novela de joyce carol oates

La hora del suspenso

Nuevo ejercicio de la autora norteamericana, un texto que se las trae.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Joyce Carol Oates

La neoyorquina Joyce Carol Oates (n. 1938) es una de las autoras estadounidenses más prolíficas, al punto de ser comparada con esa máquina de escribir llamada Stephen King. Que ese hecho no le pasa desapercibido queda patente en Rey de Picas, subtitulada "Una novela de suspense", ejercicio que podría catalogarse de menor, incluso si se atienden los comentarios de solapa con que se la "promociona", como decir que es "una lectura de verano perfecta" (lápida refrescante si las hay) o que en ella "aparecen destellos semejantes a Stephen King" (que establece clarito quién es el Maestro).

El protagonista, Andrew J. Rush, es un exitoso autor de thrillers en los que se termina premiando a los buenos y castigando a los malos, vive con holgura y está casado con la típica esposa de escritor que se posterga por él. Tiene un sótano, sin embargo. Allí guarda ejemplares de las novelas que publica bajo el nombre "Rey de Picas", que más que pseudónimo esconde un heterónimo y más que eso una doble personalidad o en todo caso un individuo muy fragmentado. En esas novelas el bien no gana, el morbo manda, y él es auténtico. Cualquier parecido con La mitad oscura de Stephen King es buscado. Esa existencia en la que su mayor aliado profesional y económico y a la vez su mayor enemigo emocional es él mismo se ve alterada cuando una solitaria mujer, C.W. Haider, lo demanda por robo y plagio, desencadenando en este hombre dividido un comportamiento más de Señor Hyde que de Doctor Jekyll. Cualquier parecido con Misery de King también es premeditado.

Más allá de la forma un tanto apresurada y con algún que otro deus ex machina con que se resuelve la historia, Rey de Picas tiene varias puntas interesantes. Habla de las influencias, envidias, rivalidades, admiraciones —explícitos o no— entre escritores; la paradoja entre la intimidad del acto de escritura y la vidriera exhibicionista de la industria del libro; la salud mental del artista y su mundo privado; la página en blanco; los criterios para evaluar la escritura según la hagan hombres o mujeres; la incidencia de la "corrección política" en el arte; la incorporación del pseudónimo como herramienta de catarsis (no olvidar que la autora, al igual que King, ha echado mano de ese recurso); etc.

Por momentos el homenaje a King parece teñirse de una cauta ironía y el lector puede preguntarse si no se está burlando un poco de él y de su aureola, pero en el conjunto de esta divertida novela de suspenso y metaficción parece sincero y justificado.

REY DE PICAS, de Joyce Carol Oates. Alfaguara, 2016. Madrid, 229 págs. Trad. de José Luis López Muñoz. Distribuye Penguin Random House.

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