo, por ser fruto de una situación de barbarie. A los catorce años pelea en la Guerra de 1904, primero del lado gubernista y luego del nacionalista. Al año siguiente, con quince, se enrola como guardia civil dejando la policía a los pocos meses: la frontera social entre policías y delincuentes era muy difusa en aquellos campos. Con diecinueve años Aquino empezará, con un robo y un asesinato, su vida de matrero.

La población temía a los matreros pero también, y a menudo más, a las policías violentas, mandadas por caudillos locales, cuya principal función era asegurar el triunfo de los candidatos colorados en pagos de mayoría blanca. Aquino, enemigo de esa fuerza brutal y represora, cosechó la admiración y el cobijo de mucha gente de campo, aunque no es improbable que unos cuantos le temieran: en un medio bárbaro la diferencia entre temor y respeto nunca queda muy clara.

Del lado de los caudillos blancos la conducta tampoco era ejemplar. El autor da cuenta de algunos casos de resistencia a la autoridad por parte de Nepomuceno Saravia lindantes con el levantamiento armado. Y esto importa, porque cuando Aquino que vivía en los pagos de Rincón de la Urbana, Cerro Largo, bajo identidad falsa fue abatido por la policía en 1917, Saravia, que tenía su estancia en esa zona, será acusado de haberlo cobijado a sabiendas.

Según el prólogo este libro fue publicado en primera edición en 2008. Acierta el prologuista, Dr. Tomás Sansón Corbo, al afirmar que "el libro está concebido desde la perspectiva del hombre de tierra adentro que reivindica, de manera empecinada, la patria chica como lugar de enunciación". Un gran mérito son las abundantes transcripciones de periódicos locales de Florida, Canelones, Lavalleja y Cerro Largo, principales escenarios de las andanzas de Aquino. Sin embargo podría reprochársele al autor cierta parquedad a la hora de formular hipótesis interpretativas sobre las fuentes. Pero el buceo al que invita, tanto en artículos de prensa como en actas judiciales, permite al lector atento sacar sus propias conclusiones.

Son de lamentar algunos pequeños errores gramaticales al inicio y también erratas en las citas documentales, sin que se indique si ya estaban en el original o se deben a una transcripción defectuosa.

MARTÍN AQUINO/Batllismo y barbarie/La verdadera historia del último matrero oriental, de Marcos Hernández Desplats. Ediciones de la Plaza, 2017 (reedición). Montevideo, 352 págs.

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