POESÍA

Gatos

Hay muchos seres humanos que tienen por amo a un gato. Y algunos de esos humanos les escriben poesía.

Ernesto y Fito (foto Sergio Altesor)
Ernesto y Fito (foto Sergio Altesor)
Lord Sandwich (foto Ioram Melcer)
Lord Sandwich (foto Ioram Melcer)
Tito (foto Daniel Mella)
Tito (foto Daniel Mella)
Rebolito (foto Mercedes Estramil)
Rebolito (foto Mercedes Estramil)
Sugus (foto Vera von Kreutzbruck)
Sugus (foto Vera von Kreutzbruck)
Agripina
Agripina
Cleopatra (foto László Erdélyi)
Cleopatra (foto László Erdélyi)
Benito (foto Susana Yaquinta)
Benito (foto Susana Yaquinta)

Soy gato.
​Con más precisión: soy gato doméstico,
​carezco de instinto depredador.
​Entre siesta y siesta
me alimento de comida enlatada.
A veces me atrevo a salir a la calle
con algo de miedo felino
pero confiado en que tengo siete vidas.
Soy gato y sueño que escribo estas líneas
mientras soy gato.
En cierto modo soy también estas líneas.

***

Cuando un gato se mueve
​parece que nunca hubiera estado quieto.
​Cuando un gato está inmóvil
​parece que le fuera negado el movimiento.
​Mientras juega, el gato pide música.
​Dormido o al acecho, el gato es el silencio mismo.

***

Aletargados en perpetua siesta
​después de inconfesables andanzas nocturnas,
​desentendidos o alertas,
los gatos están en la casa para ser consentidos,
para dejarse amar indiferentes.
Dios hizo los gatos para que hombres y mujeres aprendan a estar solos.

***

                                     
Sabiduría del gato:
​hacer pereza todo el día sin llegar nunca al tedio.
​Materialización del gato:
cuando el gato se convierte en materia, saca las uñas.
Astucia del gato:
fingir que es un animal doméstico.
Silencio del gato:
los gatos guardan todos los secretos de la noche.
Misterios del gato:
todo en el gato es misterioso.

***

Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia
entonces se convierte en gato.

***

Unos encarnan a Dios en un gato y profesan el gateísmo.
​Otros creen que cada gato es un Dios y son gatólatras.
Unos y otros ven un lado de la misma moneda.
Todos ignoran que Dios duerme la siesta
desde toda la eternidad
y que los gatos de esta tierra
son dioses mientras duermen.

***

Palabras para hablar de los gatos:
​no hay palabras para hablar de los gatos.
​Las palabras no abarcan a los gatos.
​Los gatos son indiferentes
con los seres que hablan.
Un ladrido puede molestarlos
y un estruendo asusta a los gatos.
Pero los gatos no oyen las palabras,
no les interesa nada que pueda decirse con palabras.
¿Para qué las palabras si hay olfato,
para qué las palabras
si es posible el silencio?

***

Ser capaz de este todo,
​tener la vocación de este abandono,
la ausencia del gato,
la maravilla dormida de un felino al sol,
y el hueso de la música
metido en las entrañas.

El autor.

Darío Jaramillo Agudelo (Antioquia, Colombia, 1947), poeta, narrador, crítico y autor de una extensa obra édita, es considerado uno de los críticos más lúcidos de habla hispana y uno de los grandes poetas colombianos del siglo XX. Lleva adelante Gozar Leyendo, un correo periódico con sus reseñas críticas enviado por Luna Libros, casa editorial independiente con sede en Bogotá. En poesía publicó, entre otros, Historias (1974), Tratado de retórica (1978), Poemas de amor (1986), Del ojo a la lengua (1995), Cantar por cantar (2001), Gatos (2005, del que se tomaron los poemas adjuntos), Cuadernos de música (2008) y Sólo el azar (2011). También publicó ensayo, cuatro novelas, el libro en prosa Guía para viajeros (1991), y el texto autobiográfico Historia de una pasión (2006). Es el compilador de la Antología de crónica latinoamericana actual (Alfaguara, 2012). Su poesía completa se recopiló en dos oportunidades.

Cuando Jaramillo obsequió el libro Gatos al Editor de este suplemento, sugirió que le leyera poemas a su propio gato y, de ser posible, hiciera un registro en video. Trasladamos la sugerencia al lector con gato. Si quiere compartir el video puede enviarlo a [email protected] o en Facebook @elpaiscultural.

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