PACO ESPÍNOLA PSICOANALIZADO

Edipo en San José

El psicoanalista Daniel Gil realiza un abordaje ambicioso de uno de los grandes nombres de la literatura uruguaya.

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Archivo El País

EL PSIQUIATRA y psicoanalista Daniel Gil, autor de una serie de títulos referentes a su profesión (entre otros Presencia de Lacan, La vida, la muerte y la pulsión y Escritos sobre locura y cultura), publicó en 1986, apenas salidos de la dictadura, el estudio Las ratas. Un recuerdo de infancia de Francisco Espínola, en el que ofreció su primera aproximación a la obra de uno de los grandes nombres de la literatura uruguaya del siglo XX. En su libro, Gil examinaba desde un enfoque psicoanalítico uno de los cuentos más descarnados y dramáticos del autor de Raza ciega. Ahora, casi treinta años después, da a conocer Paco Espínola. La violencia y la piedad, un trabajo más abarcador y ambicioso, analizando no solo la narrativa de Espínola sino también unos Manuscritos que éste redactó a modo de diario personal en su juventud, y algunos discursos y testimonios directos del creador, de sus amigos y de sus familiares.

El padre de Gil, nacido en San José como Espínola, fue amigo de Paco durante toda su vida, lo que le permite un contacto directo con el mundo y las circunstancias que rodearon su vida y su obra, así como un conocimiento exhaustivo de su familia. Gil abre el libro con una extensa introducción en la que revisa el árbol genealógico del escritor, da cuenta, al igual que sus ancestros, de su fidelidad al Partido Nacional, y elabora un racconto de la historia de su terruño y de las últimas guerras civiles que conmovieron a Uruguay. Reproduce además facsímiles de cartas y ediciones, lo que insume casi noventa páginas del volumen, prácticamente su primera mitad. Las otras cien, ya dedicadas al análisis de los textos y de la angustiada personalidad de Espínola, intentan una aproximación a su psicología profunda, evaluando algunos ítems caros al psicoanálisis como las figuras parentales, el complejo de Edipo, los vínculos entre religión, ideología y familia, el ambiente prostibulario en el que Paco vivió su juventud y su conflictiva relación con las mujeres y el sexo.

Poco más de diez años le llevó a Espínola dar a luz la mayor parte de su producción. Entre 1925 y 1937 escribió los cuentos de Raza ciega, la pieza para niños Saltoncito y la novela Sombras sobre la tierra, en la que Juan Carlos, su protagonista, hace del bajo su escenario vital, y de una prostituta su referente sentimental. De este modo daba comienzo una migración que desplazaría historias y personajes del medio rural al medio urbano, alentando el surgimiento de otras experiencias narrativas, en particular la de Juan Carlos Onetti, que pondrían a la ciudad en el centro de sus anécdotas, dando reconocimiento a la vez a un tipo humano que había sido ignorado.

Pero Gil empareja de manera casi entusiasta personajes y autor, al punto de terminar atribuyendo al Espínola individuo todas las virtudes y defectos, todas las dudas y tribulaciones del Juan Carlos ficcional, como si Sombras sobre la tierra no se tratara más que de una larga y personal confesión, de un testimonio prácticamente autobiográfico sobre el que no hubiera incidido el tamiz de la creación. Este mecanismo interpretativo se extiende a otras criaturas (hasta incluso de Saltoncito), sin permitirse una distancia que lo exima de pensar en la catarsis de todo artista como única verdad de su labor.

Más allá de estas discrepancias, que acaso pudieran remitirse al inagotable abanico de visiones teóricas sobre creación y creador que el psicoanálisis ha pretendido resolver desde sus orígenes, el libro merecía una revisión editorial. Así se habrían evitado múltiples reiteraciones y un desmedido número de notas al pie, la mayoría de ellas innecesarias y de engorrosa tipografía.

PACO ESPÍNOLA, LA VIOLENCIA Y LA PIEDAD. Una contribución al estudio de las mentalidades, de Daniel Gil. Banda Oriental, 2015. Montevideo, 206 págs.

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