Cuentos de david james poissant

El éxito y sus rarezas

Se lo ha comparado con Raymond Carver o Chéjov, pero se apuraron un poco.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
David James Poissant

LO MÁS raro que le ocurrió a David James Poissant con El cielo de los animales fue el éxito de ventas que obtuvo. Raro porque, según la voz de la industria, los cuentos no venden. Las editoriales tiemblan ante la perspectiva de publicar un libro de cuentos. Por eso el hecho de que el El cielo de los animales haya sido traducido a más de quince idiomas es toda una proeza, más aún tratándose del primer libro del autor. No es raro que haya recibido buenas críticas. El éxito de crítica es más fácil que el de público. Funciona así: un crítico de cierto prestigio saca una reseña elogiosa, un segundo crítico lee esa reseña y se contagia, luego un tercero, y más allá de alguna esporádica voz discordante todos acaban diciendo más o menos lo mismo. La de quien suscribe es una voz discordante.

No es culpa de Poissant que se lo haya inflado tanto. El escritor escribe lo que puede, según su necesidad y su capacidad. Se lo compara con Carver, con Chéjov, con Alice Munro. ¿En qué se parece Poissant a Carver, a Chéjov y a Munro? En que sus cuentos son episódicos, realistas, y en que buscan revelar la gran tragicomedia de la vida en algún detalle banal. Pero su lenguaje rara vez sorprende por sus florituras o por su sequedad, sus observaciones no pecan de penetrantes, sus personajes apenas palpitan. Lo que tenemos es un libro de alguien que aprendió bien ciertas técnicas. Algunos de sus cuentos, de hecho, parecen preocupados por poner estas técnicas en práctica y desprenden un aroma a ejercicio de taller literario.

No deja de resultar sorprendente que en una tradición cuentística tan rica como la estadounidense se haya ensalzado esta colección. Su autor, lógicamente, quizás presionado por la bendita industria, parece estar siguiendo el protocolo que siguen muchos de sus coterráneos: ahora se está dedicando a escribir una novela. Lo que es seguro es que no le va a pasar lo mismo que a Adam Haslett, cuyo primer libro Aquí no eres un extraño también eran cuentos sólo que brillantes, magistrales, inolvidables y luego se arruinó con la apenas buena Union Atlantic. Poissant corre con ventaja. En su caso todavía no hay nada para arruinar.

EL CIELO DE LOS ANIMALES, de David James Poissant. Edhasa, 2015. Buenos Aires, 348 págs. Distribuye Gussi.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)