la feria del libro de san jose

Cosas simples e inusuales

Crónica -a modo de balance- del encuentro de lectores, creadores, poetas, traductores y narradores que crece año a año.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Moya Cannon

El paisaje humano es muy cambiante. Grupos de jóvenes pasean por las diagonales de la plaza de los Treinta y Tres con sus mochilas a la espalda. Enfundados en sus túnicas, maestros y niños entran y salen de las distintas carpas donde transcurre la movida de la feria. Aquí y allá se desarrollan talleres de expresión plástica, jornadas de creación poética, toques de comparsas, exposiciones fotográficas, muestras de ciencia y tecnología, programas de radio y televisión, y más. Desde el Espacio Cultural, al lado del legendario Teatro Macció, sale un grupo de diez o doce poetas. Algunos son locales. Otros provienen de Argentina, Chile, Paraguay, Cuba o España. Parado frente a la Carpa de la Palabra, un prestigioso intelectual uruguayo conversa con un grupo de adolescentes mientras espera la hora de su presentación. La queja más común del público maragato es el tener que elegir a qué evento ir cuando a la misma hora hay dos o tres más en los que también podría estar bueno participar. Toda la semana es igual. Entre cuarenta y cincuenta eventos y presentaciones por día durante siete días, del 24 al 31 de octubre de 2015.

En su décima edición desde 2006, puede afirmarse que la Feria de Promoción de la Lectura y el Libro (ese es su nombre oficial) de San José ha encontrado un camino que contempla todos los intereses. El Espacio Cultural, frente a la plaza principal, es la base del equipo de trabajo comandado por la Asesora en Educación de la ISJ, la maestra Celeste Verges. Allí se recibe a los visitantes invitados y a los cientos de expositores que integrarán el abigarrado programa. Luego los funcionarios municipales asignados conducirán al artista, escritor, editor o científico hasta el lugar donde se realizará su presentación.

DISTINTOS ESPACIOS E INTERESES.

En la plaza hay distintas carpas cuyo nombre designa la actividad que alberga. La Carpa de la Palabra se reserva para las actividades asociadas a la poesía y la narración oral. Allí se realizaron durante las noches las actividades de la Bienal de Poesía coordinada entre otros por el escritor Rafael Courtoisie. También se realizó un taller de creación a cargo de Hebert Benítez y participó de una velada internacional el narrador Mario Delgado Aparaín junto a su colega español Kepa Murúa, una de las presencias más distinguidas de la feria este año. Murúa también viajó al liceo de la ciudad de Libertad donde se encontró con estudiantes que habían leído su obra narrativa y la habían recreado a través de la expresión plástica.

La Carpa del Arte es el lugar de la pintura, el dibujo y la escultura. De forma permanente se realizan allí talleres creativos para escolares y liceales a cargo de artistas nacionales. Se exponen además las creaciones del grupo de artistas plásticos maragatos. En el hall del Espacio Cultural, calle por medio, destaca la exposición más visitada: un grupo escultórico de Hugo Nantes restaurado por Héber Riguetti (autor de la famosa estatua de Bengoechea). Cruzando en diagonal hacia calle Artigas se encuentra el Espacio de las Comunicaciones, en lo que fue alguna vez la Casona de Angulo, reconocida por haber alojado a Rubén Darío durante su visita a San José a principios del siglo pasado. Desde allí transmitirán en vivo los principales programas radiales de las emisoras de la ciudad y varios programas de radios montevideanas. Completan el paisaje las tres carpas de la Feria Librera. Son las más grandes y las más visitadas por el público. Las editoriales más prestigiosas del panorama nacional exponen y venden sus libros. Algunos autores aprovechan para hablar con los potenciales compradores y firmar autógrafos.

VISITANTES, TEATRO Y POESÍA.

A la típica actividad librera se le ha sumado desde el inicio un amplio espectro de propuestas artísticas. La cartelera teatral fue coordinada por Intermedios Producciones y llevada a cabo en la sala Rafael Sienra del Teatro Macció. Se presentaron diversas compañías del interior y la Comedia Nacional. Uno de los puntos altos fue la presentación a sala llena de la obra 1975 de Sandra Massera, con el protagónico de la actriz Laura Almirón.

Desde su primera edición la Feria de San José organiza el Concurso de Poesía Joven Pablo Neruda, auspiciado por la fundación chilena homónima. El premio mayor es una estadía de una semana en el país trasandino y la participación en instancias de formación organizadas por la misma fundación. Leonardo De León, Gerardo Ferreira, Hoski, Santiago Pereira, Paula Simonetti y Mathías Iguiniz son algunos de los nombres emergentes del concurso.

En el transcurso de estas diez ediciones han pasado por la feria muchos escritores de prestigio internacional. Es bien recordada la charla a teatro lleno de Fernando Savater en el año 2013. El mismo impacto había logrado en el 2011 Alejandro Dolina cuando emitió La venganza será terrible en vivo y en directo desde el Teatro Macció. Este año les tocó a las autoras María Dueñas y Moya Cannon. La española protagonizó dos eventos: el visionado, junto a gran número de público, de episodios de la serie El tiempo entre costuras, y la presentación a cargo de Ana Ribeiro de su última novela, La templanza.

La irlandesa Moya Cannon concurrió acompañada de su traductor, el poeta y crítico argentino Jorge Fondebrider. La autora leyó textos en inglés de su libro Aves de invierno y otros poemas (PreTextos/Aletea) ante un público que parecía hipnotizado. Fondebrider completó la lectura de cada poema con la traducción correspondiente. Luego de la presentación la poeta acompañó a varios de los concurrentes al stand de la feria donde se vendían sus libros, que rápidamente se agotaron. Mientras tanto Celeste Verges conversaba con Fondebrider para comprometerlo a colaborar con la próxima edición. De estas cosas simples e inusuales es que se nutre la feria.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO.

Carlos Maggi fue el escritor homenajeado este año durante la apertura de la feria. Los motivos sobraban: desde la primera, Maggi fue una presencia constante, participando como expositor y muchas veces como consejero del evento.

Parte del éxito de la semana radica en el trabajo a destajo que se realiza desde las oficinas. Verges advierte que la feria siguiente comienza a gestarse al otro día de terminada la anterior. Después de la evaluación comienzan de nuevo las llamadas a las editoriales, a las empresas patrocinadoras, a las embajadas y a las instituciones que estarán vinculadas a la nueva propuesta. La vida cotidiana de la ciudad vuelve a su cauce después del cierre musical de la última noche. El público general y la prensa comienzan a preguntarse cómo será la feria de 2016, qué novedades habrá y si se contará con ajustes en el presupuesto. La estructura ya está armada y aceitada. Cambiará su contenido, pero lo que no cambia es el interés de una ciudad que ha convertido a la lectura y al libro en su principal actividad del año.

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