novela de pedro juan gutiérrez

Dosificando el espanto

Nueva entrega de este autor cubano que resultó molesto para el poder (aunque lo ha tolerado), y que se ha ganado el mote de "el Bukowski cubano".

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pedro Juan Gutiérrez

A fines de 1998 la editorial Anagrama publicó Trilogía sucia de La Habana, un volumen que reunía tres libros de cuentos del cubano Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950). De inmediato el autor obtuvo una súbita notoriedad y, con igual rapidez, fue despedido de la revista cubana Bohemia, obligándolo a cerrar una carrera periodística que tenía ya más de veinte años. Los cuentos de la Trilogía… eran una potente manera de decir que en aquella gloriosa isla todo apestaba, que las necesidades, el deseo de escapar, los robos menores y los chantajes, la prostitución y las mil y una formas de ganarse la vida como se pudiera, eran la única moneda corriente a no ser que se fuera funcionario de la Revolución. Y todo eso era dicho desde la más alta literatura y desde los más sórdidos escenarios, al punto que los editores le atribuyeron a Gutiérrez el mote del “Bukowski cubano”, aun cuando él, y tal como muchas veces lo ha dejado en claro, no había leído hasta entonces al autor de Cartero y Escritos de un viejo indecente.

Desde aquel entonces la obra de Gutiérrez se ha acrecentado con novelas como El rey de La Habana, Animal tropical y El nido de la serpiente, y con otros libros de cuentos como El insaciable hombre araña. Ahora ha aparecido Fabián y el caos, la historia de dos adolescentes en la década del 60, poco después del triunfo del castrismo. De un fuerte contenido autobiográfico, los protagonistas son Fabián, un muchacho débil, introspectivo, homosexual, y Pedro Juan, alter ego del autor ya aparecido en El nido de la serpiente, que repite todas las conductas que este ha venido desgranando en sus anteriores historias: desprolijo, arrollador, violento, obsesionado por las mujeres, por el alcohol y por la vida a la intemperie, libre de todo tipo de ataduras y compromisos.

El primer capítulo de la novela narra la peripecia de los padres de Fabián, inmigrantes españoles que llegaron a la isla a mediados de la década del 40, vendedor de ropa el padre, profesora de piano la madre, a quienes algunas medidas de la Revolución recién instalada (cambio de papel moneda, convertibilidad ínfima) arruinaron de un día para otro. Hijo tardío de un matrimonio aburrido y taciturno, Fabián crecerá en un entorno de amarguras y odios constantes, arropado por una madre abrumadora y abandonado por un padre displicente. Pedro Juan, en cambio, tiene una buena relación con sus padres y desde niño sabe ganarse la vida, ventas o trueques mediante, desde los helados que fabrica su padre hasta bolsas de papel que él mismo confecciona. Audaz, inquieto, desde muy joven intrigado e impulsado por el sexo, parece ser el dibujo opuesto a Fabián, a quien conocerá en el liceo y con quien tendrá una relación conflictiva en un principio, distante luego, confusa en los últimos momentos de cercanías.

La peripecia de estos dos jóvenes, que llega hasta mediados de los 70, sirve a Gutiérrez para ir pintando la historia del país durante aquellos años críticos: la desinformación de la gente que observa asombrada una serie de acontecimientos sin saber que ellos son provocados por la llamada “crisis de los misiles”, la persecución brutal a los homosexuales, que entre otras cosas obliga a Fabián a dejar su carrera de pianista para trabajar en una fábrica de chacinados, hundiéndolo en la depresión y el desasosiego, los interminables contingentes de cubanos rumbo a Miami, los múltiples e infinitos caprichos del poder.

Si bien este Pedro Juan Gutiérrez no es el mismo desenfadado y vertiginoso de sus primeros libros, su relato se desarrolla de una manera precisa, aunando en la misma narración un lenguaje tan natural como asfixiante, murmurando información cuando todo lo que se debería escuchar serían gritos, dosificando el espanto para que el espanto sea más desgarrador.

FABIÁN Y EL CAOS, de Pedro Juan Gutiérrez. Anagrama, 2015. Barcelona, 235 págs. Distribuye Gussi.

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