Periodismo literario de Gabriela Wiener

Contar lo que importa

Una escritura llena de humor y autocrítica.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gabriela Wiener

La verdad, la crudeza y la adjetivación sin anestesia son las municiones de Gabriela Wiener para desarmar al lector desprevenido que comienza incrédulo un libro de páginas color fucsia, y que anuncia a una autora más "literal que literaria". En Llamada Perdida, las crónicas periodísticas de la escritora son aún más crudas y arriesgadas que en sus entregas anteriores porque el punto central de la investigación es ella misma. Su fijación con el número 11, el pensamiento sobre la muerte mientras deshace entre sus uñas los piojos de su hija, el alejamiento del país natal en busca de un futuro mejor, su embarazo y su trío sexual fallido son algunos de los relatos que se encuentran en esta obra. Terminan de formar estas llamadas perdidas las crónicas magistrales sobre Corín Tellado e Isabel Allende, dos autoras que tienen un estilo absolutamente opuesto al de la autora, y que le generan al canon literario un desprecio visceral.

Wiener (Lima, 1975) es corresponsal en la revista peruana Etiqueta Negra en Madrid y es la redactora en jefe de la revista Marie Claire. Sus textos, semejantes al estilo de Leila Guerriero y Gay Talese, han sido traducidos al francés, inglés e italiano. Está en una posición complicada: el periodismo no la toma en serio por escribir periodismo literario y los escritores tampoco por ser demasiado periodística. Muchos la encasillan dentro del periodismo "gonzo" pues, por ejemplo en Sexografías (2008), es manejada por una dominatrix y registra las reacciones de los desconocidos a los que pregunta si se acostarían con ella. Siempre destaca su sabiduría lingüística y su elegancia en este nuevo género literario. Se defiende en una entrevista diciendo que "hay primeras personas detestables, banales, exhibicionistas, frívolas… y hay primeras personas que han hecho En busca del tiempo perdido".

Se puede acusar a esta limeña nostálgica, a la cual le cuesta inventar historias, de falta de pudor y de provocación gratuita, pero la autora sabe atrapar al lector, y lo hace contando nimiedades. En un mundo en el que Internet y las redes sociales cambiaron las reglas del juego e instalaron un periodismo con cada vez más columnas, blogs y opiniones, su exhibicionismo y su forma de ver la vida son amenizados por una escritura llena de humor y de autocrítica que suena a verdad.

LLAMADA PERDIDA, de Gabriela Wiener. Malpaso, 2015. Barcelona, 201 págs. Distribuye Océano.

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