osiris rodríguez castillos (1925-1996)

Un rescate necesario

Valioso libro biográfico del poeta, compositor y cantor uruguayo de raíz nativista, tan querido como ninguneado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Osiris Rodríguez Castillos

En los ’50 y ’60, Osiris Rodríguez Castillos (1925-1996) tuvo gran popularidad como poeta, compositor, recitador y cantor de raíz nativista pero con un rigor artístico que no desmerecía a la sí llamada “poesía culta”. A casi dos décadas de la muerte del autor, la obra –junto con la vida de la que brotó– merecía ser rescatada del olvido.

El libro A la orilla del silencio. Vida y obra de Osiris Rodríguez Castillo repasa de modo casi exhaustivo su vida. Aborda la infancia en Sarandí del Yí, la influencia del padre y la madre en su carácter, su formación cultural y musical amplia y sólida (pero casi autodidacta), la juventud en Carmelo, sus parejas y todos los aspectos de su vivir, incluida su fugaz carrera como funcionario del SODRE, y alguna incursión fallida en el contrabando. Importa también el abordaje de los múltiples talentos del poeta y compositor –fue pianista, dibujante, tallista, artesano, luthier– que por períodos lo distrajeron de su labor poética, pero a veces lo ayudaron a paliar la pobreza, como las tallas en madera que vendió firmadas “Paco Mé”, para comer, pues para eso las vendía. El “casi” que matiza la exhaustividad del volumen se debe a lagunas en la documentación disponible y sobre todo a silencios y contradicciones del poeta a lo largo de su vida.

Aciertan los autores al no omitir los aspectos vidriosos de la vida que presentan. La incapacidad del Rodríguez Castillos para cumplir horarios fijos y ganarse el pan con otra cosa que no fuese su arte, por ejemplo, que lo llevó a no ser el mejor esposo o padre, en el sentido convencional del rol. Su altivez, que se agudiza durante los años de exilio interior dictatorial, continúa en su exilio en España y al volver al país, ya en la década de los ’90, lo llevó a cometer episodios de ninguneo y menoscabo público hacia autores como Ruben Lena, Washington Benavides o Aníbal Sampayo. Pero se contrapesan estos datos con un inteligente buceo en la soledad y el desamparo que debiera enfrentar el poeta, si no como justificación, al menos como explicación de sus actos. Los fragmentos de poemas y relatos que se insertan son generosos en su extensión y siempre vienen a cuento de lo que los autores pretenden argumentar.

Tres salvedades deben ser señaladas. Por un lado, en el manejo torrencial de datos y fuentes sobre el autor, a veces hay afirmaciones que no se fundamentan lo bastante, como la mención del Mal de Alzheimer como causa de los exabruptos del poeta en los últimos años, que aparece sin mayor explicación previa ni posterior (p. 452). En segundo lugar, el entusiasmo de los autores por la obra de su biografiado los lleva a adoptar un tono de elogio entusiasta innecesario, pues las fuentes que citan y los fragmentos de obra que transcriben ya son elogio suficiente y bien fundado. El tercer aspecto complementa un mérito arriba señalado: los textos citados dejan al lector con ganas de una antología de sus poemas y letras, pero los libros de Rodríguez Castillos están hace tiempo agotados. Los lectores ansiosos -sobre todo los nuevos- deberán esperar.

Este volumen hace patente la necesidad de reeditar la obra literaria y discográfica de Osoris Rodríguez Castillos, así como también de publicar, al menos en una antología, sus inéditos, y muy especialmente El libro de las cosas, poemario que escribiera en su exilio madrileño.

El diseño gráfico es excelente y las fotos incluidas ilustran muy bien lo que el texto plantea.

A LA ORILLA DEL SILENCIO: VIDA Y OBRA DE OSIRIS RODRÍGUEZ CASTILLOS, de Jorge Basilago y Guillermo Pellegrino. Cuatroesquinas, 2015. Montevideo, 472 págs.

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