SOBRE LUCE FABBRI, poeta y anarquista

Biografía de una amistad

“El foco del anarquismo (lo que las nuevas generaciones olvidan) es la transformación cotidiana del poder; es la creencia de que es posible que entre las personas no haya poder”  le cuenta Fabbri a la historiadora Margareth Rago, autora de una biografía sobre la pensadora anarquista ítalo-uruguaya.

Luce Fabbri, dibujo de Ombú

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Daniel Velosovie jun 27 2014 04:04

MARGARETH RAGO es una historiadora brasileña de la Universidad Estadual de Campinas, San Pablo, que ha escrito varios libros inspirados en las ideas del filósofo francés Michel Foucault, en los que aborda temas como la historia de la prostitución en la ciudad de San Pablo, las mujeres anarquistas o el movimiento feminista. Rago es además la autora de la biografía de la pensadora italiana Luce Fabbri de Cressatti (1908 - 2000), titulado Entre la historia y la libertad: Luce Fabbri y el anarquismo contemporáneo, editada en 2002 por Editorial Nordan-Comunidad.

Luce Fabbri y su familia encontraron refugio en Uruguay en 1929, huyendo de la persecución del régimen fascista de Benito Mussolini. Su padre, Luigi Fabbri, quien murió en Montevideo en 1935, fue uno de los más importantes pensadores anarquistas de su época. En Uruguay Luce se dedicó a la docencia, llegando a ocupar la Cátedra de Literatura Italiana en la Universidad de la República. De incesante producción intelectual, publicó varios libros, dirigió la revista Studi Sociali de 1935 a 1945, escribió decenas de artículos y fue fundadora de la revista Opción Libertaria.

Para escribir su libro, la historiadora Margaret Rago frecuentó a Luce Fabbri durante cinco años. De esa convivencia no sólo surgió una historia de vida, lucha y sacrificio, sino también una gran amistad entre ambas mujeres.

ANARQUISTA Y MUJER

En Montevideo, en un bar de Comercio y Ocho de Octubre, cerca de la calle Rousseau, donde vivió por muchos años Luce Fabbri, pregunto a Margareth Rago cómo conoció a la pensadora italiana y porqué, como historiadora, eligió estudiar a las mujeres anarquistas.

"La conocí en 1992", en Brasil, “en un evento que se llamaba 'Pensamiento libertario internacional', en la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, una universidad con una historia de resistencia política muy fuerte a la dictadura militar. En ese evento había gente de Uruguay, Argentina, Francia, Italia, España y Estados Unidos”. Rago había sido invitada a integrar una mesa redonda para hablar sobre las mujeres anarquistas. Relata que cuando estaba hablando, “entre el público estaba una señora de ochenta y cuatro años que asentía lo que yo iba diciendo. Era Luce Fabbri que me estaba escuchando, pero yo no lo sabía”. Cuando terminó la charla unos amigos le dijeron que esa señora era Luce Fabbri, de Uruguay. “Qué vergüenza que sentí”, recuerda. Se acercó hasta Luce y le dijo: “yo debería estar escuchándola y no al revés”. Le preguntó a Luce si podía escribir su biografía, a lo que la pensadora italiana contestó: “No, yo no soy importante”. Sin embargo Rago consiguió convencerla y a partir de 1995 viajó todos los años a Montevideo para trabajar en la biografía. La historiadora brasileña se quedaba en su casa: “así empezamos más que un trabajo científico una gran amistad; pero fueron necesarios muchos años ya que se necesita tiempo para hacer una biografía, porque las personas no te abren las puertas tan fácil. Simbólicamente yo llegué a su habitación en el cuarto año, al final del trabajo. Allí Luce abrió gavetas con cartas y descubrí que escribía poemas. Hacía años que la conocía y recién ahí me habló de su poesía. Creo que si me hubiera quedado más tiempo hubiera descubierto más cosas”, dice Rago.

FOUCAULT EN LA SANGRE

En su libro Entre la historia y la libertad cuenta la importancia que tuvo para ella descubrir al filósofo francés Michel Foucault a principios de los setenta y como ello le llevó a cambiar su mirada sobre la historia. Pregunto si el libro sobre Luce está basado en esas ideas y si está relacionado con la elección de escribir sobre ella también. “Sí, todos mis libros y también el de Luce”. En parte ello se debe a la gran influencia que tiene el filósofo en Brasil. “Los franceses no comprenden porque tiene tanto éxito en mi país”, dice. Explica que a comienzos de los setenta “había terminado de estudiar historia y me encontraba perdida, porque en esa disciplina tú trabajas con muchos documentos ¿Pero qué haces con ellos? ¿Cómo los organizas? ¿Cómo estructuras una narrativa?”. Entonces se decidió a estudiar filosofía en la Universidad de San Pablo. “En ese momento encontré a Foucault; claro, no lo encontré en las clases, lo encontré entre los estudiantes, en algunos profesores, y de una manera marginal”. Foucault, que dio clases en Brasil en seis oportunidades, estaba empezando a ser conocido en ese país. “Nosotros lo descubrimos pero no sólo en Brasil, en todo el mundo, por su teoría del poder. Él decía que el poder no es algo que está allá y nosotros acá, sino que está diseminado por la sociedad. Por ejemplo, el Estado es posible porque las redes de poder, que están debajo, lo sustentan”, explica.
Para la historiadora, que empezaba a estudiar el anarquismo, fue fundamental, porque “el foco del anarquismo (lo que las nuevas generaciones olvidan) es la transformación cotidiana del poder; es la creencia de que es posible que entre las personas no haya poder”, afirma.

¿Qué elementos teóricos tomó de Michel Foucault?: “Creo que nos dio las claves analíticas para pensar la cuestión del poder, pero también nos dio muchas otras, por ejemplo su concepción de la historia es muy diferente. Foucault cuestionó la idea de que se puede mirar el pasado como una línea recta y que es importante pensar la ruptura. La historia está hecha mucho más de ruptura que de continuidad”. La historiadora dice que el filósofo francés mostró “que tendríamos que ver a la antigüedad con otra mirada, porque no hay una continuidad con lo que somos”. Estos elementos, explica, “me parecieron una clave importante para leer la historia de Luce Fabbri”.

CRUCE DE CAMINOS

La historiadora comenzó su trabajo en 1995 y terminó en 2000 con la publicación del libro Entre la historia y la libertad. Tuvo la suerte de que casi todo el material bibliográfico estaba en poder de su biografiada. “En la casa de Luce había muchos libros y muchos textos para catalogar; fue un trabajo enorme, pero finalmente toda esa información está en el libro. Además tuve que transcribir cuatrocientas páginas de entrevistas”.

En su libro describe a Luce Fabbri como una mujer con una participación política constante. Pregunto si eso lo heredó de su padre y de Errico Malatesta, el pensador anarquista italiano que fue como un abuelo para ella. “Era muy apegada a su padre y como vivió en ese medio se volvió militante. También creo que la cuestión de la huida del fascismo reforzó los vínculos familiares y por otro lado las condiciones históricas empujaron a la familia hacia una resistencia más activa. A eso se sumó que Luce tenía una formación intelectual muy sólida. Ella había estudiado en los años veinte en la Universidad de Bolonia”, señala.

Margareth Rago sostiene que en la pensadora italiana ella encontró “una abuela y además una abuela italiana. Luce por su parte encontró a la nieta ideológica; fue un encuentro. Hay una palabra que define esto, "serendipity", que significa encuentro, conjunción de fuerzas que hacen un proceso creativo”.

Pregunto si piensa escribir algún libro más sobre Luce Fabbri: “No, no creo que tenga energía para escribir más; ya reuní todas sus obras, ya hice ese trabajo. Pero todavía se puede hacer mucho más; pienso que apenas empecé”, afirma. Agrega que Luce Fabbri “me transmitió una experiencia, una cultura, una práctica política y sus reflexiones. Pienso que otros tienen que continuar, porque para mí es un poco doloroso, porque fue una relación viva”, concluye la historiadora.

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