TEXTO de joaquin mattos omar

Hombre que pierde su sombra

A partir de una cita del poeta peruano César Vallejo, presenta la historia como si fuera una noticia de prensa.

Renzo Vayra
Renzo Vayra

JOAQUÍN MATTOS OMAR

el que perdió su sombra en un incendio...
                                                      César Vallejo

UN HOMBRE perdió su sombra en un incendio, y en este momento se halla encerrado por voluntad propia en su apartamento, donde permanece casi a oscuras, sin querer recibir prácticamente a nadie, y sintiéndose, según sus propias palabras, "profundamente asombrado".

La policía, entretanto, desarrolla una investigación tendiente a dar con el paradero del espectro.

Un hecho ocurrió el martes por la tarde, durante el incendio que sufrió el edificio residencial El Molusco, en esta ciudad, y que sólo causó ligeras ruinas en un sector del mismo, gracias a la oportuna intervención del cuerpo de bomberos, que tampoco permitió víctimas.

El sujeto, un joven estudiante universitario, contó que cuando el fuego apareció en su apartamento —localizado en el cuarto piso del susodicho edificio— su sombra perdió el control de los nervios y empezó a instarlo para que saltaran por la ventana. "Me negué a hacerlo", agregó, "porque consideré que la situación no justificaba una solución de tal extremo". Luego explicó que la sombra se desesperó entonces en grado sumo y que de pronto, con una presteza que no le dio lugar a él para impedirlo, la vio desprenderse de su lado y arrojarse por la ventana.

Fueron muchos los testigos que la vieron caer. Uno de ellos declaró: "Fue una visión bellísima. Más que caer, diría que se posó suavemente sobre el pavimento, como la más fina de las panteras. De inmediato emprendió carrera hacia la esquina; se movía con la depurada plasticidad de un mimo, pero era más veloz. En un instante fue devorada por la esquina y no la vi más".

La policía ha informado que las pesquisas adelantadas no han arrojado, hasta la fecha, ningún resultado positivo, pues si bien se llegó incluso a capturar a tres individuos bajo la sospecha de haber raptado a la sombra, no se les pudo finalmente comprobar nada. Uno de ellos, identificado como Ricardo de Cuba, fue sorprendido con dieciséis sombras, por lo que se pensó que era un maniático dedicado a la colección de éstas, pero luego se logró establecer que ellas correspondían a las dieciséis personalidades de que estaba dotado el misterioso implicado. Otro, cuyo nombre no fue suministrado, fue hallado con dos sombras, pero ninguna era tampoco la buscada, ya que esta vez se trataba de la propia sombra del sospechoso y de la sombra de su propia muerte que, según se dijo, lo ha acompañado siempre. Y el tercero, cuya identidad tampoco se indicó, fue encontrado también con una sombra de más, pero era la sombra de una infamia que el tipo había cometido en su juventud.

No obstante, la Policía ha insistido que no cejará un ápice en su búsqueda. Así lo ha hecho saber el comandante de esa institución, quien sobre el particular precisó: "Personalmente lo he asumido como un reto". Y añadió: "Este caso ha llegado a obsesionarme tanto, que ya no sé si soy yo quien persigue a la sombra o si es ésta quien me persigue a mí".

Tal empeño y diligencia han servido por lo menos para llevar un poco de esperanza al joven estudiante que se niega a abandonar el asilo que ha encontrado en su propio apartamento, hasta tanto no recupere su sombra, pues cree que en la calle la gente lo miraría como un monstruo. Ciertamente, el joven se halla tan afectado por su desgracia que sus amigos más íntimos, que son de los pocos que pueden visitarlo, al ser consultados por este redactor, dijeron lo siguiente: "Hemos terminado por pensar que quien se perdió, en realidad, fue él mismo, de modo que es con su sombra con quien hablamos casi a diario en la penumbra de su apartamento".

Al cierre de esta edición, una fuente policial informó que a última hora se había logrado un nuevo indicio en la investigación, pues un ciudadano que pidió no divulgar su nombre, declaró haber visto, en un callejón del centro de la ciudad, "la sombra de la sombra".

El autor.

JOAQUÍN MATTOS OMAR (Santa Marta, Colombia, 1960) es poeta, narrador y periodista. El texto que aquí se reproduce, "Hombre que pierde su sombra en un incendio", parte de una cita del poeta peruano César Vallejo y presenta su historia como si fuera una noticia de prensa. Publicado por primera vez en El comején (Barranquilla, 1985) y firmado con el seudónimo Joe King, fue reproducido en la compilación Antología de lecturas amenas de Darío Jaramillo Agudelo (Panamericana Editorial, 1997), de donde se tomó el texto.

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