reedición de gaito gazdánov

Un relato perturbador

Felicidad, muerte y destino desfilan en esta novela rusa desarrollada con una tenacidad típicamente rusa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gaito Gazdánov

EL ESPECTRO DE ALEKSANDR WOLF, de Gaito Gazdánov. El Acantilado, 2015. Barcelona, 147 págs. Distribuye Gussi.

Un hombre comienza a leer el cuento de un escritor inglés y queda estupefacto. Con detalles muy reconocibles, el autor cuenta la muerte que el lector le perpetró a un soldado en un lejano paraje de las estepas rusas, sin testigos, cuando tenía dieciséis años. El episodio lo ha perturbado durante buena parte de su vida y sucedió en medio de la guerra civil desatada por el golpe bolchevique. Ahora lleva su exilio en París y trabaja como periodista.

Es el comienzo de El espectro de Aleksandr Wolf, la novela más celebrada de Gaito Gazdánov (1903-1971), autor de una decena de novelas, relatos y ensayos literarios que le dieron un prestigio póstumo cuando su obra comenzó a publicarse en la ex Unión Soviética a partir de los años noventa. El destino de Gazdánov fue similar al del protagonista de su ficción. Peleó en el ejército del zar cuando era muy joven, debió huir a Crimea, malvivió en París con distintos oficios -fue taxista durante más de veinte años-, participó en la resistencia francesa contra los nazis y fue periodista en Munich. Hoy integra la galería de escritores de los países del Este, recuperados después de la caída de la cortina de hierro.

Si la novela arranca con misterio y una magnífica descripción de aquella muerte en el campo de guerra, el desarrollo de la trama cruza la investigación acerca de la verdadera identidad del escritor con una historia de amor fou parisina, y algunos personajes anodinos, no siempre bien justificados en la demora de la resolución del motivo central, que se anuda, poco a poco, a un tono lacónico, de reflexiones sobre la felicidad, la muerte, el destino, con una tenacidad típicamente rusa.

El armado de la novela exhibe su artificio, pero Gazdánov tiene una excelente prosa que desplaza el sentido de las secuencias por la orilla de sus intenciones especulativas, con un movimiento espiralado y envolvente. Es especialmente eficaz a la hora de reunir el sexo con la psicología, el carácter, las dudas existenciales, y si algunas veces roza lo previsible, nunca cierra el círculo de sus preocupaciones sobre la realidad.

El espectro de Aleksandr Wolf fue escrita en 1948, se conoció en español en 1955 traducida de una edición francesa, hubo una edición argentina de La bestia equilátera el año pasado, y ahora regresa desde España en una buena traducción directa del idioma ruso a cargo de María García Barris.

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