Viernes 31 de diciembre de 2004 | Año 87 - Nº 29955
Internet Año 9 - Nº 3066 | Montevideo - Uruguay
Inicio
Suscriptores
Reg. de usuarios
El País Móvil
Publicidad
Correo
Mapa del sitio
 Noticias
 Producción Digital
Anuarios
América del Sur
La semana en el país
Tiempo libre
Anuario Culturas & Espectaculos 2004
Nota del Editor
Indice de temas
Destacados
Uruguayos
Diarios del mundo
MUVA
Empresariales Digitales
 Especiales
 Suplementos
 Servicios
 Participación
 
 
Propuestas controvertidas

GUILLERMO ZAPIOLA

Era probablemente inevitable. La controversia en torno a La pasión de Cristo, la película de Mel Gibson que describe las últimas doce horas de la trayectoria terrena de Jesús de Nazaret, se ha extendido a través de todos los Estados Unidos, con resultados inmediatos sobre la taquilla. Estrenada el 25 de febrero de 2004 (Miércoles de Cenizas, el comienzo de la Cuaresma en el calendario eclesiástico) en 3.006 salas norteamericanas, la película recaudó en sus primeros cinco días 117 millones de dólares, cifra únicamente superada hasta ahora en el mismo período por El señor de los anillos: el retorno del rey.

La sombra de Gibson sobrevoló la ceremonia de los Oscar, y en cierto modo la opacó: nunca antes en los Estados Unidos una película estrenada en la semana en que se entregaron los premios de la Academia había tenido más cobertura que éstos. Significativamente, Mel no acudió a la ceremonia aduciendo otros compromisos, aunque algunos han sostenido que temió desaprobaciones de parte de la importante comunidad judía de Hollywood.

Crítica y público se han dividido en su torno. Mientras, en un extremo, el influyente Kenneth Turan ha descrito a La pasión de Cristo como "la obra de un sádico", el habitualmente confiable Roger Ebert, del Chicago Sun Times le ha dedicado al film una nota cuidadosa y favorable en la que subraya el carácter "ritual" del film, su condición de equivalente cinematográfico de un Via Crucis (incluso se lo podría dividir en las catorce "estaciones" clásicas, sostiene), y hasta recuerda la obviedad de que, desde el título, Gibson advierte que su película no trata acerca de la vida de Cristo sino solamente de su Pasión, lo que implica omitir otros aspectos del tema. Puede ser interesante contrastar esa opinión con la de J. Hoberman, del Village Voice, quien dedica menos espacio a analizar el film que a divagar sobre la Inquisición, las Cruzadas y otras atrocidades perpetradas por cristianos a lo largo de la historia.

DIVERGENCIAS. Partidarios y adversarios del film están de acuerdo en que su descripción de los padecimientos de Jesús es particularmente cruda e impactante (latigazos, la corona de espinas, los clavos que atraviesan las manos y los pies) pero parecen discrepar con respecto al significado que se puede extraer de esas imágenes. Se ha visto en ellas desde "propaganda antisemita subliminal" hasta una llamado a la reflexión sobre el sufrimiento redentor.

El cardenal de Nueva York, Edward Egan, en su homilía del pasado domingo en la Catedral de San Patricio, recomendó a sus fieles la película, "donde pueden ver el mayor sacrificio que se ha hecho jamás". En Atenas, Grecia, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, arzobispo Christodoulos, quien vio el film en una función privada, sostuvo que "adolece de un realismo excesivo y destructivo, sobre todo en las escenas más violentas". A juicio del arzobispo griego, "el objetivo de la Pasión de Nuestro Señor no es provocar o estimular la imaginación ni fomentar el odio y la indignación contra todos los que intervinieron en el Calvario, dado que sus sufrimientos fueron voluntarios".

La polémica ha llegado por otra parte a la calle. En Nueva York, un grupo de judíos expresó pacíficamente su oposición enarbolando pancartas frente a uno de los cines en el que se lo exhibía. Ante otra sala, un defensor de los derechos de los animales consideró del caso exhibir un cartel que rezaba "Bienaventurados los misericordiosos", en alusión a la primera frase del Sermón de la Montaña. En el otro extremo, en Texas, una iglesia local echó más leña al fuego con un letrero que decía "Los judíos mataron a Jesús", pero lo retiraron cuando otra gente protestó debidamente.

Los Evangelios y el "merchandising"

Sería una solemne tontería reducir las repercusiones en torno a La pasión de Cristo de Mel Gibson a un simple operativo de "marketing", pero ese aspecto no puede ser descuidado. La película no solamente está arrasando en la taquilla en la primera semana de su estreno, sino que el material relacionado con ella que se vende en Internet y frente a los cines en que se exhibe está despertado una fiebre al parecer imparable.

El lugar por excelencia es la firma de subastas online eBay que ofrece ya 600 productos relacionados con La pasión de Cristo, desde broches y camisetas hasta tazones para el café con el símbolo impreso de la película o imágenes de la muerte de Jesús. Entre las curiosidades se pueden encontrar coronas de espinas, pulseras y gargantillas con los clavos de Cristo, así como un juego de naipes con frases que dice Jesucristo en la película.

El precio de venta de esos objetos va de los 10 a los 40 dólares, mientras que otros artículos, como las pinturas al óleo de imágenes de la crucifixión y figuras de Jesucristo, se venden a más del doble de lo que costarían en una tienda de artículos religiosos. Estas tiendas ven cómo se vacían sus estantes y sus propietarios creen que esta euforia por este tipo de artículos continuará hasta la Semana Santa, que este año cae en la segunda semana de abril.

Quienes al principio aseguraron que Gibson estaba "loco como una cabra" han comenzado a verlo ahora, con cierta envidia, como un brillante estratega, que supo aprovechar la polémica para vender una película que inicialmente Hollywood consideraba condenada al fracaso. El film fue mostrado a grupos cuidadosamente seleccionados —en su mayoría pertenecientes a grupos protestantes y católicos— que se comprometieron a no brindar detalles. "Desde haber sabido aprovecharse de la polémica hasta elegir un Miércoles de Ceniza para lanzarla en las salas estadounidenses, Gibson ha demostrado ser un genio de las ventas", comentó un observador no muy amistoso.

Imprimir
Enviar nota por correo
Tamaño del texto
Noticias Relacionadas
Cruzada contra el Código da Vinci
Censuran parcialmente muestra de Ferrari