Con el sueco Joacim Hansson

Las bibliotecas públicas hoy

Menos lectores utilizan los servicios de las bibliotecas públicas. En Uruguay, por ejemplo, según una nota publicada en El País el 28 de octubre de 2013, la Biblioteca Nacional ofreció en 2011 sus servicios a más de 3.000 lectores, cifra que bajó a menos de mil al año siguiente. 

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DANIEL VELOSO21 feb 2014

En cambio el número de investigadores no varió demasiado. En Suecia, país que posee un alto porcentaje de lectores y más de 300 bibliotecas públicas, también ha disminuido el número de usuarios.

Pregunto a Joacim Hansson si está de acuerdo con estos datos. Al otro lado de la mesa, este acomoda sus lentes y asiente en silencio. Hansson, nacido en Suecia en 1966, es bibliotecólogo y, actualmente, profesor de biblioteconomía y documentación de la Universidad Linneo en la ciudad de Växjö. Hansson estuvo en Montevideo en octubre de este año, invitado a la 36ª Feria Internacional del Libro en Montevideo, donde brindó una conferencia sobre el rol social de la biblioteca pública en los países nórdicos.

Su campo de estudio de investigación es la identidad de las bibliotecas públicas a lo largo del tiempo, tema sobre el que ha escrito varios libros. Años atrás, a comienzos de la década del noventa, editó sus propios libros de poesía en tiradas de cien ejemplares: "fue una cosa muy underground, antes de que triunfara la ideología del hazlo tú mismo", dice riendo.

Joacim Hansson piensa que lo más importante que tiene la biblioteca pública es su valor democrático: "es un espacio donde la gente se puede encontrar además de ir a leer libros". Agrega que es verdad que "la gente no va a las bibliotecas como antes, pero eso no significa que lea menos, ya que lee libros por Internet y además sigue comprando libros". Por otra parte aclara que "se está discutiendo si las bibliotecas tienen que tener sólo libros", ya que pueden tener otro tipo de colecciones, como de música. Señala que es un preconcepto que la gente prefiera los soportes digitales a las cosas en papel. "Eso no es verdad", dice. La biblioteca pública "necesita ser más que una colección de medios o soportes, sino que debe generar un ambiente cultural para que la gente vaya y se encuentre allí".

Lo que parece claro es que las bibliotecas, al igual que muchas instituciones en la actualidad, están obligadas a cambiar. Explica que "las bibliotecas son muy rápidas en adaptarse a los nuevos cambios sociales, pero esa adaptación fue más bien en tecnología de la información". Piensa que "las ansias de incorporar nuevas tecnologías distraen la atención de cosas más importantes", como es "trabajar con las minorías, con los niños y con las ciudades y barrios pobres". Es así que las bibliotecas públicas "pueden ser usadas como una herramienta política muy poderosa, creando un sentido muy fuerte de identidad y de bienestar en áreas que están teniendo problemas".

COEXISTENCIA PACÍFICA.Es relativamente fácil acceder a textos digitalizados a través de Internet. Muchas veces se consiguen en páginas que se anuncian como bibliotecas. Pregunto cómo sería una biblioteca pública digital y si es posible algo así. Un poco molesto, Hansson afirma que tal concepto "se sobreestima". Agrega que "no sabemos qué es una biblioteca digital porque no hay una definición como tal". Está de acuerdo en que las bibliotecas necesitan tener ambos soportes, digitales y convencionales, pero piensa que es peligrosa la situación en la que "se genera un conflicto entre lo analógico y lo digital, porque la mayoría de la gente común no lo ve como tal, ya que pasa todo el día en el trabajo frente a una computadora y después llega a su casa y lee un libro".

Piensa que no es necesario que "los políticos y las bibliotecas generen una oposición entre ambos soportes; el conflicto no es real; es una construcción". Sí reconoce que es una realidad que las bibliotecas públicas van en camino a tener colecciones de libros digitales y que la gente tendrá acceso a ellos a través de la web, algo que ya se hace. Por ejemplo las bibliotecas municipales de Sevilla, España, facilitan a sus usuarios la descarga gratuita de dos mil libros digitales.

LA PRÓXIMA GENERACIÓN. Al contestar la pregunta de si es posible atraer a las nuevas generaciones hacia los libros, Joacim Hansson es tajante: "uno de los problemas que tienen las bibliotecas es que las nuevas generaciones no son del libro". Tampoco está de acuerdo con desvalorizarlas. "Cada generación dice de la siguiente que es peor que ella, en este caso porque no leen". Igualmente afirma que llama la atención que la actual "no lee más que sus padres; que no prefiere los libros".

Comenta que no sabe cómo se solucionará el problema, "pero sí que es un desafío para la educación". Explica que es algo que conoce bien: "todo profesor de universidad tiene la experiencia de que es muy difícil de enseñar a los nuevos alumnos porque no quieren leer", dice riendo. El secreto, buscar que la literatura sea atractiva para las nuevas generaciones; meta que se proponen las bibliotecas, "pero para ello tienen que conectarlo con alguna clase de actividad".

Joacim explica que en sus orígenes la biblioteca pública fue creada con la intención de acercar la cultura a la clase trabajadora. Pregunto entonces si la estrategia sigue siendo la de apostar por el autodidacta. Contesta que la concepción clásica de autodidacta es una construcción de la modernidad, y que por lo tanto en la sociedad posmoderna no tenemos más autodidactas en el sentido clásico. "Tenemos gente joven que es muy buena buscando información pero cuando la tienen no saben qué hacer con ella". Argumenta que aquel "podía tener muy poca información pero podía hacer mucho con ella". Sonriendo explica que de todas maneras las bibliotecas continuarán con esa función porque "al igual que el autodidacta clásico la gente sigue teniendo intereses propios".

Hansson reconoce que los cambios sociales y el desarrollo de los nuevos medios de comunicación modificará el estatus de las bibliotecas: "uno podría ser pesimista y pensar que en un par de décadas vamos a ver otro tipo de instituciones que no serán bibliotecas públicas". La pregunta es, "hasta cuándo pueden cambiar las bibliotecas públicas y seguirse llamando como tales". Sin embargo no teme por su desaparición, puesto que las considera "muy vitales". Para que las bibliotecas "aseguren su posición dentro de la sociedad actual y tomando en cuenta los nuevos hábitos de consumo mediático, estas necesitan apuntar a lo colectivo". La clave es no perder de vista las bases: "los hábitos colectivos y democráticos de las sociedades son de lo que se alimentan y respiran las bibliotecas", explica desafiante.

Opina que "las bibliotecas públicas tanto en América Latina como en Suecia se mueven hacia una cultura del entretenimiento y del evento" y por ello intentan conectar las colecciones con actividades. Dice que tal cosa no es nueva, ya que estas "tienen una tradición muy fuerte de hacer actividades, sobre todo con respecto a los niños". Opina que a ello se le debe agregar "que las bibliotecas estén abiertas seis días a la semana, para que haya un acceso constante a las actividades y a las colecciones de las bibliotecas".

Pregunto qué pudo ver de la realidad de las bibliotecas públicas uruguayas. "Hacen mucho con poco dinero" dice y agrega que lo que vio en Uruguay le gustaría verlo más en su propio país. "Los encargados de las bibliotecas de aquí tienen muy claro el rol de las mismas y logran hacerlas funcionar con pocos recursos", concluye Hansson. Joacim Hansson, bibliotecas públicas, lectores y bibliotecas

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