IV CENTENARIO CERVANTES

El Quijote uruguayo

En 1880 un diario montevideano publicó la primera edición en América del Sur.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Don Quijote, edición montevideana de 1880. Foto: Fernando Ponzetto

POCOS HAN tomado nota de la designación de Montevideo como Ciudad Cervantina, la cuarta detrás de Alcalá de Henares (España), Azul (Argentina) y Guanajuato (México), en un año donde los festejos por el 400 aniversario del fallecimiento de Cervantes, cumplido el pasado 22 de abril, colman todo el espacio cultural. Es curioso, pues no es un galardón más para la vitrina. Basta ver, por ejemplo, el Festival Cervantino que se realiza año a año en Guanajuato, un evento de proporciones inusuales que destila calidad, cantidad y, sobre todo, un movimiento turístico sorprendente, porque dineros públicos de todo el orbe hispano confluyen para convertir el evento en actos de goce exquisito, para públicos amplios. Montevideo tendrá en octubre un festival de danza y teatro en este marco. Es de esperar que sea el puntapié inicial para convertirlo, pronto, en el Guanajuato del sur.

Al margen del mérito que le corresponde al actual director del Centro Cultural de España en Montevideo, Ricardo Ramón Jarne, por el éxito de la gestión, oficializada en la ciudad de San Pablo en 2015, del mérito que tiene la ciudad, cuyo promedio de manifestaciones culturales per cápita está entre los más altos —sus calles llevan los nombres de los personajes de Cervantes— y de la larga tradición local que existe en la lectura crítica e interpretación del Quijote, casi todos han olvidado un hito que, de por sí, habría agilizado el trámite: la edición montevideana del Quijote impresa por el diario La Colonia Española en 1880, la primera completa realizada en América del Sur.

Tal como describe Diego N. González Gadea en el libro Cervantes en Uruguay (El Galeón, 2005) —volumen que merece ser recuperado en este año de amplios homenajes— la edición fue hallada por el investigador Arturo E. Xalambrí, quien estableció su condición de primera, desatando la polémica. Hasta entonces el galardón correspondía a la edición de Luis Ricardo Fors publicada en La Plata, Argentina, en 1904, que en realidad era "la primera edición ilustrada impresa en Sudamérica" explica González Gadea.

No fue un acto editorial descabellado, ni debe extrañar que la iniciativa surgiera en un diario. Los editores de La Colonia Española contaban con un público lector que daba con el tono de la obra. Sabían que gran parte del éxito del Quijote se debía a que podía ser disfrutado por un amplio registro de lectores. Era, además, un momento propicio: la reforma vareliana volcaba más y más lectores a la comunidad, crecía la prensa escrita, y se consolidaba la vida intelectual a través de revistas literarias y científicas.

La libería El Galeón, en su local de Plaza Independencia, ofrece en venta un ejemplar de este Quijote uruguayo, tomo 1 y 2, a U$S 650 dólares norteamericanos. Hojearlo, bajo la mirada atenta de su propietario Roberto Cataldo, es casi un sacrilegio: el papel cruje como biblia medieval, amarillento, frágil, pero nítido en sus tipos e impresión. Caminando unos pasos más hacia la Ciudad Vieja es posible encontrar en la libería Linardi y Risso de la calle Juan Carlos Gómez sólo el primer tomo a U$S 550 dólares, informa Álvaro Risso. En su portada, entre leves manchas, dice en tipos medianos: "Regalo á los suscritores de 'La Colonia Española'".

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