uruguayos y chilenos al rescate de Shackleton

Los héroes que llegaron del frío

Se cumplen 100 años de los intentos de rescate del británico Ernest Shackleton, varado en los hielos antárticos, mientras caen algunos mitos sobre el famoso explorador anglosajón.

El Endurance atrapado por el hielo
El Endurance atrapado por el hielo
Partiendo de Isla Elefante en busca de ayuda
Partiendo de Isla Elefante en busca de ayuda
Ernst Schakleton
Ernst Schakleton

EL INVIERNO DE 1916 avanzaba y ya se habían realizado tres intentos de rescatar a los hombres del explorador Ernest Shackleton que habían quedado varados en la isla Elefante, en la Antártida. Uno de esos intentos lo protagonizó Uruguay cuando envió un barco en auxilio de los náufragos pero el hielo que rodeaba la isla impidió el rescate. Hasta que la suerte acompañó el cuarto intento y los marinos pudieron ser rescatados por una expedición que envió Chile al mando del marino Luis Pardo Villalón, conocido en ese país como “Piloto Pardo”. Sin embargo esta historia, contada por el propio Shackleton a la prensa de la época y luego en un par de libros, nada dice del rol del piloto chileno que gracias al conocimiento que tenía de aquellos mares condujo su pequeño barco hasta la isla Elefante.

El historiador Nelson Llanos ha estudiado cómo se omitió en la prensa anglosajona esta participación en el rescate de los expedicionarios, y cual fue el rol de Shackleton en dicha omisión.

A CRUZAR LA ANTÁRTIDA.

Ernest Shackleton, explorador británico de origen irlandés, se incorporó a la expedición que había zarpado de Inglaterra a bordo del Endurance el 8 de agosto de 1914 con el objetivo de cruzar la Antártida de un extremo al otro, desde el Mar de Weddell hasta el Mar de Ross, frente a Australia. Shackleton ya había integrado en 1908 la expedición Nimrod al Polo Sur y había quedado a sólo 180 km. de alcanzarlo. Cuando el noruego Roald Amundsen logró la hazaña de llegar a ese polo el 14 de diciembre de 1911, a Shackleton sólo le quedó el reto de ser el primer hombre en cruzar el continente antártico. Otra vez más la suerte no estaría con él ya que en enero de 1915 cuando intentaba llegar a la costa antártica, su barco quedó atrapado por el hielo. La tripulación debió pasar el invierno en condiciones de frío extremo esperando que el Endurance consiguiera liberarse, cosa que no ocurrió, ya que la embarcación no resistió la presión del hielo y, tras ser aplastada, se hundió.

Viendo arruinados sus planes Shackleton optó por llevar a su tripulación de regreso a sus hogares. Durante días avanzaron por el hielo flotante arrastrando los botes salvavidas hacia el norte, tratando de acercarse a alguna isla antártica para desde allí buscar ayuda. Al ver que sus hombres estaban agotados por el esfuerzo, Shackleton ordenó que montaran un campamento. Luego de permanecer allí por varias semanas, el hielo de la banquisa comenzó a quebrarse y así pudieron lanzar los botes al agua. Después de remar sin parar durante siete días, padeciendo frío y hambre, la tripulación consiguió llegar el 15 de abril de 1916 a la isla Elefante. Por fin pisaban tierra firme tras dieciséis meses de deriva sobre el hielo. Como la isla estaba fuera de las rutas marítimas la posibilidad de un rescate era casi nula. Entonces Shackleton escogió a cinco de sus hombres y partió en uno de los botes hacia las islas Georgias del Sur. Tras navegar 1.500 kilómetros en uno de los océanos más bravos del mundo alcanzaron las escarpadas islas. Pero aún no estaban a salvo. Los exhaustos marinos todavía debieron recorrer cuarenta kilómetros por tierra para llegar a un puerto ballenero donde consiguieron auxilio. Días más tarde en un pequeño vapor Shackleton intentará rescatar a los hombres que habían quedado en la Isla Elefante, pero el hielo se lo impedirá.

Sin rendirse, viajó a las islas Malvinas y desde allí envió un pedido de socorro. Pero Gran Bretaña, inmersa en la Primera Guerra Mundial, no pudo ayudarlo. Entonces solicitó ayuda al gobierno uruguayo, y este envió en junio de 1916 al pesquero Instituto de Pesca Nº 1 al mando del Teniente de navío Ruperto Elichiribehety. La expedición estará muy cerca de salvar a los náufragos, pero el hielo una vez más se interpondrá.

Desesperado, Shackleton viajó a Punta Arenas, en Chile, y consiguió por intermedio de la masonería, a la cual pertenecía, arrendar una goleta, la Emma. Sin embargo con ella tampoco logró el salvataje. Incluso los témpanos dañaron la embarcación y tuvo que volver al sur chileno.

Chile le facilitó un nuevo navío, la escampavía Yelcho, que al mando del Piloto Pardo y gracias a que el hielo se había retirado frente a la Isla Elefante, conseguirá liberar a los náufragos el 30 de agosto de 1916.

FUERA DE LA FOTO.

El historiador Nelson Llanos de la Universidad de Ohio investigó cómo la prensa estadounidense y británica informó sobre el rescate de la tripulación de Shackleton, y sobre cómo omitió referirse a la figura del Piloto Pardo. Llano utilizó como fuentes los periódicos de Estados Unidos, The New York Times y Washington Post, y los británicos Times y Daily Mirror, entre otros. En los diarios encontró que “se destaca bastante el rol que jugó Uruguay al intentar rescatar a la tripulación, sobre todo porque el Reino Unido, que estaba en plena Guerra Mundial, no hacía tantos esfuerzos para rescatarlos como así lo hizo Uruguay y Chile”.

Sobre el marino chileno descubrió que “de un total de ciento veinte artículos recopilados de la prensa anglosajona, cinco mencionan el nombre del Piloto Pardo: cuatro estadounidenses y uno británico”. Llano contó que sólo en una nota del Chicago Tribune se destaca al piloto “como el artífice del rescate”. En esa nota el propio Shackleton “reconoce que sus hombres fueron rescatados por Pardo”. Sin embargo al poco tiempo de dejar Chile el explorador dejó de mencionar al capitán de la Yelcho. Nelson Llano no tiene dudas: “esa tendencia de la prensa anglosajona de minimizar la actuación del Piloto Pardo es en gran parte responsabilidad del propio Shackleton”.

El historiador explicó que el diario personal del explorador en un comienzo “reconoce que Pardo tenía gran habilidad para navegar y que este fue el responsable del rescate”, sin embargo más adelante comienza a omitir al marino chileno y en cambio escribe vagamente en plural “nosotros rescatamos a la tripulación". En realidad no dice "que era un pasajero más en la Yelcho”. Llano explica que esta omisión “ha sobrevivido a lo largo de los años en la historiografía anglosajona” sobre todo porque esta utiliza como fuentes las obras que el explorador publicó luego de la Primera Guerra Mundial y que “van a ser la base de los libros que vendrán durante todo el siglo XX”. En South, el libro donde relata su desafortunado viaje de exploración, Shackleton mencionará al Piloto Pardo, “pero sólo en la introducción y en apenas dos líneas”.

Llanos siguió el rastro de esta exclusión en muchos de los libros que en los últimos años se han publicado sobre Shackleton y en ellos no encontró ni una mención sobre Pardo, salvo en el libro Shackleton: By Endurance We Conquer, de Michael Smith, de 2014. “Es un libro diferente a todos, donde el autor trata de desmitificar la figura de Shackleton y aparece la figura de Pardo, no sólo una vez, sino que muchas veces”. Allí se afirma que Pardo comandaba la Yelcho “y que Shackleton iba sólo como pasajero; es más, el autor duda de la capacidad como navegante de Shackleton y de sus condiciones de liderazgo, que es lo que siempre se ha destacado del explorador”, concluyó el historiador.

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