Arte

La serie negra

GOYA. PINTURAS NEGRAS. ARTE Y PSICOSIS, de Olga Martín. Zumaque, 2010. Jaén, 111 págs.

Goya, "Saturno devorando a un hijo", 1820-1823 (fragmento)

Eleonor Wauquier

ES DE PÚBLICO CONOCIMIENTO que Francisco de Goya (1746-1828) padecía de una rara afección, y aún se debaten las causas y el diagnóstico preciso de lo que lo aquejaba. También está claro que no es a través del libro de Olga Martín que el lector podrá vislumbrar una respuesta, al menos una clara, a las curiosas enfermedades de Goya.

Las suposiciones van desde el saturnismo, enfermedad causada por envenenamiento cuando se consumen grandes cantidades de plomo (que podía estar contenido en la pintura que utilizaba) hasta crisis psicóticas, trombosis cerebral, esquizofrenia y sífilis. La enfermedad mental que Francisco de Goya sufrió en 1792 marcó una ruptura en su estilo pictórico. Pasó de pinturas por encargo muy perfeccionistas y tranquilas, a cuadros pertenecientes a su "serie negra", más espontánea y vanguardista.

La psicosis y la personalidad de este genio son temas apasionantes, pero esta entrega de Olga Martín logra frustrar el interés por su análisis sobre el pintor. La redacción es barroca; las asociaciones, en su mayoría incomprensibles. Se perdonan los errores de tipeo que aparecen en algunas páginas, pero no la falta de seriedad y documentación al hablar, por ejemplo, "del Greco", o cuando invita, ya en la mitad del libro, a "calentar motores con unas breves reflexiones". Esas reflexiones se traducen en intrincadas frases a menudo aquejadas por problemas de sintaxis, y a veces de sentido y coherencia con la totalidad del texto.

En la página 71, por ejemplo, después de hablar de la fascinación de Baudelaire por su obra, indica que "También Goya se muestra en sus pinturas murales precursor de la pintura decorativa actual. Uno de los rasgos de la pintura de las bellas artes modernas es el de constatar cómo el tema de origen social se transforma en un sujeto o en un motivo de origen subjetivo,biográfico, existencial o psicoanalítico". No sabemos a qué se refiere con pintura decorativa, ni con las bellas artes modernas, ni qué tiene que ver el pobre Baudelaire en todo esto. La autora nos habla en complicado, quizás tratando de emular la psicosis de Goya, pero el contenido informativo se resiente y se vuelve escaso y confuso. Una verdadera decepción para los que quieren saber más sobre pinturas negras, arte y psicosis, es decir, lo que el subtítulo promete.

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