No podía quedar fuera de un anuario que se titula "Culturas & Espectáculos"
la destacable movida musical que Uruguay ostentó desde los primeros meses del año que pasó. Prácticamente todos los estilos musicales que mueven a millones de personas en el mundo estuvieron representados en festivales que, en diferentes proporciones, dejaron agotados los cuerpos – y los bolsillos – de cientos de miles de uruguayos.
¿Cómo calificar un festival mejor que otro? ¿Por la convocatoria que tuvo o por el prestigio y reconocimiento de las bandas o solistas que en ellos se presentaron? Ambas opciones son relevantes a la hora de elegir uno de ellos, pero este es un anuario uruguayo, y lo nacional siempre tiene un lugar primordial en las agendas musicales.
Partiendo de esa opción, nadie puede negar que el festival más importante del rock nacional que se llevó a cabo en Durazno se lleva el primer lugar. Y es que el Pilsen Rock movilizó más gente en dos días de lo que varios conciertos en Montevideo lo hicieron. Alrededor de 75.000 personas apoyaron esa propuesta que promete seguir creciendo.
La música uruguaya – y particularmente el rock – está viviendo una de sus mejores épocas en toda su historia. Sustentan esta afirmación el nivel artístico al que las bandas nacionales han llegado; tanto las que tienen varios años calentando gargantas como aquellas que recién comienzan a hacerlo, como las exitosas ventas de sus discos, más aun en una época económicamente difícil para los usuarios.
La Vela Puerca (gran abanderada de la movida rockera "de acá"), Hereford, Sórdromo, Buitres, La Trosky, 11 Tiros, No Te Va Gustar, La Trampa, La Tabaré, Lapso, Snake, Astroboy y muchas otras ocuparon privilegiados lugares como protagonistas del auge que marcó al 2004 como uno de los musicalmente mejores que se recuerde.
Varias de estas bandas agitaron desde el escenario y por dos días con miles de cuerpos que no dejaron de saltar en el parque de un departamento que se preparó (apropiadamente esta vez) para recibir a la larga procesión de rockeros que llegaban prontos para llevarse uno de los mejores recuerdos del año.
Pero no fue este el único festival del cual se pudo disfrutar y aunque en algunos de ellos los grupos locales también tuvieron una fuerte presencia, las bandas internacionales eran los platos fuertes que los presentes querían probar.
El Rock en Ruedas de Cuctsa, que se realizó en el Velódromo dos días seguidos, presentaba una respetable lista de grupos locales, pero las bandas extranjeras fueron las que generaron, no mayor ansiedad, sino mayor expectativa entre el público presente; Molotov (que tuvieron un choque con Hereford sobre el escenario y se retiraron con la promesa de una pronta y más prolongada nueva visita) y la argentina La Mancha de Rolando.
En el Teatro de Verano estuvo el Festival de Reggae, con bandas uruguayas pero con el show principal a cargo de una excepcional agrupación internacional: los brasileños Tribo do Jah (fuentes de la producción señalaron que la idea era que tocara únicamente Tribo, pero que "en Uruguay se tiene que invitar a las bandas de aca".
El "Centenariazo" con la participación de Los Piojos fue otro éxito, con propaganda inclusive en la más prestigiosa revista musical de Argentina. Aunque en este caso también tocaba La Vela y no es nada sencillo superar en expectativa a esta sensacional banda uruguaya.
Y esos fueron festivales generales. No dedicados a una única agrupación. Pero hubo casos como La Bersuit, Los Wailers, La Renga, Divididos, Kevin Johansen, Paralamas, David Byrne, Pappo, Los Pericos, Los Ratones Paranoicos (estos dos últimos en La Semana de la Cerveza en Paysandú) que visitaron Uruguay en recitales organizados exclusivamente para ellos y - en el 90% de los casos - con una exitosa concurrencia de público.
El 2004 fue sin dudas el mejor año musical que Uruguay vivió en mucho tiempo. Es de esperar que el multitudinario apoyo otorgado a estas propuestas haga entender a los que organizan estos eventos que el público está más que dispuesto a seguir acompañando mejores y más grandes eventos musicales y – con suerte – se podrá lograr que Uruguay se convierta en parada obligatoria para cualquier gira sudamericana.