Nuevo libro de Gay Talese

Gran espía de la intimidad

La increíble historia de un mirón, propietario de un motel en Colorado, que observó durante décadas a miles de sus clientes haciendo el amor, sin ser descubierto jamás. Hasta que decidió contar todo, sin ocultarse.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gay Talese (foto Joyce Tenneson)

El protagonista del libro El motel del voyeur es el mirón Gerald Foos, dueño de un motel en Colorado que espió a sus clientes durante más de 30 años cuando tenían sexo en la intimidad de sus dormitorios. Foos llevó un diario con minuciosas anotaciones sobre las costumbres, vestimenta y comportamiento de sus miles de “víctimas”. Gay Talese, autor de la extensa crónica, fue invitado en 1980 a una de esas sesiones de “espionaje” porque el mirón quería contar su historia. Sin revelarse, claro. El legendario periodista se negó a contar el caso ocultando las identidades, y el asunto se congeló. Foos le siguió enviando extractos de sus diarios y mantuvieron una correspondencia. Tres décadas después del primer encuentro, hace poquitos años, Talese recibió la autorización del propio Foos para hacer pública su identidad. Contó parte en el semanario The New Yorker (abril 2016), y luego de forma extensa y con datos inéditos en el libro que ahora llega traducido, El motel del voyeur.

El mirón registró de forma minuciosa las costumbres sexuales de parejas felices, aburridas, infelices, también observó tríos, grupos, gente solitaria o parejas adúlteras, pues los seguía luego hasta sus respectivas casas. Vio actos normales, insólitos y aberrantes. Los espió en el baño, cuando comían en la cama y se limpiaban la grasa de sus manos en las frazadas, cuando miraban televisión o discutían. Talese intercala en El motel del voyeur citas del diario sin abusar ni repetir, destacando aquellas que podrían llegar a tener cierto interés sociológico o antropológico. Por ejemplo las que refieren a los cambios de costumbres a lo largo de estas décadas, evidente en el aumento de parejas interraciales o gay que ya no precisaban ocultar su condición. U otras referidas al compromiso emocional: "Por desgracia, la mayoría de los hombres que he observado se preocupan más por su propio placer que por el de las mujeres. Hay mucho menos amor emocional que amor físico. Las lesbianas, por el contrario, son mejores amantes entre sí; saben lo que quiere su compañera, y casi siempre existe una proximidad emocional que un hombre nunca puede alcanzar. Más ternura, más consideración y comprensión de los sentimientos del otro, etcétera".

El motel del voyeur conmoverá a los admiradores de Talese, esos que lo conocen por clásicos como La mujer de tu prójimo (sobre las costumbres sexuales de los norteamericanos), El reino y el poder (sobre la dinastía propietaria del diario The New York Times) o Honrarás a tu padre (sobre la mafia, material que inspiró la serie Los Soprano). Pero no tanto al lector común. Es un libro incómodo que lo dejará atrapado entre dos fuerzas poderosas: una que lo lleva a leer compulsivamente el libro en plan mirón desinhibido, y otra que le dirá que tire el libro por la ventana, por indecente. Porque Talese juega con la mente del lector, lo convierte en otro mirón, lo coloca cerca de las parejas desnudas y lo sumerge en el universo perverso –a veces bizarro, grotesco, pero siempre ambiguo- que rodeaba a Foos. Un mundo donde la frontera entre la cordura y la insanía es y será siempre demasiado tenue. Y eso mete miedo, sobre todo cuando Talese intenta "explicar" lo que pasa dentro de la cabeza de Foos y fracasa de forma rotunda.

Otro tema es el de la veracidad del relato. Talese advierte que Foos es un cronista inexacto, que confunde fechas o aporta hechos que luego no pueden ser verificados. Por ejemplo el caso del asesinato de una chica mientras espiaba. Los registros policiales o forenses de la época no lograron confirmarlo, a pesar de que el diario registra la intervención de la policía tras el “hallazgo” del cadáver por parte de la mucama. Pero este caso, que aparece tarde en el texto, no merma la credibilidad de la historia. Quizá porque lo que importa no es tanto la verificación de los datos, la certeza absoluta o la integridad de un mirón que, por definición, es un ser miserable. Lo que en realidad interesa es el caso con sus complejidades, ambigüedades e inmundicias, los rituales cotidianos para subir y bajar de los punto de observación, la asignación de las habitaciones precisas para las parejas más bellas (Foos prefería a los más lindos), las complicidades insólitas que lo ayudaron en el proceso, y la obsesión descomunal por continuar el plan sin que nadie jamás haya logrado descubrirlo, espiando durante décadas a razón de 300 por año. 

El libro contiene abundante material y fotos de distintas épocas, todo sostenido por la maestría narrativa de un grande. Y aún así, sobre el final, luego de tantos engaños, descripción de orgasmos y semen volando, al lector crítico le aparece en su cabeza la gran pregunta: ¿era necesario un libro? ¿El tema merecía semejante esfuerzo, el tiempo que le dedicamos, y el gasto de dinero? Quizá habría alcanzado con el artículo del New Yorker. Pero para eso hay que leer inglés.

EL MOTEL DEL VOYEUR, de Gay Talese. Alfaguara, 2017. Buenos Aires, 228 págs. Traducción de Damia Alou. Distribuye Penguin Random House.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)