nuevo libro de philip ball

Mundos invisibles e irresistibles

Un recorrido científico y literario sobre aquellos mundos que aún no han sido revelados.

El experimento de Susumu Tachi
El experimento de Susumu Tachi
Philip Ball. Foto Turner
Philip Ball. Foto Turner

El camino del esoterismo y el de las ciencias es notoriamente divergente, pero el físico inglés Philip Ball halló un modo de presentar sus intercambios a lo largo de la historia sobre la preocupación común por la invisibilidad. El punto de partida es lo bastante amplio para permitirle recorrer los mitos de la antigüedad, las creencias alrededor de hadas y duendes, espectros y fantasmas, con sus irrupciones en la literatura y un curioso anecdotario de contactos con autores consagrados y hombres de ciencia. Bajo el concepto de lo invisible, la deriva del mundo de los espíritus a la exploración de muchos fenómenos naturales se desliza sin violencia: el magnetismo, las propiedades del aire y de la luz, las ondas de radio y electromagnéticas, los rayos X, los infrarrojos, la radiación, los adelantos de la óptica, el micro mundo de los gérmenes, bacterias y virus, la nanotecnología, las técnicas de camuflaje y las teorías de vanguardia en el campo de la física comparten si no la lectura de los fenómenos, la preocupación por descifrarlos y colocarlos al servicio de la humanidad.

Tan inobjetable como que el hombre convivió siempre con mundos ocultos es el afán de reunir las ciencias con el campo de la cultura en sus diferentes estadios. Desde hace unos cuantos años la divulgación científica se ha convertido en un género literario encaminado a recuperar la experiencia del asombro, más allá de la actitud mágica con que el público se relaciona con la tecnología, y estos ensayos ubican las búsquedas de la ciencia en la perspectiva epistemológica que abrió Thomas Kuhn en los años sesenta, con su libro La estructura de las revoluciones científicas: más que operar por acumulación de adelantos, operan por competencia de paradigmas que cumplen con las demandas de cada época histórica.

Philip Ball es editor de la revista Nature, químico y doctor en Física, autor de H2O: Biografía del agua y de Masa crítica, que mereció el premio Aventis en 2005. Su interés por las humanidades le permite pivotear entre muchas escenas del campo cultural y científico con una marcada inclinación hacia su área específica, de modo que en este libro despliega un rico anecdotario de experiencias frente a la invisibilidad.

Entre sus perfiles más interesantes recupera el mito de Giges, ancestro del rey Creso de Lidia, que narró Herodoto y reaparece en La República de Platón como ejemplo de que la invisibilidad arrastra un problema moral. En la primera versión Giges es el guardaespaldas de un rey que le ordena esconderse en la alcoba de la reina para contemplar su belleza, y descubierto por ella, le da la opción de matar al rey o ser ejecutado. En la segunda, es un pastor que en una grieta abierta en la tierra, descubre un anillo mágico que lo vuelve invisible, comete adulterio con la mujer del rey y se apodera del reino, lo que además de ser un antecedente de El señor de los anillos, de Tolkien, demostraría que el privilegio de la invisibilidad lleva inevitablemente a cometer toda clase de abusos sexuales, de dinero o de poder.

Otra deriva literaria es el tratamiento en escena del fantasma del padre de Hamlet, que Ball aborda a propósito de una recordada puesta del actor inglés David Garrick a mediados del siglo XVIII. Se discutía si el espectro del rey debía representarse en el escenario o debía permanecer invisible menos para Hamlet. Convencido de la segunda opción, Garrick mostró un horror tan convincente que su amigo Samuel Johnson comentó en broma: “bastaría para asustar al propio fantasma”. Lo que se reveló más tarde fue que un ingeniero le había fabricado una máquina hidráulica para levantarle los pelos de la nuca en el momento indicado. Y más curioso aún es que un eminente racionalista como Arthur Conan Doyle, ya consagrado como autor de la saga de Sherlock Holmes, se haya dejado engañar por dos adolescentes que en 1917 se retrataron rodeadas de hadas y lo indujeron no solo a creer en la prueba de su existencia, también a celebrarlo en un artículo para Strand Magazine en 1920. Ya en su vejez, las dos hermanas reconocieron que se trató de un experimento fotográfico y dada la celebridad de Conan Doyle no se atrevieron a destruir su entusiasmo. También W. B. Yeats creía en los duendes y más de un científico, concentrado en explorar los espectros de la luz, acariciaron la idea de revelar fenómenos que hasta entonces ocupaban a los espiritistas.

La irrupción de los estudios de Sigmund Freud sobre el inconsciente no encuentra en la visión de Ball más que una referencia aleatoria cuando aborda la condición invisible de la intimidad. Prefiere desplegar los experimentos en la óptica, desde las cámara oscura del siglo XVI, de la que se valieron varios pintores flamencos —un interesante documental titulado Tim’s Vermeer probaría que Johannes Vermeer pintó con esa técnica—, hasta los métodos con que el ingeniero electrónico Susumu Tachi viene fabricando ropa que vuelve invisible a las personas (pequeñas células de “retro-reflectum” proyectan sobre el frente la imagen posterior). Tachi también dirige la construcción de un rascacielos invisible en Corea del Sur: una torre de 460 metros de altura llamada Tower Infinity, desarrollada por la firma GDS Architects, de Estados Unidos, cuyo proyecto se encuentra aprobado. Se trata de un juego de bancos de LEDS colocados sobre la fachada, que lograría la invisibilidad desde ciertos ángulos.

El campo de experimentos en diferentes áreas del conocimiento es muy extenso y si Ball consigue interesar con una prosa de difusión bien respaldada, en muchos segmentos la información técnica supera la comprensión media del lector no iniciado en áreas científicas. La ausencia de una tesis central da al libro un carácter híbrido y algo disperso, capaz de satisfacer a los espíritus curiosos con el tono de una miscelánea por el vasto campo de las ciencias y un recorrido por las sucesivas creencias en los mundos que han sido invisibles y los que aún permanecen sin revelar.

EL PELIGROSO ENCANTO DE LO INVISIBLE, de Philip Ball. Turner Noema, 2016. Madrid, 385 págs. Distribuye Océano.

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